El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: WOOLF

TIME PASSES

“Una pluma, y la casa, hundiéndose, cayendo, se habría derrumbado y precipitado en lo profundo de la oscuridad. En la habitación convertida en ruina, los excursionistas habrían encendido sus hogueras; los amantes habrían buscado allí refugio, yaciendo sobre las tablas desnudas; y el pastor habría guardado su cena entre los ladrillos, y el vagabundo habría dormido envuelto en su abrigo para resguardarse del frío. El techo habría caído; zarza y cicuta habrían bloqueado camino, escalón y ventana; habrían crecido desordenadas y ansiosas sobre la colina, hasta que algún intruso, perdido, hubiese descubierto gracias a un atizador de intenso color rojo entre las ortigas, o un fragmento de porcelana entre la cicuta, que aquí alguna vez había vivido alguien; que hubo una casa.

Si la pluma hubiese caído, si hubiese inclinado la balanza, toda la casa se habría desmoronado en las profundidades para caer en las arenas del olvido. Pero había una fuerza trabajando; algo no demasiado consciente; algo de mirada torcida, algo que andaba a trompicones; algo sin la inspiración para dedicarse a su obra con un digno ritual o un canto solemne.”

To the Lighthouse, de Virginia Woolf; Penguin, 2000; pg. 151 [traducción propia].

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EL ESTILO, EL RITMO, LA OLA

“El estilo es un asunto muy simple; todo está en el ritmo. En cuanto lo consigues, es imposible equivocarse con las palabras. Por otro lado, aquí me tienes sentada, perdida ya media mañana, repleta de ideas, y visiones, etcétera, y no puedo darles salida, porque me falta el ritmo justo. Es muy intenso esto del ritmo, y más profundo que las palabras. Una imagen, una emoción, crean esta ola en la mente, mucho antes de encontrar las palabras adecuadas; y al escribir (tal es mi creencia actual) hay que recuperarla, y hacerla rodar (lo cual aparentemente no es cuestión de palabras) y entonces, mientras rompe y se desparrama en la cabeza, va encontrando las palabras adecuadas.”

Carta de Virginia Woolf a Vita Sackville-West del 16 de marzo de 1926; citada en la pg. xxvii de la introducción a To the Lighthouse; Penguin Classics, 2000 [traducción propia].

'Niña en la playa', de Joaquín Sorolla (1910)

‘Niña en la playa’, de Joaquín Sorolla (1910)

AION, VERWEILE DOCH!

Como una obra de arte, repitió ella, mirando alternativamente al lienzo y a los escalones del salón. Necesitaba descansar. Y mientras descansaba, dejando la mirada vagar de un sitio a otro, la vieja pregunta que atravesaba el cielo del alma perpetuamente, la vasta, la general pregunta que era capaz de concretarse en momentos como éste, cuando se permitía el reposo de las facultades que hasta entonces habían estado en tensión, quedaba en suspenso ante ella, se detenía ante ella, la cubría con su sombra. ¿Cuál es el sentido de la vida? Eso era todo – una pregunta simple; que solía agobiar cada vez más con el paso de los años. La gran revelación no había llegado nunca. La gran revelación quizá no llegase nunca. En su lugar, ocurrían pequeños milagros diarios, iluminaciones, cerillas encendidas de forma inesperada en la oscuridad; como éste. Esto, eso y lo otro; ella misma y Charles Tansley y la ola rompiendo; la señora Ramsay uniéndolos; la señora Ramsay diciendo Vida, párate aquí; la señora Ramsay haciendo del momento algo permanente (de la misma manera que Lily, en otro ámbito, trataba de hacer del momento algo permanente) – fue como una revelación. En medio del caos aconteció la forma; este eterno pasar y fluir (observó el movimiento de las nubes y el temblor de las hojas) fue obligado a la estabilidad. Vida, párate aquí, dijo la señora Ramsay.”

To the Lighthouse, de Virginia Woolf; Penguin Classics, 2000; pgs. 175-176 [traducción propia].

'Deserted Light', de Andrew Wyeth

‘Deserted Light’, de Andrew Wyeth

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

plan zeta

apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester