El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: WAGNER

EL CABALLERO DE LA ROSA

Decido dejarme acompañar durante las comidas por mi colección de óperas aún no vistas. Entre las cuales figuran aquellos DVD que me fueron regalados hace años, durante mi época de portero de fin de semana.

Era una importante familia burguesa, de histórico renombre, acostumbrada a vivir con el dinero suficiente como para no jerarquizar sus prioridades en base a criterios cuantitativamente superficiales. Sus coches eran baratos, funcionales y no les importaba que cumpliesen años; pero todos los veranos tenían plaza reservada en Salzburgo o en Bayreuth. Lo primero es lo primero; y lo primero, para aquella familia, era el arte elevado a su más alta expresión. Algunos de los regalos que ellos recibían en aquellos festivales me eran ofrecidos a mí a la vuelta. Mostraban cariño e interés por ese portero que siempre estaba leyendo, estudiando y escuchando música. Le hacían recomendaciones, conversaban con él sobre literatura.

La familia tenia un amigo que, más que amigo, era otro miembro de la misma. Pasaba el hombre más tiempo en aquel edificio que en su propia casa. Una persona jovial, con una cultura portentosa, apasionado de la ópera y la literatura. Adoraba las obras de Richard Strauss, especialmente las que tenían libreto de Hofmannsthal. Y se empeñó en que yo también las amase. Así que le dijo a su fiel y viejo amigo, uno de los miembros de aquella familia, que me grabase un buen puñado de las que ellos tenían.

Sonrío al recordar su pasión por Florencia. Es inagotable -me dijo tras pasar allí una semana, por enésima vez-; uno podría demorarse durante días en los detalles de una sola de sus iglesias…

Una vez me dio a leer un artículo suyo sobre El Anillo wagneriano, en el que pude vislumbrar cierta tristeza profunda tras su alegre y campechana fachada.

He tardado cierto tiempo en cumplir los deseos de aquel hombre. Aún me emociona recordar el sincero y cariñoso abrazo de despedida que me dio el último día que trabajé en aquel chiscón.

Me gustaría que supiese lo feliz que me ha hecho hoy con su regalo.

Porque yo sé que él piensa, como pienso yo, que el placer de gozar la belleza sólo es superado por el placer de regalarla a quien aún no la conoce.

CUARTO ANIVERSARIO

Releo mi diario de 2012. No tardo mucho, porque apenas tiene anotaciones. Pero las que hay, son de este calibre: Souben onte que o domingo 17 de xuño deste ano, Deus mediante, hei recibir os sacramentos da Eucaristía e da Confirmación.

Ese mismo fin de semana, se produjo un incendio en mis amadas fragas del Eume. Y yo releía la Historia del Rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros de la Tabla Redonda, el interesante estudio que Carlos García Gual escribió sobre la materia de Bretaña. Apunto yo lo siguiente el domingo 1 de abril (traducido del gallego original):

Veo el progresivo desarrollo del Ciclo Artúrico como la construcción de una catedral gótica: varias generaciones de escritores, muchos de ellos anónimos, que van haciendo crecer, de un modo casi vegetal, todos los símbolos y significados de la mitología cristiana del Grial.

Los autores no dudan a la hora de admitir que las historias que se proponen relatar fueron leídas en otros libros, escritas por manos ajenas. El autor aún no es un ego diminuto, con deseos de gloria mercantil-literaria. Aún es, nada más (pero nada menos), un simple albañil de una catedral gótica.

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

plan zeta

apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

non mea voluntas

A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester