ROBERTO JOHNSON, MÁRTIR

Roberto Johnson, preocupado por la pérdida irreparable de la civilización cristiana en la que había crecido, dedicó todos sus esfuerzos a estudiar las condiciones fácticas que habían hecho posible aquélla, para trazar un plan de restauración.

Se aplicó sobre todo al estudio de la historia, para tratar de determinar el camino de decadencia que había llevado hasta la situación actual, comprendiendo sus causas con el objeto de revertir el proceso.

Atravesando los siglos en su análisis, llegó a la conclusión de que, para recuperar una civilización cristiana, necesitaba nuevamente a Cristo en la tierra.

Así que decidió dedicarse al apostolado judaico, con la idea de recuperar las condiciones sociales que habían provocado la aparición histórica de Jesús de Nazaret.

Por las mañanas, predicaba cerca del mercado un judaísmo de corte fariseo; por las tardes, hacía lo propio en el bar desde un punto de vista saduceo. Y, por las noches, vivía una existencia frugal en una comunidad esenia que había establecido junto a la estación de cercanías de su barrio, zona rica en saltamontes y otros bichos.

Finalmente, tras unos años de intenso trabajo, Jack López, un personaje peculiar y rebelde de su comunidad nocturna, empezó a llevarle la contraria durante sus exhortaciones esenias; así que Roberto aprovechó la circunstancia para darlo a conocer a los otros dos grupos que había formado, el matutino-fariseo y el vespertino-saduceo. Todos estuvieron de acuerdo en que era un tipo bastante maleducado, faltón e insoportable y que, si seguía así, iba a acabar muy mal.

Una mañana en que Roberto le había dicho a Jack que le acompañase al mercado, éste empezó a dar patadas a un fariseo, al acalorarse una discusión que habían tenido sobre la posibilidad, o no, de jugar al fútbol en sabbat. ¡El sabbat está hecho para el fútbol y no el fútbol para el sabbat!, gritaba Jack, mientras pateaba con zurda potente la cabeza del fariseo. Éste, aprovechando un momento de cansancio en el ritmo de pateo de Jack, llamó a la policía, que detuvo al maleducado esenio.

A Roberto Johnson lo de la policía no acababa de convencerle como analogía de las legiones romanas, pero decidió seguir adelante con su experimento.

Así que, estando detenido Jack, Roberto Johnson convocó a fariseos y saduceos delante de la comisaría para pedir su crucifixión. La policía, tras varios avisos de que se fueran a dar la murga a otra parte, acabó deteniendo a Roberto Johnson, y los pocos que le habían acompañado, por manifestación ilegal y altercados públicos; compartiendo finalmente todos la misma celda con Jack.

Temeroso de que su experimento acabase fracasando, Roberto Johnson decidió matar a Jack, para convertirlo en mártir. Así que, a falta de clavos y cruz, trató de ahogar a Jack con sus propias manos; lo que provocó la reacción de los fariseos y saduceos que estaban con ellos en la celda, los cuales, saliendo en defensa del insoportable esenio, le dieron una paliza de tal calibre a Roberto Johnson que fue incapaz de sobrevivir a la misma.

Dando fin al activismo mesiánico de Roberto Johnson, mártir por la restauración del cristianismo.