El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

Categoría: THE DEAD SOUTH

LEY CONTRA EL SUICIDIO

Desde 2003, año en que se inició el registro oficial de víctimas, han muerto asesinadas en España algo más de 1000 mujeres por violencia de género.

Sólo en 2017, se suicidaron en España 961 mujeres, de un total de 3679 suicidios.

Como se puede ver en este artículo, en España se producen 10 suicidios diarios. Es decir, cada dos horas y media, alguien se suicida en nuestro país.

A aquellos que defienden que las diferencias entre hombres y mujeres son meras construcciones sociales, les resultará interesante saber que las mujeres intentan suicidarse tres veces más que los hombres.

A aquellos que consideren que el anterior dato, en vez de fundamentar diferencias biológicas entre los sexos, se explica por la presión de una sociedad aún fuertemente patriarcal, les resultará interesante saber que los hombres consuman sus suicidios tres veces más que las mujeres. Deberían explicarnos, entonces, por qué la vida en un régimen patriarcal resulta más dura para los hombres que para las mujeres.

En España se aprobó una ley contra la violencia de género en 2004. Aunque en España mueren por suicidio el doble de personas que por accidente de tráfico, 11 veces más que por homicidios y 80 veces más que por violencia de género, a nadie se le ha ocurrido elaborar una ley contra el suicidio.

Tampoco es que yo crea que tiene demasiado sentido elaborar una. Seguramente, tendría el mismo éxito que está teniendo la ley contra la violencia de género, es decir: ninguno.

Sólo sirven como indicios de las mitologías de la época. Época en la que todo el mundo está obsesionado por gritarle al de al lado cuáles son las claves de su infelicidad, casi siempre provocada por algún tipo de insatisfacción identitaria, casi siempre urgiendo acciones políticas para su solución final.

Y en la que nadie quiere pararse a pensar lo dura e insoportable que puede llegar a ser la existencia humana y lo poco útiles que son las leyes humanas a la hora de enfrentarse con los demonios del alma de cada cual.

THE DEAD SOUTH EN MADRID

Todo aquél que los ha visto en directo habla maravillas. No os quedéis sin entrada, que la Moby Dick es una sala pequeñita. Aquí os pongo el enlace, para comprarla ya.

THE DEAD SOUTH EN ESPAÑA

Por fin.

NUEVA CANCIÓN PARA LA BANDA SONORA DE LA TABERNA ERRANTE

Canadá está demostrando ser la reserva espiritual de Occidente.

Nos ha dado a Jordan Peterson. Y nos ha dado a The Dead South. Sólo con eso ya basta (y sobra) para lo que queda de siglo XXI.

La próxima vez que haya una Taberna Errante, si es que vuelve a haber una, habría que cantar esto a voz en grito. Puedo imaginar escenas hilarantes al ritmo de esta tonada.

De su último album, una maravilla más.

Y es que estoy totalmente de acuerdo (como también lo estaría el señor Pickwick): la mejor forma de ir al cielo es en carretilla.

Porque sólo puedes ir con la ayuda de alguien.

 

HEAVEN IN A WHEELBARROW

Well, if upon that day I die
I’m too drunk to walk let alone to drive
And I’m kickin’ and I’m spittin’ like I’m wild and feral
Won’t you take me to heaven in a wheelbarrow?

I’m going to heaven in a wheelbarrow
I’m going to heaven, yes sir
I’m going to heaven in a wheelbarrow
So won’t you take me there?

Well, you can go on your gold steed
Or up on an angel’s wings with speed
Or even in a pyramid like a pharaoh
But I’m going to heaven in a wheelbarrow

There’s a gal on the wrong side of town
Who gets me up when I’m goin’ down
She keeps me in line, shootin’ straight and narrow
Now she’s taking me to heaven in a wheelbarrow

I’m going to heaven in a wheelbarrow
I’m going to heaven, yes sir
I’m going to heaven in a wheelbarrow
So won’t you take me there?

Well, I met woman with a cold heart
Tried to take me to hell in a shopping cart
Said, woman, you’re putting my soul in peril
I’m going to heaven in a wheelbarrow

I’m going to heaven in a wheelbarrow
I’m going to heaven, yes sir
I’m going to heaven in a wheelbarrow
So won’t you take me there?

A lot of men don’t stand so tall
Most of us, you know we gotta fall
Some are lookin’ life down a shotgun barrel
But I’m going to heaven in a wheelbarrow

I’m going to heaven in a wheelbarrow
I’m going to heaven, yes sir
I’m going to heaven in a wheelbarrow
So won’t you take me there?

I’m going to heaven in a wheelbarrow
I’m going to heaven, yes sir
I’m going to heaven in a wheelbarrow
So won’t you take me there?

LA ENTRAÑABLE AMISTAD ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER (HETEROSEXUALES)

“Antes de terminar este capítulo debo pedir permiso para intercalar una intimación en el seno de mi buen lector; –y que es ésta:—–que no ha de darse enteramente por sentado, a raíz de una o dos palabras desprevenidas que se me han escapado,—-‘que soy casado’.—Reconozco que la cariñosa expresión ‘mi querida, mi queridísima Jenny’,–junto con algunas otras muestras de conocimiento de la vida conyugal diseminadas aquí y allá, podrían (y habría sido bastante natural) haber inducido al juez más imparcial del mundo al error de tomar semejante determinación en contra mía. –Lo único que pido en este caso, señora, es estricta justicia y que usted me haga tanta a mí como a sí misma–no prejuzgándome ni sacando acerca de mí la menor conclusión de este tipo hasta no tener una evidencia mayor de la que, estoy seguro, en estos momentos puede encontrarse en contra mía.–No es que yo sea tan vano e irrazonable, señora, como para desear que usted piense, en consecuencia, que mi querida, mi queridísima Jenny es mi manceba o concubina;–no,–eso sería halagar a mi personalidad por el extremo contrario y atribuirle un cierto aire de independencia al que tal vez no tenga ninguna clase de derecho. Lo único que pretendo es la absoluta imposibilidad de que ni usted ni el espíritu más penetrante de la tierra logren saber, a lo largo de varios volúmenes, cuáles son los verdaderos términos de esta relación.—No es imposible que mi querida, ¡mi queridísima Jenny!, cariñosa como es la expresión, no sea sino mi hija.—–Considere usted—que yo nací el año dieciocho.–Y tampoco hay nada monstruoso ni de extravagante en la suposición de que mi querida Jenny sea simplemente amiga mía. — —¡Amiga!— —Amiga mía.—Sin duda alguna, señora, la amistad entre personas de distinto sexo puede subsistir y mantenerse sin—- –¡Vamos, Mr Shandy!—-sin nada más, señora, que ese tierno y delicioso sentimiento que siempre se desliza en las amistades en que hay diferencia de sexo. Permítame rogarle que estudie usted las partes más puras y sentimentales de los mejores Romances franceses;–realmente le sorprenderá ver, señora, con qué variedad de expresiones castas se reviste a este delicioso sentimiento del que tengo el honor de hablar.”

La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne; Alfaguara, 2017; pgs. 44-45.

SOBRE EL DIÁLOGO

Al parecer, una de las causas de la actual situación es la ausencia de diálogo entre los diversos actores políticos involucrados en la misma. Según este planteamiento, la discusión racional entre las diversas posiciones enfrentadas implicaría, de suyo y por pura inercia, el logro de una solución correcta del conflicto.

Esta creencia metafísica en las virtudes de la conversación es uno de los lugares comunes de la Modernidad; época caracterizada, sin embargo, por el genocidio, las guerras con pérdidas masivas de población civil y el terrorismo de estado. Dime de qué presumes…

La expresión derecho a decidir es un eufemismo del concepto legal conocido como derecho de autodeterminación. Según cierto sector de la población catalana (y parte del resto de la población española), en base a tal derecho, el censo electoral de dicha comunidad autónoma tendría derecho a votar en referéndum la posibilidad de que ese territorio deje de formar parte del Reino de España. Lo cual no es posible en el actual marco legal. Así las cosas, el derecho de autodeterminación sería un derecho natural del ente político formado por el censo electoral catalán, que el resto de ciudadanos españoles deberíamos aceptar por su autoevidente existencia real.

Pero que tal derecho tenga una superioridad jerárquica sobre el derecho del censo electoral español a decidir la constitución política de toda su geografía actual es cualquier cosa menos evidente de suyo.

¿Por qué razón un habitante de Olot tiene más derecho a decidir el destino político de la ciudad de Barcelona que un habitante de Alcañiz?

Por lo tanto, existe una contradicción fundamental entre dos posiciones políticas: la de aquellos que consideran que el destino político de la comunidad autónoma de Cataluña ha de ser decidido por el censo electoral catalán y la de aquellos que consideramos que tal decisión incumbe a la totalidad del censo electoral español.

Otra cosa es que el censo electoral español decida dar su apoyo a un cambio constitucional que transforme el estado español en una entidad política confederal, en la que a alguno o algunos de sus territorios se les reconozca el derecho de autodeterminación.

Cosa que parece empezar a flotar en el ambiente y que no me extrañaría que se llegase a consumar, teniendo en cuenta la situación actual. Teniendo en cuenta, sobre todo, el grado de delirio sentimental de las masas nacionalistas catalanas, su elevado nivel de organización y la entusiasta entrega a su mitología patriótica particular.

Yo, sin delirio ni entusiasmo de ningún tipo, pediría que alguien me explicara en qué modo sería el mundo mejor con una Cataluña independiente de España.

Pero, como ya he dicho, la creencia mitológica en las virtudes del diálogo lleva ya un par de siglos coexistiendo, curiosamente, con el mayor grado de irracionalidad y salvajismo de la historia humana. Así que nada bueno espero del diálogo de estos actores.

Si Cataluña se independiza de España, no será un triunfo del diálogo y la democracia, sino del delirio sentimental provocado por una mitología que considera mejor a un ser humano que habla en catalán que al que lo hace en castellano. Y que, en su masiva pataleta de niño mimado, obliga a negociar la rendición de una organización política, para mí, claramente mejor y superior.

Pero, a estas alturas de la película, comprenderán ustedes mi total escepticismo con respecto al mito del progreso en la historia.

Nada más peligroso y cutre que una masa de seres humanos.

LA CULPA DE TODO

Trump. Merkel. Estados Unidos. Rusia. China. La caída del Imperio español.

La modernidad. La postmodernidad. El comunismo. El neoliberalismo. El nacionalismo. El multiculturalismo. El fascismo. La democracia. El fascismo disfrazado de democracia. La democracia adulterada. La corrupción de la democracia. La corrupción de todos ellos. Todos ellos corruptos. Y feos. Y progres. Y fachas.

La pérdida de valores. La caída de los dioses. El retorno de los dioses. El Islam. La Iglesia. Esta Iglesia. Y aquélla también. La secularización. El ateísmo. El agnosticismo. El sincretismo. El matrimonio ante Dios. El matrimonio homosexual. El arrejuntamiento homosexual. El arrejuntamiento. El arrejuntamiento ante Dios. El arrejuntamiento homosexual ante Dios.

La falta de educación. El exceso de deberes. El exceso de educación. La educación reaccionaria. La educación progresista. El progreso de la educación. La buena educación. ¿Quién educa a los educadores? Dime, por favor, ¿quién nos educará? El educador que nos eduque, mal educador será.

Rajoy. Pedro Sánchez. Susana Díaz. Pablo Iglesias. Errejón. Éste. Ése. Aquél.

Nunca yo.

El cambio climático. La industria apocalíptica. Las redes sociales. Y demasiados bares. El retorno a la naturaleza que defiendo en mi blog (a punto de las cien mil visitas), desde mi amado ordenador. Fabricado en Vietnam.

Los hombres de antes. Las mujeres de antes. Cualquier tiempo pasado fue un error. Cualquier error pasado no fui yo.

Los mil géneros del futuro ser humano. Un ser humano mejor. El que veremos todos en la televisión. O en YouTube. O en Plutón. Y cualquier error futuro no seré yo.

El aborto. El exceso de población. La familia numerosa. Las numerosas familias. La escasez de familias. Los diversos tipos de familia. La familiaridad con la que te tratan ciertas personas. De tu propia familia. O no. Que pasan. Y opinan. Y dicen adiós.

El amor verdadero. La verdadera pornografía. Bañarse en bolas. Bañarse en musulmán. La moda talibán en una carroza del orgullo gay. Un gay colgado de una grúa chií. E iraní. O saudí.

Viva el Mal, viva el Capital. Más estado. Más mercado. Más anarquía. Más economía. Más filosofía. Menos filosofía. Jardines de Epicuro en campos de refugiados sirios. Bienvenidos refugiados. Si eres refugiado, no puedes ser malo. Si eres refugiado, no puedes ser bueno.

Los toros. Comer carne. Las mascotas.

Los que dicen palabrotas.

Los que entienden latín.

Oh, qué maravilloso mundo hemos creado, repleto de excusas, repleto de miradas a otro lado.

Siempre es ajena la culpa y no ha visto la historia del mundo

ser más inocente que yo.

LOS ÍNFIMOS PRINCIPIOS

“Lo que nos hace creer que el curso irresistible de las cosas nos arrastra y que las catástrofes sorprenden al hombre, ya impotente y vencido, no es la conciencia de nuestra debilidad, ni la certidumbre de una necesidad causal que refuta y ridiculiza nuestra ingenua fe en la libertad.

La razón es más modesta.

Nuestras decisiones eficaces no son las decisiones meditadas de las horas solemnes, de los momentos en que, apercibidos y preparados, hacemos los gestos espectaculares de elegir y de rechazar. Las decisiones que gobiernan nuestra vida son las opciones tímidas y silenciosas de las horas cotidianas.


Los momentos grávidos de nuestro futuro se deslizan callados en medio del estruendo de la feria.

La esquina que cruzamos, el amigo cuya invitación atendimos, la curiosidad que rechazamos, el leve ademán de vanidad o de orgullo a que cedimos, toda la trivial rutina de nuestra existencia, son los resortes de nuestro destino.

Allí nacen los ínfimos principios de las más vastas consecuencias. La necesidad es la faz de nuestra ignorancia y de la miseria intelectual en que nos complacemos.”

Notas, de Nicolás Gómez Dávila; texto leído en esta página de Facebook.

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