El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

Categoría: TEOLOGÍA POLÍTICA

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXI)

El mundo ha cambiado.

Lo había hecho antes del Bicho. El Bicho sólo lo ha hecho más evidente.

El mundo ya es sólo uno y el virus ha hecho uso de los miles de aviones, trenes y metros que comunican a velocidad de vértigo cada resquicio del planeta.

El Bicho ya está en todas partes. El nuevo mundo lo hizo posible.

Los redundantes estados aún existentes cierran sus fronteras para tratar de detener algo que ya lleva tiempo dentro de ellos, creciendo en las rutinas de cada día.

Se finge eficacia para hacer negocio.

Porque los buenos servicios de sanidad pública no se construyen de un día para otro.

Nos hacemos los tontos para que el mentiroso nos venda aquello a lo que dejamos de dar importancia, ocupados como estábamos en profundizar en el conocimiento de todas nuestras superfluas identidades de civilización ociosa y aburrida.

¿Quién pensaba en UCIs, sabiendo que siempre queda alguna mujer lesbiana catalana negra musulmana sin empoderar?

¿Para qué gastar dinero en estudios epidemiológicos, si podemos gastarlo en estudiar brechas salariales y techos de cristal?

¿Para qué descubrir nuevas mutaciones víricas, cuando vivimos en la época que está descubriendo docenas de nuevos géneros humanos?

El que la hace, la paga.

Dios dejó claras las reglas de juego hace tiempo. Somos nosotros los que insistimos en olvidarlas poco después de cada catástrofe.

No será distinto en esta ocasión.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXV)

Decíamos unos días atras:

Imaginad por un momento que los chinos han llegado a la conclusión de que no pueden parar el país como lo hicieron en Hubei sin que su economía colapse; imaginad que han decidido volver a poner en marcha su economía a pesar de saber que el virus se sigue extendiendo por el país; imaginad que los jerarcas del Partido Comunista Chino han llegado a la conclusión de que es peor para ellos detener el país que dejar que el virus haga su trabajo.

Y dice hoy en su interesantísimo artículo Jaime Santirso, corresponsal de El País en Pekín:

“El resultado del cuarto y último trimestre de 2019 reflejaba un 6%, segundo mínimo histórico consecutivo desde que las autoridades [chinas] comenzaran a publicar la variación trimestral en 1992. Ahora, no obstante, el coronavirus amenaza con convertir esta progresiva desaceleración en una recesión fulminante.

[…] Por todo ello, y con las infecciones a priori [la cursiva es del propio Santirso] bajo control –el jueves fue el primer día desde el comienzo de la pandemia en que no se reportaron nuevos contagios domésticos–, el Partido [Comunista Chino] vira para hacer de la recuperación una nueva prioridad.

[…] La industria china enfrenta en este momento dos carencias acuciantes: le faltan tanto productores como consumidores. Al sistema le urge movilizar a la masa de trabajadores migrantes atascados en sus casas, de ahí que el gobierno haya llamado a relajar las restricciones a la circulación. Reflotar el empleo desencadenaría un círculo virtuoso que devolvería el equilibro al mercado, ya que permitiría aumentar a la vez la oferta y los ingresos familiares que desembocan en el consumo, es decir, la demanda.

Este último punto, el consumo, es un nudo. Ahora que los focos más peligrosos del coronavirus se han desplazado a Europa y Estados Unidos, preocupa en Pekín que una demanda externa endeble lastre su recuperación. Al mismo tiempo, una caída en el consumo chino puede hacer aún más dura la situación en Occidente. “La Gran Depresión es el modelo más próximo a lo que sucederá en los próximos meses, más que la crisis financiera de 2008”, expone García-Herrero. “La clave reside en que se trata de un shock simétrico que afecta a todo el mundo a la vez. Estamos pensando en términos de ciclo cuando no hay tal cosa: el mundo se ha parado. No es una recesión, es una depresión. ¿Cómo no van a subir los precios (y bajar el consumo) cuando la actividad pierde un 20%? China no se puede aislar, especialmente sin tener una moneda reserva”.

La segunda derivada de calado que comporta el desempleo es su capacidad de generar descontento popular. Esto resulta fundamental en un modelo político cuyo contrato social intercambia libertad individual por prosperidad económica. En un contexto de ralentización como el actual, es inevitable que los ingresos domésticos se resientan. “Las rentas familiares en China han evolucionado en paralelo al PIB. Las previsiones ahora prevén entre un 2 y 3% de crecimiento para 2020, pero es que hace un año las rentas avanzaban a un ritmo del 10% anual. No va a ser fácil”, argumenta García Herrero. “Por eso el Gobierno procura, casi a costa de todo, que el desempleo no aumente”. La prosperidad económica es la primera fuente de legitimidad para el Gobierno del Partido. Y para el Partido no hay nada por encima del Partido. Al fin y al cabo todos los billetes, pese a no hacer ruido al caer, llevan impresos el rostro de Mao.”

Las negritas son mías.

El autor parece pedir que se le lea entre líneas. Sin decirlo explícitamente, sin pelearse con las cifras oficiales del coronavirus, nos expone con meridiana claridad la situación en la que se encuentra China.

En cuanto al consumo, estamos viendo con nuestros propios ojos lo rápido que se están moviendo las autoridades chinas, tratando de copar todas las oportunidades que ofrece la crisis pandémica a nivel global. En un país de ciegos, el tuerto es el rey.

En un mundo parado, el cojo impone su ley.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXII)

Hay pocas imágenes que definan mejor lo que está pasando. Y lo que es España.

Desaparece lo aparentemente importante, pero en realidad superfluo.

Y queda lo básico.

Desaparecen los límites surgidos en el exceso de aburrimiento.

Y queda la verdad.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XX)

Y es que el alcalde de Tiburón gobierna el mundo.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XIX)

Ay, el éxito ruso en su lucha contra el coronabicho…

A este paso, se van a quedar sin mitos todos los adoradores de decisiones contundentes y líderes mesiánicos.

Todos esos que se masturban pensando en ungidos hombres de acero que detienen a la naturaleza con las órdenes teocráticas provenientes de sus dedos índices.

Va a ser que no, Tercera Roma.

La Covid-19 se ha presentado en un momento decisivo para Rusia, con el rublo en caída libre por la guerra de los precios del petróleo que mantiene con Arabia Saudí y en plena maniobra de Putin para garantizarse, a través de una sustancial reforma constitucional, la posibilidad de permanecer en la presidencia potencialmente hasta 2036. Decisivo y crítico. Así que algunos opositores, como Alexéi Navalni o el militar y antiguo miembro del KGB Gennady Gudkov, han acusado al Gobierno de tapar la situación para no retrasar la consulta popular prevista para el 22 de abril; el último paso de la reforma que pavimenta el camino de Putin para destronar a Iosif Stalin como el líder de más longevo en el poder de la Rusia moderna. Otros afirman que las medidas más severas llegarán pronto. Y que lo harán en un momento cuidadosamente elegido para que Putin pueda emerger después como un gran líder, proveedor y garante de la estabilidad.

Anastasía Vasílyeva, presidenta del sindicato Alianza de Doctores, está convencida de que el Gobierno ha dado orden de silenciar todo lo relacionado con el coronavirus al máximo. Asegura que su equipo no cesa de recibir llamadas de alerta desde centros de salud de toda Rusia. “Las autoridades ocultan la verdad porque nunca reconocerán que no tienen recursos, que están convirtiendo las unidades de maternidad en hospitales para pacientes con neumonía, que estamos desbordados”, asegura a través de una videollamada. “La mortalidad real del coronavirus no se sabrá nunca, la consulta sobre la Constitución se celebrará en abril pese a cualquier pandemia. Solo el año próximo año, cuando analicemos las estadísticas veremos que ha aumentado la mortalidad entre los ancianos”, advierte.

Como otros especialistas, Vasílieva cree que la Covid-19 se está contabilizando en algunos casos solo como neumonía. En enero, la incidencia de neumonía aumentó un 37% en Moscú respecto al año anterior, según datos de la agencia estatal Rosstat, a los que tuvo acceso RBK. Sin embargo, las cifras de la misma patología proporcionadas por el departamento de Sanidad de Moscú son menores. Una inconsistencia que aviva la desconfianza. El jueves, después de que el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, anunciase en las redes sociales la muerte de una mujer de 79 años infectada con el coronavirus, ingresada en un centro de la capital, la unidad operativa de reacción al coronavirus de Moscú se afanó por aclarar que no había fallecido por la Covid-19, sino que tenía patologías previas y que la causa final fue un trombo.

Cita extraída de este artículo.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XI)

Por segundo día consecutivo, y hasta que esto pase, los españoles salimos a una determinada hora a los balcones de nuestras casas para aplaudir y homenajear a nuestros héroes: todos esos miles de médicos y enfermeros que están arriesgando sus vidas para proteger las nuestras.

Gracias a Dios por la sanidad pública española.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (IX)

Amanece un bello domingo en Madrid.

Abro ventanas para que refresque la casa. Las nenas aún duermen.

The Guardian informa de la desaparición de Ren Zhiquiang, un miembro del partido comunista chino que criticó hace unas semanas públicamente a su gobierno, argumentando que la falta de libertad de prensa y expresión habían impedido reaccionar antes a las autoridades, empeorando la crisis del coronavirus.

Según varias amistades, Ren Zhiquiang lleva desaparecido desde el 12 de marzo.

Las masas occidentales, mientras tanto, siguen soñando con líderes fuertes y decisiones contundentes.

Mi hija ya se sabe una canción de Los Punsetes. Cuya letra suena en estos momentos como una oportuna oración pagana.

HA MUERTO LA MADRE DE BRIAN

Descanse en paz, Terry Jones.

Y en su honor, una de mis escenas favoritas de los Monty Python (muy al caso de ciertos temas que hemos comentado en los últimos días).

CONTRA LOS MESÍAS

Supongo que ya no le reventaré a nadie la historia si me pongo a hablar del final de la serie Juego de Tronos. En cualquier caso, si aún queda alguien por ahí fuera que no lo haya visto, que deje de leer ahora mismo.

Aunque las dos últimas temporadas me gustaron más bien poco (en cuanto los guionistas dejaron de hacer pie en los libros escritos por George R. R. Martin), he de reconocer que el final me pareció muy bueno. Frente a la opinión general.

Porque la opinión general era una mezcla de victimismo feminista y de incapacidad para asumir la caída final de la heroína protagonista; que estaba llamada a cambiar el mundo, y acabó siendo asesinada por el hombre que la amaba (heteropatriarcal violencia de género, nada menos) para evitar su transformación definitiva en la tirana genocida que ya estaba empezando a ser.

Aunque la moraleja final de toda la saga no era más que un buen resumen (brutal y honestamente presentado en el asalto a Desembarco del Rey) de lo que la historia humana ha contemplado cientos de veces (la corrupción que en el ser humano produce el ejercicio del poder, a pesar de todas las buenas intenciones -o precisamente por ellas-), las masivas críticas a los guionistas no dejaron de llamar mi atención.

Llegué a la conclusión de que a las masas mimadas de Occidente no les gusta saber que los Reyes Magos son los padres. No les gusta tener que asumir que los mesías que prometen cielos en la tierra suelen ser el prólogo de infiernos prodigiosos. Necesitan seguir creyendo en que el rey Arturo construirá Camelot. Que existe el ser humano incorruptible, capaz por mera voluntad de no caer, de no equivocarse. De cambiarlo todo. De dar un sentido definitivo a nuestras vidas.

Cuando uno sueña con ese tipo de hombres y mujeres, es normal que la mediocridad circundante le acabe deprimiendo. Hasta verse obligado a comprarse un perro. O un gato.

Y aunque todo cristiano debería tener grabado en su ADN que el reino prometido no es de este mundo, son precisamente algunos cristianos, y la civilización cristiana en proceso de secularización, los más proclives a perderse en todo tipo de mesianismos.

Pero los relatos sobre grandes monarcas de la tradición judeo-cristiana, cuando no son convenientemente edulcorados precisamente por intereses mesianistas, siempre han hecho hincapié en la humanidad torpe (no pocas veces pecaminosa y criminal) de los protagonistas. David, Salomón, Arturo. Los tres cometen errores impropios de lo que se espera de ellos.

Y eso es exactamente lo que deberíamos esperar de un hombre o una mujer en el poder. Eso es lo que no nos debería sorprender encontrar en la acción de un hombre o una mujer. Porque, en el fondo, sabemos que eso es lo que podemos esperar de nosotros mismos. No echemos en hombros ajenos la carga que nuestras espaldas nunca serían capaces de soportar.

Yo, como San Gilberto, creo que la democracia es el ideal político más generoso y más fundamentalmente cristiano. La generosidad del que no rehúye su responsabilidad, a pesar de sus evidentes limitaciones y debilidades; la generosidad del que entiende las limitaciones y debilidades de los demás y, a pesar de ello, los reconoce como sujetos responsables, con la dignidad suficiente para tener su propia voz.

La ciudadanía no se puede confundir con una mera tabla de derechos a reclamar por el simple hecho de existir. La democracia nació en la antigua Grecia exigida por los soldados que sangraban en los campos de batalla todos los veranos. La ciudadanía implica sacrificios.

Y el primer ídolo a sacrificar en el altar de la libertad es el de los meros mesías humanos.

Por eso me gusta tanto el final de Juego de Tronos.

CREO EN EL ESTADO TODOPODEROSO

Escucho ahora el podcast de la tertulia de esta mañana en el programa de Alsina, que me da a conocer la encuesta de SocioMétrica para El Español, sobre el temita del pin parental; según la cual podemos deducir que, cuánto más insistan los partidos gobernantes en imponer sus criterios educativos a los padres españoles, antes tendrán que hacer las maletas y abandonar sus puestos de poder.

El caso es que descubro que muchos tertulianos están en contra del pin parental. Y en no pocos casos, me sorprende la oposición, porque a muchos de estos tertulianos los tenía por gente bastante más liberal que yo. Intuyo que se ha extendido por la profesión periodística un curioso y paradójico miedo: el miedo a estar de acuerdo con VOX. Lo cual le llevaría a uno a admitir que no son meros fachorros cavernarios y que, de vez en cuando, dicen cosas con bastante sentido. No siendo ésta una opción, no queda más remedio que oponerse a cualquiera de sus planteamientos, sobre todo a los más razonables; y entonces, al pobre Rubén Amón no le queda otra que verse a sí mismo haciendo graciosísimas piruetas argumentales para defender el derecho del estado a intervenir imperativamente sobre la educación impartida a los jóvenes, para evitar que los padres les impongan valores terribles y oscuros.

No por común (hoy se la he podido escuchar a varios compañeros en el trabajo) deja de ser una soplapollez de opinión. Pues a todo el mundo se le ocurre que puedan existir padres terribles (al parecer, los padres decentes han desaparecido). Pero nadie explica por qué divino ungimiento el estado siempre actúa adecuada y correctamente, en toda ocasión. Nadie nos argumenta por qué el estado no puede ser, también, terrible. Y nadie lo hace, simplemente, porque es imposible. Salvo que uno sea creyente.

Creyente en la virtud eterna de toda acción emprendida desde y por el estado.

Pero no. De la misma manera que los padres pueden ser terribles, el estado también puede ser terrible; entre otras muchas cosas, a la hora de poner en práctica los poderes educativos que le cedemos los ciudadanos. Y un estado terrible (esto lo sabe cualquiera, incluido Rubén Amón, aunque se haga el bobo para que nadie le eche en cara que ha estado de acuerdo en algo con VOX) es bastante más peligroso que unos cuantos padres terribles.

Si a uno le da miedo que los vaivenes de las urnas coloquen en los centros de poder del estado a personas indeseables, tiene dos opciones: o eliminar los vaivenes de las urnas (es decir, eliminar la democracia); o limitar los poderes que se pueden ejercer desde el estado, para que no dé tanto miedo que los indeseables los alcancen.

O podemos hacer lo que hacemos ahora: vivir la democracia como una bipolar concatenación de eras paradisíacas y temporadas en el infierno, angustiados ante la posibilidad de que en un futuro nuestros enemigos políticos nos hagan lo que nosotros les estamos haciendo ahora, y viceversa.

La verdad, no parece tan complicado vivir la vida sin tratar de organizarles las almas a los demás a nuestro gusto. Pero sí debe de serlo, sí.

Yo, como el estadounidense judío ortodoxo Ben Shapiro, prefiero tirar el Anillo a las profundidades del Monte del Destino.

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