El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: TABERNA ERRANTE

A DON JOSÉ LUIS PÉREZ DE ARTEAGA, CON INMENSO AGRADECIMIENTO

Durante años, la rutina vespertina de mis sábados y domingos comenzaba encendiendo la pequeña radio del chiscón donde trabajaba como portero. En ese mismo instante escuchaba las notas de la sintonía de entrada de El mundo de la fonografía.

Fueron cientos de horas en las que la música sabiamente escogida y presentada por don José Luis Pérez de Arteaga me acompañó a través de innumerables manuales de derecho estudiados, novelas devoradas y ensayos subrayados.

Así que hoy, al enterarme del fallecimiento de don José Luis, he sentido que moría con él un trozo entrañable de mi vida.

Hay poco que yo pueda añadir a las muchas alabanzas bien merecidas que está recibiendo en las últimas horas; especialmente de parte de nosotros, sus oyentes.

Simplemente insistir en que, además de una catarata de conocimientos, su voz transmitía una incomparable alegría de vivir, propia de alguien que goza transmitiendo la belleza que descubre. Siempre dispuesto a la carcajada, con un humor más propio de la amable inocencia de un niño, don José Luis parecía existir en un permanente estado de entretenida beatitud. Y era ése un estado que yo le agradezco en el alma que haya sido capaz de contagiarme mil y una veces.

No habrá nunca mejor presentador para el Concierto de Año Nuevo, porque la voz de don José Luis es a la radio lo que un vals vienés es a la música: franca y danzarina pasión por la vida y la belleza.

No ha habido mejor gasto público en España que el sueldo de don José Luis.

Descanse en paz. Que Deus lle teña no seu colo.

TABERNEROS ERRANTES, REUNÍOS

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 263.

“Considerando que en un monasterio bien ordenado, ansia común de todos es alcanzar la verdadera devoción, no son necesarias las comunicaciones particulares, pues buscando en particular lo que es común, se pasaría de las particularidades a las parcialidades; mas a las personas que en el mundo han abrazado la verdadera virtud les es necesaria esta especie de alianza mutua por medio de una amistad santa y sagrada; pues por medio de ella se animan, se ayudan y estimulan a obrar el bien. Y así como los que caminan por la llanura no tienen necesidad de darse la mano, pero los que andan por senderos escabrosos y pendientes se agarran unos a otros para avanzar más seguros, los religiosos no necesitan de alianzas particulares, pero los que están en el mundo sí, para ayudarse y socorrerse mutuamente en medio de tantos pasos difíciles como tienen que salvar.”

Introducción a la vida devota, de San Francisco de Sales; en Obras selectas, BAC, 2010; pg. 149.

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ΣΥΜΠΟΣΙΑ ΣΥΜΠΟΣΙΑ

Y les mandó que les hicieran reclinarse en grupos de comida por grupos de comida sobre la hierba verde, y se sentaron conjunto a conjunto, en unidades de cien y en unidades de cincuenta.

Mc 6, 39-40

“La demencia de los sicarios se adueñó también, como una peste, de las ciudades próximas a Cirene. Se había refugiado allí Jonatán, un individuo muy malvado, tejedor de profesión, que convenció a un gran número de gente pobre para que le siguiera y la condujo al desierto con la promesa de mostrarle señales y apariciones.”

La guerra de los judíos, de Flavio Josefo; Libro VII, 437-439; Gredos, 1999.

“La palabra symposion, que es un hapax legomenon en el Nuevo Testamento, significa literalmente ‘bebiendo juntos’ y originalmente designaba una fiesta de bebida. Más tarde, esa palabra vino a significar la habitación donde se come o el mismo banquete. La literatura greco-romana de tipo ‘simposio’, cuyo ejemplo más significativo es el Simposio Banquete de Platón, combina el contexto del banquete con una discusión filosófica. Marcos utiliza aquí ese término en un sentido traslaticio, para referirse a las congregaciones o grupos de personas que comen.

[…] Los intensos rasgos mosaicos y escatológicos de nuestro pasaje pueden tener una importancia especial para Marcos y su comunidad, por la cercanía con la Guerra Judía del 67-73 d.C. Flavio Josefo describe en este contexto a profetas del tipo de Moisés y de Josué, con rasgos revolucionarios, profetas que dirigen a sus seguidores al desierto, para prometerles allí maravillas, fundando probablemente sus esperanzas en las profecías bíblicas que hablan de un nuevo éxodo que debe realizarse.

De acuerdo con eso, nuestra historia presenta a Jesús como el realizador de esas promesas: Jesús mismo es el revelador esperado, el pastor del pueblo, el que dirigirá a sus seguidores hasta la victoria final. Sin embargo, él cumple esas esperanzas de una forma que no encaja con el modelo previsto: ofreciendo un banquete en lugar de levantando en armas a un ejército.”

El Evangelio según Marcos (Mc 1-8), de Joel Marcus; Sígueme, 2010; pgs. 474, 490.

'La cena de Emaús', de Tintoretto (1542-1543)

‘La cena de Emaús’, de Tintoretto (1542-1543)

IN TABERNA QUANDO SUMUS

Cuando estamos en la taberna
no nos importa nada,
nos entregamos al juego
que siempre nos hace sudar.
Lo que sucede en la taberna
donde el dinero es camarero
aquí lo puedes inquirir:
escucha lo que voy a contar.

Unos juegan, otros beben,
otros de forma indiscreta viven.
Pero de los que se dedican a jugar
unos pierden la ropa,
otros consiguen vestirse,
otros se visten con saco.
Nadie allí teme a la muerte
y por Baco echan suertes.

La primera por el que paga el vino,
por ello beben los libertinos,
la segunda por los que están en prisión,
la tercera por los vivos,
la cuarta por todos los cristianos,
la quinta por los fieles difuntos,
la sexta por las hermanas frívolas,
la séptima por los soldados del bosque,

la octava por los hermanos perversos,
la novena por los monjes dispersos,
la décima por los navegantes,
la undécima por los pendencieros,
la duodécima por los penitentes,
la decimotercera por los que están de viaje.
Tanto por el papa como por el rey
beben todos sin ley.

Bebe la señora, bebe el señor,
bebe el soldado, bebe el clérigo,
bebe aquél, bebe aquélla,
bebe el siervo con la criada,
bebe el rápido, bebe el vago,
bebe el blanco, bebe el negro,
bebe el perseverante, bebe el inconstante,
bebe el campesino, bebe el mago.

Bebe el pobre y el enfermo,
bebe el desterrado y el desconocido,
bebe el joven, bebe el viejo,
bebe el obispo y el decano,
bebe la hermana, bebe el hermano,
bebe el viejo, bebe la madre,
bebe ésta, bebe aquél,
beben ciento, beben mil.

Poco seiscientas monedas
duran, cuando sin moderación
ni fin beben todos,
que beban con alegría;
por ello nos critica todo el mundo,
por ello seremos pobres.
Que les den a los que nos critican
y no se les cuente entre los justos.

¡IO!

De los Carmina Burana conservados en el monasterio bávaro de Benediktbeuern, editados en 1847 por Johann Andreas Schmeller y seleccionados por Carl Orff para su musicalización y representación (por primera vez en 1937).

BARES, QUÉ LUGARES

“Ah, sí, las tabernas, decía. The Lamb, Jolly Sailor, The Seven Stars, Help’me thro the world y, desde que me junté con Norah, el Waterloo Inn; no había otra donde le gustara más acabar bajo una mesa. A los marineros les gusta hacer escala, bajar a tierra y meterse en una taberna. Se acostumbra uno a la cosa, hasta el punto de que, cuando en el mar de la vida arrecian las tempestades, se baja a tierra, o sea a la taberna, aunque ya no se esté embarcado en ningún barco. Me gusta beber, aunque lo único que me deis aquí sean esos jarabes y esos tés, beber allí sentado, escuchar sobre todo las voces; el murmullo que de vez en cuando sube de tono y en ocasiones culmina en un grito, lo mismo que crece la resaca con el fragor de una ola más grande que rompe contra las rocas. Me gusta ver las caras, los gestos. El mundo es variado, hace compañía. No hace falta tener amigos; basta con la multitud, con la gente, un rato de charla en la barra, un rostro encendido que dice algo y desaparece para siempre en la muchedumbre gris, qué importa, enseguida hay otro que se asoma y pide una cerveza.”

A ciegas, de Claudio Magris; Anagrama, 2006; pgs. 290-291.

'Wapping', de James McNeill Whistler (1861)

‘Wapping’, de James McNeill Whistler (1861)

UNA DECISIÓN DIMINUTA

Cuanto más trabajaba, más frecuentes eran en él los momentos de olvido total en los cuales no eran los brazos los que llevaban la guadaña, sino que era ésta la que arrastraba tras sí en una especie de inconsciencia todo el cuerpo pletórico de vida. Y, como por arte de magia, sin pensar en él, el trabajo más recio y perfecto se realizaba como por sí solo. Aquellos momentos eran los más felices.

Ana Karenina, de Tolstoi; Austral, 2000; pg. 338.

Mientras paleo mierda de vaca dentro del saco que sujetan Antonio y Francisco pienso en la providencial sucesión de hechos que me han llevado a esta situación.

Muchas veces traté de buscar modos y maneras de aprender lo que no sé sobre agricultura y ganadería, para acercarme a la práctica de toda esa teoría que leía en los libros de Chesterton. En todos los casos, lo único que encontraba eran pasos cerrados y bofetadas de realismo.

Hacía tiempo que había renunciado a ciertos sueños y apenas me planteaba servir de mera ayuda circunstancial para los lejanos esfuerzos leoneses del Joven Álvaro. Pero una decisión diminuta, apenas pensada para ocupar unas horas de una tarde de agosto, acabó con mi persona sentada en casa de un viejo amigo de juventud, escuchando sus fascinantes historias de matanzas porcinas y huertos urbanos. De repente, me había sido regalado un maestro.

Y ahora, ya duchado tras cruzar Madrid en metro apestando a estiércol, no puedo evitar sonreír ante la inescrutabilidad de los caminos.

Mañana hay Taberna y tendré cosas que contar.

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NUEVO HIMNO EBRIO DE LA TABERNA ERRANTE, EN HONOR DEL CARDENAL KASPER

“-Entonces me marché. La dejé rezando en la capilla. Era suya. Era su lugar. Nunca volví para interrumpir sus oraciones. Dijeron que luchábamos por la libertad. Yo gané mi propia victoria. ¿Fue eso un crimen?

-Yo creo que lo fue, papá.”

Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh; Tusquets, 2010; pg. 391.

LA TABERNERA DE LOS DIOSES

“La tabernera le respondió así a Gilgamesh:

-Si tú eres Gilgamesh, el que mató al Guardián del Bosque,
abatiste a Khumbaba que vivía en el Bosque de los Cedros,
has matado leones en los desfiladeros de las montañas,
y venciste y mataste al Toro bajado del cielo,
¿por qué tus mejillas están demacradas, tu rostro abatido,
tu corazón dolido y tus rasgos demudados?,
¿por qué la angustia ha entrado en tus entrañas?,
¿por qué tu aspecto es como el del que ha hecho un largo viaje
y tu cara está curtida por el frío y por el calor?,
¿por qué, afrontando las ráfagas de viento, andas vagabundeando por la estepa?

[…] -Mi amigo, al que yo amaba entrañablemente,
que conmigo había franqueado tantos obstáculos,
Enkidu, al que yo amaba entrañablemente,
que conmigo había franqueado tantos obstáculos,
se ha ido al destino del hombre.
Yo he llorado por él días y noches,
no permití que se le enterrase
-para ver si mi amigo se levantaba ante mis lamentos-
durante siete días y siete noches
hasta que los gusanos cayeron de su nariz.
Desde que partió yo he buscado en vano la Vida,
no ceso de errar como un bandido a través de la estepa.
Ahora, tabernera, que he visto tu rostro,
ojalá pueda evitar la muerte que constantemente temo.

[…] La tabernera respondió así a Gilgamesh:

-Nunca, Gilgamesh, ha existido tal proyecto,
nadie desde los tiempos más antiguos ha atravesado el mar,
el único que atraviesa el mar es Shamash, el valiente, excepto Shamash, ¿quién podría cruzarlo?
La travesía es penosa, muy difícil su recorrido,
pues en su curso las Aguas de la Muerte bloquean su paso.
¿Cómo podrías, Gilgamesh, atravesar el mar?
Una vez llegado a las Aguas de la Muerte, ¿qué harías?”

Poema de Gilgamesh; estudio preliminar, traducción y notas de Federico Lara Peinado; Tecnos, 1997; pgs. 146, 148, 150.

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EL FUEGO

Nosotros nunca nos comeríamos a nadie, ¿verdad?
No. Claro que no.
[…] Pase lo que pase.
Pase lo que pase.
Porque nosotros somos de los buenos.
Sí.
Y llevamos el fuego.
Y llevamos el fuego. Así es.
Vale.

La carretera, de Cormac McCarthy; Mondadori, 2007; pg. 98.

 

Doña Alejandra me ha dado a conocer al patrón de los Taberneros.

Pero antes de hablar del mismo, es necesario hacer un exordio que deje claro nuestro auténtico concepto de Taberna. El cual proviene de la traducción castellana que más hemos manejado de The Flying Inn, realizada por Tomás González y José Elías Rodríguez, cuyo título es La Taberna Errante. Para hacernos una idea de las dificultades de la cuestión, basta citar el título de una traducción anterior, de los años sesenta: La Hostería Volante (idéntica a la típica traducción italiana). Hostería sería buena traducción, si no hubiese una aún mejor: posada.

Pues una Inn es un lugar donde uno puede beber, sí, como en una taberna; pero también es un lugar donde uno puede hospedarse. El Poni Pisador de Bree, en El Señor de los Anillos, es una Inn. Y también lo era aquel lugar en el que José y María no encontraron sitio (…there was no room for them in the inn).

Todo este contenido semántico está presente cuando hablamos de los Taberneros Errantes.

Por eso San Teodoto de Ancira es el patrón de los Taberneros. Porque es el patrón de los posaderos, que viene a ser lo mismo. Regentaba su propia posada en Ancira (la actual Ankara, capital de Turquía, también llamada Angora en otros tiempos) y era muy conocido por su fervor cristiano, especialmente en lo que se refería a la virtud de la caridad. Durante la persecución desatada por Diocleciano en el año 303, su posada se convirtió en refugio para muchos fugitivos y enfermos. Era digna de admiración su capacidad para exhortar a los cristianos a mantener su fe en esos difíciles momentos, cuando es la vida lo que está en juego (no la desorbitada factura de la linda boda, bautizo o comunión de los que nadie se acordará cuando resulte tan necesario abortar, divorciarse o perderse en lujos superfluos).

Fue San Teodoto quien rescató los cuerpos de siete vírgenes cristianas, las cuales, tras haber confesado su fe ante las autoridades paganas, fueron obligadas a prostituirse, torturadas y finalmente arrojadas al agua atadas a piedras. San Teodoto consiguió enterrar dignamente sus cadáveres y por ello fue encarcelado.

Su martirio, tras múltiples torturas, fue llevado a cabo con la espada que es uno de sus símbolos.

El otro que le representa es la antorcha. La antorcha con la que buscó los cuerpos de las mártires ahogadas, durante una noche de piedra. El fuego portátil de su fe del que consiguió hacer entrega (traditio) a las siguientes generaciones de cristianos a través de su heroico ejemplo.

El fuego que debería arder cada vez que se reúne la Taberna Errante.

'Protecting the Light', de J. Kirk Richards (2014)

‘Protecting the Light’, de J. Kirk Richards (2014)

78º ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE SAN GILBERTO

El sábado 14 de junio del pasado 2014, la Taberna Errante conmemoró tan señalada fecha con diversos actos.

Comenzamos con un coloquio en el que Alfonso Díaz y Fernando Muñoz nos dirigieron dos exposiciones; en la primera, Alfonso (licenciado en Economía; aquí podéis leer uno de sus artículos para The Distributist Review) nos habló de la formidable potencia evangelizadora de Chesterton y de los aspectos económicos de su pensamiento; después, Fernando (doctor en Filosofía y Sociología; aquí tenéis un enlace a su blog) nos ofreció sus reflexiones sobre la vida y obra de San Gilberto, haciendo especial hincapié en la influencia del mismo en su propia trayectoria intelectual y personal.

Posteriormente, nos desplazamos hasta la iglesia de la Santa Cruz, donde se ofreció la misa (oficiada por el Padre Gabriel Díaz Patri según el rito tradicional) por el alma de Gilbert Keith Chesterton.

Al concluir la cual nos fuimos todos, como no podía ser de otra manera, de tumultuosa taberna.

Aquí os dejo una grabación del coloquio vespertino, realizada y subida por el gran Alejandro Rubio (que le ha sacado todo el partido posible a nuestros limitados medios técnicos; la exposición de Alfonso empieza en 2:00; la de Fernando en 29:35; las preguntas a partir de 59:30).

Este año, Dios mediante, pensamos repetir. Si os apetece asistir, creo que no ha de tardar el momento de proporcionar toda la información necesaria para ello. Mientras tanto, espero que el vídeo sea de vuestro interés.

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