El sosiego acantilado

NON MEA VOLUNTAS

Categoría: SANTO TOMÁS DE AQUINO

DE SPIRITU SANCTO EX MARIA VIRGINE: ET HOMO FACTUS EST

“…el islamismo es una continuación de la herejía arriana, como ya lo había visto San Juan Damasceno…”

La fe del ateo, de Gustavo Bueno; Temas de Hoy, 2007; pg. 350.

 

“La idea de la divinidad de Cristo, prosiguió Rediger, era el error fundamental que conducía de forma inevitable al humanismo y a los derechos del hombre. También eso lo había dicho ya Nietzsche, y en unos términos más duros, y sin duda habría estado igualmente de acuerdo en que el islam tenía por misión purificar el mundo liberándolo de la doctrina nociva de la encarnación.”

Soumission, de Michel Houellebecq; Flammarion, 2015; pg. 272 [traducción propia].

 

“Una de las sorpresas que esperan al historiador del pensamiento cristiano es su insistencia sobre el valor, la dignidad y la perpetuidad del cuerpo humano. Casi todo el mundo considera la concepción cristiana del hombre como un espiritualismo caracterizado. ¿De qué sirve al hombre conquistar el universo si llega a perder su alma? Cultivar su alma, librar su alma purificándola y salvar su alma liberándola: ése es, según parece, el fin propio del Cristianismo. Agreguemos a esto que el Dios cristiano es espíritu, que así, pues, el hombre no puede unirse a Dios sino por el espíritu, y que, en efecto, es en espíritu y en verdad como Dios quiere ser adorado. ¿Cómo no esperar, pues, que filósofos cristianos dirijan todo su esfuerzo a la parte espiritual del hombre, que es el alma, y descuiden ese elemento caduco, opaco al pensamiento, ciego a Dios, que es el cuerpo? Sin embargo, para escándalo de muchos historiadores y filósofos, sucedió lo contrario. San Buenaventura, Santo Tomás, Duns Escoto, y aun diría San Francisco de Asís, son hombres que amaron la materia, respetaron su cuerpo, celebraron su alta dignidad y jamás quisieron separar su destino del de su alma.”

El espíritu de la Filosofía Medieval, de Étienne Gilson; Rialp, 2009; pg. 177.

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LA RELIGIÓN DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA MERA RAZÓN

“Es imposible que ningún entendimiento creado comprenda a Dios; pero, como dice San Agustín, llegar con el entendimiento hasta Dios, por poco que se alcance, es ya gran dicha.

Para explicar esto, adviértase que comprender una cosa es conocerla con perfección, y conocerla con perfección es conocerla tanto cuanto es cognoscible; y por esto, si de lo que es cognoscible con ciencia demostrativa sólo tenemos opinión fundada en razones probables, no lo comprendemos; por ejemplo, el que sabe por demostración que los tres ángulos de un triángulo equivalen a dos rectos, lo comprende; pero el que tiene de esta verdad una opinión probable, fundada en que así lo enseñan los sabios o lo dicen muchos, no la comprende, porque no alcanza aquel modo de conocimiento perfecto con que es cognoscible esta verdad.

Pues bien, ningún entendimiento creado puede alcanzar a conocer la esencia divina en el grado de perfección con que es cognoscible, y la razón es evidente. Un ser es cognoscible en la medida en que está en acto. Luego Dios, cuyo ser, según hemos dicho, es infinito, es infinitamente cognoscible. Pues ningún entendimiento creado puede conocer infinitamente a Dios, porque si conoce, con más o menos perfección, la esencia divina, es porque está dotado de mayor o menor luz de gloria. Pero, como la luz de gloria que recibe el entendimiento creado no puede ser infinita, es imposible que ninguno conozca infinitamente a Dios, y, por tanto, es imposible que lo comprenda.”

Suma Teológica, de Santo Tomás de Aquino; parte I, cuestión 12, artículo 7; BAC, 2010; vol. I, pgs. 304-305.

Profesión solemne de monjes dominicos en Dublín (2011)

Profesión solemne de monjes dominicos en Dublín (2011)

QUI PLUS HABEBIT DE CARITATE, BEATIOR ERIT

“Entre los que vean a Dios por esencia, unos le verán con mayor perfección que otros. Sin embargo, no sucederá esto porque exista en unos una imagen de Dios más perfecta que en otros, según hemos dicho, ya que aquella visión no se realiza mediante imagen alguna, sino porque el entendimiento de unos tendrá mayor poder o capacidad que el de otros para ver a Dios. Pero como esta capacidad no la tiene el entendimiento en virtud de su naturaleza, sino merced a la luz de la gloria, que en cierto modo le hace deiforme, según hemos visto, síguese que el entendimiento que más participe de la luz de la gloria será el que con mayor perfección vea a Dios, y de la luz de la gloria participará más el que tenga mayor amor [caritas], porque donde hay más amor, hay también mayor deseo [desiderium], y el deseo es el que, de alguna manera, prepara y hace apto al que desea para recibir lo deseado. Luego quien tenga mayor amor, éste es el que verá a Dios con mayor perfección y será más dichoso.”

Suma Teológica, de Santo Tomás de Aquino; parte I, cuestión 12, artículo 6; siguiendo la edición bilingüe de la BAC, 2010; vol. I, pg. 302.

'Visión de Santo Tomás de Aquino', de Santi di Tito (1593)

‘Visión de Santo Tomás de Aquino’, de Santi di Tito (1593)

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