El sosiego acantilado

Categoría: SANTA TERESA DE JESÚS

EL SAGRARIO

Lo inflamó la genealogía de la moral
y nada quedó de él,
salvo su voluntad.
Decidió entonces cambiar el mundo;
pero el mundo lo cambió a él.
Se convirtió en grial de aguas fecales,
que nadie quería beber.

Salvo Él.

Pero cuando Él se lo bebió a él
sólo quedó un cáliz vacío.
Místicos de la llanura le enseñaron a caminar tranquilo entre la nada.
Drásticamente consciente de todos los absurdos, maldades y desesperaciones
musitó sin embargo un fiel

al eterno retorno de la creación
tal cual ha sido hecha.
Pues sólo un pecho vacío puede ejercer de sagrario.

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MYSTERION-SACRAMENTUM (LA TAREA MÁS URGENTE)

Devolvamos a la noche la positividad que le niega nuestra astronomía insuficiente.
Nuestra más urgente tarea es la de reconstruir el misterio del mundo.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 511.

“Que no me hallo cosa más a propósito para declarar algunas de espíritu que esto de agua; y es -como sé poco y el ingenio no ayuda y soy tan amiga de este elemento- que le he mirado con más advertencia que otras cosas, que en todas las que crió tan gran Dios, tan sabio, deve haver hartos secretos de que nos podemos aprovechar, y ansí lo hacen los que lo entienden; aunque creo que en cada cosita que Dios crió hay más de lo que se entiende, aunque sea una hormiguita.”

Moradas del castillo interior, de Santa Teresa de Jesús (Cuartas Moradas, capítulo 2, 2); en Obras completas; BAC, 2006; pgs. 499-500.

“En el jardín. Nublado, pero cálido. En el camino central las hormigas han construido por la noche una red de tráfico. Tres vías subterráneas desembocan en la superficie, atraviesan el camino y vuelven a hundirse en la tierra. En parte están techadas. Hay en ellas mucho movimiento.

[…] ¿Acaso soñarán en sus cuartos y también, cuando estén allí, unas al lado de las otras, intercambiarán con las antenas recuerdos, semejantes o superiores a nuestros pensamientos? Estoy convencido de ello. En cualquier caso tiene que haber una comunidad. De lo contrario, tal disposición sería imposible; crece de noche, como el palacio de Aladino. Instinto es una palabra demasiado económica para ello.”

Escrito por Ernst Jünger en su casa de Wilfligen, el 19 de agosto de 1987; en Pasados los setenta IV; Tusquets, 2011; pg. 182.

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NON MEA VOLUNTAS

“Pues quiéroos avisar y acordar qué es su voluntad. No hayáis miedo sea daros riquezas ni deleites, ni honras, ni todas esas cosas de acá; no os quiere tan poco, y tiene en mucho lo que le dais, y quiéreoslo pagar bien, pues os da su reino aun viviendo. ¿Queréis ver cómo se ha con los que de veras le dicen esto? Preguntadlo a su Hijo glorioso, que se lo dijo cuando la oración del Huerto. Como fue dicho con determinación y de toda voluntad, mirad si la cumplió bien en El en lo que le dio de travajos y dolores y injurias y persecuciones; en fin, hasta que se le acabó la vida con muerte de cruz.

Pues veis aquí, hijas, a quien más amava lo que dio; por donde se entiende cuál es su voluntad. Ansí que éstos son sus dones en este mundo. Da conforme a el amor que nos tiene: a los que ama más, da de estos dones más; a los que menos, menos, y conforme a el ánimo que ve en cada uno y el amor que tiene a Su Majestad. A quien le amare mucho, verá que puede padecer mucho por El; al que amare poco, poco. Tengo yo para mí que la medida del poder llevar gran cruz u pequeña, es la del amor. Ansí que, hermanas, si le tenéis, procurad no sean palabras de cumplimiento las que decís a tan gran Señor, sino esforzaos a pasar lo que Su Majestad quisiere. Porque si de otra manera dais la voluntad, es mostrar la joya y irla a dar y rogar que la tomen, y cuando estienden la mano para tomarla, tornarla Vos a guardar muy bien.”

Camino de perfección, de Santa Teresa de Jesús; capítulo 32 (6-7) del Códice de Valladolid; en sus Obras completas; BAC, 2006; pgs. 371-372.

EL SOSIEGO DOLOROSO

Sea mi gozo en el llanto,

Sobresalto mi reposo,

Mi sosiego doloroso

Y mi bonanza el quebranto;

Entre borrascas mi amor,

Y mi regalo en la herida,

Esté en la muerte mi vida,

Y en desprecios mi favor;

Mis tesoros en pobreza

Y mi triunfo en pelear,

Mi descanso en trabajar

Y mi contento en tristeza.

En la escuridad mi luz,

Mi grandeza en puesto bajo,

De mi camino el atajo

Y mi gloria sea la cruz;

Mi honra el abatimiento

Y mi palma el padecer,

En las menguas mi crecer

Y en menoscabos mi aumento;

En el hambre mi hartura,

Mi esperanza en el temor,

Mis regalos en pavor,

Mis gustos en amargura;

En olvido mi memoria,

Mi alteza en humillación,

En bajeza mi opinión,

En afrenta mi victoria,

Mi lauro esté en el desprecio,

En las penas mi afición,

Mi dignidad el rincón,

Y la soledad mi aprecio;

En Cristo mi confianza,

Y de El solo mi asimiento,

En sus cansancios mi aliento

Y en su imitación mi holganza.

Aquí estriba mi firmeza,

Aquí mi seguridad,

La prueva de mi verdad,

La muestra de mi fineza.

Poesía escrita para la profesión de Isabel de los Ángeles, en Salamanca, 1571; en las Obras completas de Santa Teresa de Jesús; BAC, 2006; pg. 665.

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