El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: SAN FRANCISCO DE SALES

TABERNEROS ERRANTES, REUNÍOS

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 263.

“Considerando que en un monasterio bien ordenado, ansia común de todos es alcanzar la verdadera devoción, no son necesarias las comunicaciones particulares, pues buscando en particular lo que es común, se pasaría de las particularidades a las parcialidades; mas a las personas que en el mundo han abrazado la verdadera virtud les es necesaria esta especie de alianza mutua por medio de una amistad santa y sagrada; pues por medio de ella se animan, se ayudan y estimulan a obrar el bien. Y así como los que caminan por la llanura no tienen necesidad de darse la mano, pero los que andan por senderos escabrosos y pendientes se agarran unos a otros para avanzar más seguros, los religiosos no necesitan de alianzas particulares, pero los que están en el mundo sí, para ayudarse y socorrerse mutuamente en medio de tantos pasos difíciles como tienen que salvar.”

Introducción a la vida devota, de San Francisco de Sales; en Obras selectas, BAC, 2010; pg. 149.

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PRIMUM TRABEM DE OCULO TUO

“…os suplico que cada uno hable a su conciencia y no a la ajena. ¡Oh alma mía!, ¿no eres tú la causa de este mal, quién ha cometido tantos pecados sobre pecados, tantas ofensas, tantas cobardías, que justamente la ira de Dios ha caído sobre todo un pueblo? ¿No sabes, acaso, que si en otro tiempo se hubieran hallado diez hombres de bien, Dios, por ellos, hubiera preservado de la ruina a toda una ciudad? (Gén 18,32). ¡Ah!, que quizá faltara el décimo en este país, y si tú te hubieses convertido, tal vez habrías completado el número. ¡Oh, qué suerte! Y no me respondas: ‘¿Por qué los demás no lo han hecho?’. Ellos no tienen que preocuparte. Digamos, pues, todos y que cada uno hable para sí; hagamos cada uno para sí elevándonos a Dios: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti (Lc 15,2); he pecado contra ti (Sal 50,6), sólo he hecho el mal contra ti. Confesemos nuestras propias faltas y dejemos a los demás confesar las suyas; sepamos que no es tiempo de decir: Nuestros padres han comido uvas agraces y nosotros tenemos dentera (Jer 31,29), pues Nuestro Señor nos responderá: El alma que peque, esa morirá (Ez 18,20). Así pues, todos se han desviado (Sal 13,3), que nadie se excuse de ser la causa de las desgracias de nuestro tiempo; tenemos todos parte en la pena y en la tribulación, porque tenemos todos parte en la culpa.”

Del sermón predicado por San Francisco de Sales el domingo de Pentecostés de 1593 (tenía 25 años); en el primer volumen de sus Obras Selectas, editadas por la BAC (2010); pgs. 286-287.

'La Tentación', de J. Kirk Richards (1999)

‘La Tentación’, de J. Kirk Richards (1999)

LARGA Y LENTA CAÍDA DEL CABALLO

“San Pablo fue purificado instantáneamente con una purgación perfecta, como santa Catalina de Siena, santa María Magdalena, santa Pelagia y algunas otras; pero esta clase de purificación es completamente milagrosa y extraordinaria en el orden de la gracia, como la resurrección de los muertos en el de la naturaleza, por lo que no hemos de pretender conseguirla. La purgación y curación ordinaria, tanto de los cuerpos como de los espíritus, se realiza poco a poco, por grados, progresivamente, con dificultad y a fuerza de tiempo.

[…] Dice el proverbio que cuanto más lentamente se realiza la curación tanto más segura es; las enfermedades del corazón, como todas las del cuerpo, vienen a caballo y en diligencia y se marchan a pie, muy despacio.

[…] El ejercicio de la purificación del alma sólo puede y debe terminar con nuestra vida; por tanto, no nos turbemos al considerar nuestras imperfecciones porque nuestra perfección consiste en combatirlas; y no sabríamos combatirlas sin verlas, ni vencerlas sin afrontarlas. Nuestra victoria estriba no en no sentirlas, sino en no consentirlas; y no es consentirlas el sentirse acuciado por ellas. Es muy ventajoso, como ejercicio de humildad, verse alguna vez herido en este combate espiritual y no hemos de considerarnos vencidos hasta que perdamos la vida o el valor.”

Introducción a la vida devota, de san Francisco de Sales; en el I volumen de sus Obras Selectas; BAC, 2010; pgs. 24-25.

'San Pablo', de José de Ribera (alrededor de 1630)

‘San Pablo’, de José de Ribera (alrededor de 1630)

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

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apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester