FOGOSA JUVENTUD DE LOS NUEVOS TITANES

“Los contemporáneos eran muy conscientes de que el consumo de carbón distinguía a Inglaterra del continente europeo. John Evelyn se quejaba de que en Londres había tal nube de carbón mineral que parecía una representación del infierno sobre la Tierra. Los comentaristas continentales atestiguaban la misma conciencia de los efectos de la polución del carbón, pero manifestaban más entusiasmo hacia los beneficios económicos.

[…] La fabricación de hierro también creció considerablemente en el siglo XVII. Tanto la minería del hierro como su fundición aumentaron. Los viajeros hacían comentarios sobre las impresionantes fundiciones de hierro en Sherwood Forest, Herefordshire y Pontypool, así como sobre la minería de hierro en Cumberland. Sussex, un centro de hierro en declive, aún contaba con fundiciones en varios lugares. La más activa región productora de hierro parece haber sido el bosque de Dean, en Gloucestershire. Allí no menos de sesenta mil personas trabajaban en las minas y en los hornos. En la década de 1680, dos expertos concluyeron que Inglaterra poseía al menos ochocientos hornos de hierro. Muchos comentaron los perjudiciales efectos del floreciente negocio siderúrgico en el campo inglés. Guy Miege y Thomas Newsham culpaban a la industria siderúrgica de la deforestación de Gloucestershire y de Warwickshire. Sería bueno que en Inglaterra no hubiese fundiciones; y era mejor cuando en Inglaterra no se fabricaba hierro, se quejaban muchos a fines del siglo XVII, porque las fábricas de hierro destruyen todos los bosques.”

1688. La primera revolución moderna, de Steve Pincus; Acantilado, 2013; pgs. 98-99, 100-101.

Saruman