El sosiego acantilado

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Categoría: NAPOLEÓN

LA ETERNA REVISIÓN

De esa manera, a pesar de su deseo de tranquilidad, los pueblos, sacudidos por la Revolución Francesa y por sus guerras de liberación, no podrán, de ahora en adelante, volver a dormir; toda su existencia estará sujeta a otras normas, y nunca se sentirán satisfechos con el nuevo orden político. Lo que surge como principal consecuencia de todo esto es el espíritu de la eterna revisión, que el mismo Napoleón mantuvo bajo control todo lo que pudo: J’ai conjuré le terrible esprit de nouveauté qui parcourait le monde [He dominado el terrible espíritu de novedad que recorría el mundo].”

Juicios sobre la historia y los historiadores, de Jacob Burckhardt; Katz, 2011; pg. 226.

'La consagración de Napoleón', de Jacques-Louis David (1807)

‘La consagración de Napoleón’, de Jacques-Louis David (1807)

YO SOY ASÍ

“Al hacer la distinción entre el derecho común y la justicia establecida, y entre el derecho natural y los extravíos de la violencia, Napoleón parecía arreglárselas con un sofisma que, en el fondo, no arreglaba nada; no podía someter a su conciencia igual que había sometido al mundo. Una debilidad natural en las gentes superiores y en las humildes, cuando han cometido un error, es querer hacerlo pasar por obra del genio, por una vasta combinación de circunstancias que el vulgo es incapaz de comprender. El orgullo dice esas cosas, y la necedad se las cree. Bonaparte consideraba sin duda como signo de un espíritu superior esta frase que soltaba en su compunción de gran hombre: “¡Aquí tienes, amigo, la justicia distributiva de este mundo!” ¡Un enternecimiento realmente filosófico! ¡Qué imparcialidad! ¡Cómo justifica, echando la culpa al destino, el mal que nosotros mismos hemos ocasionado! Uno cree haberlo excusado todo cuando exclama: “¿Qué le vamos a hacer? Es mi forma de ser, es una debilidad humana.” Cuando se ha matado al propio padre, se repite: “¡Yo soy así!” Y la multitud se queda con la boca abierta, y se examina el cráneo de este hombre poderoso y se reconoce que estaba hecho así. ¡Qué me importa a mí que estéis hechos así! ¿Acaso he de sufrir yo vuestra manera de ser? Bonito caos sería el mundo, si todos los hombres que están hechos así quisieran imponerse los unos a los otros. Cuando no se pueden borrar los propios errores, se los diviniza; se hace un dogma de los propios yerros, se convierten en religión unos sacrilegios, y uno se creería apóstata de renunciar al culto de sus iniquidades.”

Memorias de ultratumba, François-René de Chateaubriand; Acantilado, 2004; vol. 1, pg. 772.

'Napoleón I en su trono imperial', de Ingres (1806)

‘Napoleón I en su trono imperial’, de Ingres (1806)

CATOLICISMO Y ESTADO MODERNO (II)

“Las dictaduras, papá, tienen sus leyes físicas propias, que las hace deslizarse por una rampa hacia su irrenunciable manera de ser. Tú rociaste de catalanismo tu manifiesto inaugural y tus primeros pasos. Y luego fuiste rodando hacia un centralismo absoluto. Pensaste en un movimiento patriótico, y te ha salido una cofradía devota. Hablaste de unas Cortes representativas y sinceras, y hemos tenido una Asamblea con aire de tertulia casera. Tú mismo tienes la sensación de que no podrás hacer nada heroico frente a planteamientos tan pequeñitos. No importa ya que la violencia pueda ser eficaz, es tarde para lo que importa, sería grave e injusta. Napoleón quiso ser moderado y legalista y la rampa que digo le llevó al fusilamiento del duque d’Enghien, que había provocado un levantamiento monárquico que apenas había empezado. También la rampa delirante llevó a Mussolini, que quiso empezar con leyes y elecciones, al asesinato del jefe de la oposición, Matteotti. Es una ley física como la de la gravedad.”

Palabras dichas por José Antonio Primo de Rivera a su padre, según el testimonio de José María Pemán; del libro José Antonio: entre odio y amor, de Arnaud Imatz; editorial Áltera, 2006; pgs. 496-497.

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“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

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