El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: MONACATO

TODAVÍA NO ME HE ROCIADO DE GASOLINA

“El 20 de febrero [de 1966], el Sunday Telegraph informaba que Waugh se hallaba en vías de recuperación después de un angustioso año de melancolía nerviosa debida a la pena provocada en él por los cambios de la liturgia católico-romana que habían despojado a la misa de su latinidad tradicional. Lo cierto es que Waugh distaba mucho de estar recuperándose. He envejecido mucho estos dos últimos años, le escribía a Lady Diana Mosley en una carta de fecha 9 de marzo. No estoy enfermo, pero sí muy débil. No tengo ganas de ir a ningún sitio ni de hacer nada, y sé que soy un aburrimiento. El Concilio Vaticano [II] ha podido conmigo. Tres semanas después volvía a escribirle con la Semana Santa y el triduo de Pascua en la cabeza: La Pascua significaba mucho para mí. Antes del Papa Juan [XXIII] y de su Concilio: ellos han acabado con la belleza de la liturgia. Todavía no me he rociado de gasolina y me he prendido fuego, pero ahora tengo que aferrarme tenazmente a la fe sin ninguna alegría.

Incapaz de enfrentarse a la nueva liturgia, Waugh pidió a su viejo amigo de Downside, Dom Hubert van Zeller, que celebrara para él una misa privada en latín el domingo de Pascua. Pero el abad se opuso a ello arguyendo que, en ese momento, Dom Hubert debía estar presente con el resto de la comunidad. Entonces, Waugh le pidió lo mismo al padre Philip Caraman, su amigo y confidente durante sus últimos y difíciles años, que le visitaba con frecuencia y a quien Waugh describía como una visita paciente y amable. Caraman era jesuita y no necesitaba permiso de su superior, y aceptó enseguida.

El 10 de abril, Domingo de Pascua, a las diez de la mañana, el padre Caraman celebró misa en latín en la capilla católica de Wiveliscombe -a unas cinco millas de la casa de Waugh-, a la que tan solo asistieron la familia de este y unos cuantos amigos. Al salir de la iglesia, muchos de los presentes se fijaron en lo contento que estaba Waugh. El padre Caraman puso de relieve su serenidad y su alegría, como si la depresión se hubiese evaporado o como si acabara de salir de una noche oscura del alma: Se mostraba bondadoso y en paz consigo mismo, con esa tranquila serenidad que los sacerdotes solemos encontrar en quienes se están muriendo. Aproximadamente una hora más tarde, Waugh fallecía víctima de un ataque al corazón.

Creo que llevaba mucho tiempo rezando por su muerte, y esta no ha podido ser ni más hermosa ni más feliz, escribió su esposa a Lady Diana Cooper, así que solo puedo dar gracias a Dios por Su misericordia… Pero nuestras vidas nunca volverán a ser las mismas sin él.

Su hija Margaret también escribió a Lady Diana Cooper con palabras de gozo más que de pesar:

No estés muy triste por papá. Creo que ha sido como un milagro. Ya sabes cuántos deseos tenía de morir; y hacerlo el domingo de Pascua, cuando toda la liturgia habla de la muerte y de la resurrección, y después de oír la misa en latín y de recibir la Sagrada Comunión, es exactamente lo que él quería. Estoy segura de que en misa pidió por su muerte. Estoy muy contenta por él.

Escritores conversos, de Joseph Pearce; Palabra, 2006; pgs. 430-431.

THE OUTCASTS

A veces es tan complicado expresar con palabras mi profundo amor por la Iglesia Militante…

EL ESTADO ESTAFADOR

“España se desdibuja, no sólo por el tema de los impuestos, de la mainmorte, de los monasterios, etc., sino porque en medio de una Europa que se está industrializando, la mentalidad es completamente refractaria a esa tendencia.

[…] Europa se vuelve el molino de los cinco continentes. Se considera que la superioridad industrial y la política van de la mano. Por medio de la confiscación de los bienes de la Iglesia y de la abolición de la mainmorte ponen a disposición de la industria una enorme fuente de energía y de capitales, así como las poblaciones de diversos países. Las máquinas y la producción en masa aumentan de manera gradual. El gran capital necesario para que ellas surjan se acumula y, de manera progresiva, es cada vez menor el número de personas que gobiernan su destino. Son los comienzos de la competencia y de la presión recíproca sobre los mercados.

No obstante, al mismo tiempo, a partir de J. J. Rousseau y de la Revolución Francesa, las ideas de igualdad y de derechos humanos y la noción de ‘existencia digna de un ser humano’ comienzan a hacer sentir su influencia. La mayor libertad política se combina con la mayor medida de dependencia económica. La clase media decae de manera perceptible.

Algo muy lamentable que se suma a esa situación es el hecho de que el Estado incurre en esas bien conocidas deudas para financiar la política, las guerras, el ‘progreso’, y otras causas superiores, hipotecando así la producción futura con el pretexto de que en parte estaba proveyéndola. La suposición es que el futuro honrará eternamente ese compromiso. El Estado ha aprendido de los comerciantes y de los industriales cómo explotar el crédito: se jacta de que la nación nunca lo va a dejar entrar en bancarrota. Junto con todos los estafadores, ahora el Estado se yergue como el estafador principal.”

Del capítulo La historia de los siglos XVII y XVIII (1598-1763). en Juicios sobre la historia y los historiadores, de Jacob Burckhardt; Katz, 2011; pgs. 173, 173-174.

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IN TABERNA QUANDO SUMUS

Cuando estamos en la taberna
no nos importa nada,
nos entregamos al juego
que siempre nos hace sudar.
Lo que sucede en la taberna
donde el dinero es camarero
aquí lo puedes inquirir:
escucha lo que voy a contar.

Unos juegan, otros beben,
otros de forma indiscreta viven.
Pero de los que se dedican a jugar
unos pierden la ropa,
otros consiguen vestirse,
otros se visten con saco.
Nadie allí teme a la muerte
y por Baco echan suertes.

La primera por el que paga el vino,
por ello beben los libertinos,
la segunda por los que están en prisión,
la tercera por los vivos,
la cuarta por todos los cristianos,
la quinta por los fieles difuntos,
la sexta por las hermanas frívolas,
la séptima por los soldados del bosque,

la octava por los hermanos perversos,
la novena por los monjes dispersos,
la décima por los navegantes,
la undécima por los pendencieros,
la duodécima por los penitentes,
la decimotercera por los que están de viaje.
Tanto por el papa como por el rey
beben todos sin ley.

Bebe la señora, bebe el señor,
bebe el soldado, bebe el clérigo,
bebe aquél, bebe aquélla,
bebe el siervo con la criada,
bebe el rápido, bebe el vago,
bebe el blanco, bebe el negro,
bebe el perseverante, bebe el inconstante,
bebe el campesino, bebe el mago.

Bebe el pobre y el enfermo,
bebe el desterrado y el desconocido,
bebe el joven, bebe el viejo,
bebe el obispo y el decano,
bebe la hermana, bebe el hermano,
bebe el viejo, bebe la madre,
bebe ésta, bebe aquél,
beben ciento, beben mil.

Poco seiscientas monedas
duran, cuando sin moderación
ni fin beben todos,
que beban con alegría;
por ello nos critica todo el mundo,
por ello seremos pobres.
Que les den a los que nos critican
y no se les cuente entre los justos.

¡IO!

De los Carmina Burana conservados en el monasterio bávaro de Benediktbeuern, editados en 1847 por Johann Andreas Schmeller y seleccionados por Carl Orff para su musicalización y representación (por primera vez en 1937).

LA MÁS NOBLE NATURALEZA

El descubrimiento de la naturaleza, más que a los prerrománticos, debe concedérseles a quienes eligieron para sus monasterios y castillos los más nobles paisajes.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 957.

Monasterio Roussanou de Meteora

Monasterio Roussanou de Meteora

SUSCIPE ME SECUNDUM ELOQUIUM TUUM

“Para educar el alma es necesario someterla a la presencia de los mismos muros, a la paz rutinaria y monótona del mismo paisaje bajo el mismo cielo.”

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 249.

 

“Cuando alguien llega por primera vez para abrazar la vida monástica, no debe ser admitido fácilmente. Porque dice el apóstol: Someted a prueba los espíritus, para ver si vienen de Dios (1 Jn 4,1).

Por eso, cuando el que ha llegado persevera llamando y después de cuatro o cinco días parece que soporta con paciencia las injurias que se le hacen y las dificultades que se le ponen para entrar y sigue insistiendo en su petición (cf. Lc 11,8), debe concedérsele el ingreso, y pasará unos pocos días en la hospedería.

Luego se le llevará al lugar de los novicios, donde han de estudiar, comer y dormir. Se les asignará un anciano apto para ganar las almas, que velará por ellos con la máxima atención.

Se observará cuidadosamente si de veras busca a Dios, si pone todo su celo en la obra de Dios, en la obediencia y en las humillaciones. Díganle de antemano todas las cosas duras y ásperas a través de las cuales se llega a Dios. Si promete perseverar, al cabo de dos meses, se le debe leer esta regla íntegramente y decirle: Esta es la ley bajo la cual pretendes servir; si eres capaz de observarla, entra; pero, si no, márchate libremente. Si todavía se mantiene firme, llévenle al noviciado y sigan probando hasta dónde llega su paciencia (cf. 2 Tim 4,2).

Al cabo de seis meses léanle otra vez la regla, para que se entere bien a qué entra en el monasterio. Si aún se mantiene firme, pasados otros cuatro meses, vuélvase a leerle de nuevo la regla. Y si, después de haberlo deliberado consigo mismo, promete cumplirlo todo y observar cuanto se le mande, sea entonces admitido en el seno de la comunidad; pero sepa que, conforme lo establece la regla, a partir de ese día ya no le es lícito salir del monasterio, ni liberarse del yugo de una regla que, después de tan prolongada deliberación, pudo rehusar o aceptar.

El que va a ser admitido, prometa delante de todos en el oratorio perseverancia, conversión de costumbres y obediencia ante Dios y sus santos, para que, si alguna vez cambiara de conducta, sepa que ha de ser juzgado por Aquel de quien se burla (cf. Gál 6,7). De esta promesa redactará un documento en nombre de los santos cuyas reliquias se encuentran allí y del abad que está presente. Este documento lo escribirá de su mano, y, si no sabe escribir, pedirá a otro que lo haga por él, trazando el novicio una señal, y la depositará con sus propias manos sobre el altar. Una vez depositado, el mismo novicio entonará a continuación este verso: Recíbeme, Señor, según tu palabra, y viviré; no permitas que vea frustrada mi esperanza (Sal 119,116). Este verso lo repetirá tres veces toda la comunidad, añadiendo Gloria Patri. Póstrese entonces el hermano a los pies de cada uno para que oren por él, y ya desde ese día debe ser considerado como miembro de la comunidad.

Si posee bienes, antes ha debido distribuirlos a los pobres o, haciendo una donación en la debida forma, cederlos al monasterio, sin reservarse nada para sí mismo. Porque sabe muy bien que, a partir de ese momento, no ha de tener potestad alguna ni siquiera sobre su propio cuerpo (cf. 1 Cor 7,4).”

Regla de San Benito (LVIII, 1-25); BAC, 2010; pgs. 81-82.

FISTERRAS: ENTRÉ DANS LA MER

Conversación nocturna con Oxford, sobre evangeliarios milenarios.

Pienso en los monjes irlandeses que recristianizaron Europa a base de monasterios de madera y miniaturas dignas de ángeles -como casi siempre, la salvación llegó del lugar más inesperado-. Pienso en Senior y su insistencia en la vida monacal como principal vía de restauración.

Y Kells me devuelve al final de Las partículas…

 

“Sin embargo, el misterio siguió rodeando la desaparición de Djerzinski, y el hecho de que nunca encontrasen su cuerpo dio pie a una leyenda tenaz según la cual se habría marchado a Asia, en concreto al Tibet, para contrastar sus trabajos con ciertas enseñanzas de la tradición budista. Esta hipótesis se ha visto unánimemente rechazada en la actualidad. Por una parte, no se ha podido descubrir la menor huella de una pasaje aéreo fuera de Irlanda; por otra parte, los dibujos trazados en las últimas páginas de su cuaderno de notas, que durante cierto tiempo se tomaron por mandalas, fueron finalmente identificados como combinaciones de símbolos celtas semejantes a los que se encuentran en el Book of Kells.

Ahora creemos que Michel Djerzinski encontró la muerte en Irlanda, en el mismo lugar que eligió para vivir sus últimos años. Creemos también que cuando terminó sus trabajos, sintiéndose desprovisto de cualquier lazo humano, decidió morir. Numerosos testimonios dan fe de su fascinación por ese último extremo del mundo occidental, constantemente bañado en una luz cambiante y suave, por el que tanto le gustaba pasear; donde, como escribió en una de sus últimas notas, ‘el cielo, la luz y el agua se confunden’. Actualmente creemos que Michel Djerzinski se adentró en el mar.”

Las partículas elementales, de Michel Houellebecq; Anagrama, 1999; pgs. 309-310.

 

El texto proyecta mil rayos de luz más allá de cualquier voluntad primigenia del autor. Y aquí mi mente vuelve a saltar, hasta el principio de El hombre eterno: “…cuando se hallaba a cierta distancia, volvió la mirada atrás y descubrió que su propia granja y jardín, que brillaban sobre la colina como los cuarteles y colores de un escudo, formaban parte de una especie de figura gigantesca; un lugar en el que había vivido siempre y que había pasado desapercibido a su mirada debido a su cercanía y a la enormidad de sus dimensiones… Cuando el muchacho se aleja lo suficiente para ver el gigante, es precisamente cuando se da cuenta de que es un gigante. Cuando por fin vemos la Iglesia cristiana a lo lejos, bajo un cielo oriental despejado y luminoso, es precisamente cuando nos percatamos de que se trata realmente de la Iglesia de Cristo.”

Siempre pensé que ese final de Las partículas… representaba un suicidio. Pero me equivocaba. Ahora veo mejor. Veo mejor incluso que el propio autor. Ahora me doy cuenta de que, en realidad, se trataba de un bautismo. Pues al menos para mí, en aquel literario adentrarse en el mar del fin del mundo, empezaba a morir el hombre viejo.

Kells

ORA ET LABORA

“La ociosidad es enemiga del alma; por eso han de ocuparse los hermanos a unas horas en el trabajo manual, y a otras, en la lectura divina.

En consecuencia, pensamos que estas dos ocupaciones pueden ordenarse de la siguiente manera: desde Pascua hasta las calendas de octubre, al salir del oficio de prima trabajarán por la mañana en lo que sea necesario hasta la hora cuarta. Desde la hora cuarta hasta el oficio de sexta se dedicarán a la lectura. Después de sexta, al levantarse de la mesa, descansarán en sus lechos con un silencio absoluto, o, si alguien desea leer particularmente, hágalo para sí solo, de manera que no moleste. Nona se celebrará más temprano, mediada la hora octava, para que vuelvan a trabajar hasta vísperas en lo que sea menester. Si las circunstancias del lugar o la pobreza exigen que ellos mismos tengan que trabajar en la recolección, que no se disgusten, porque precisamente así son verdaderos monjes, cuando viven del trabajo de sus propias manos, como nuestros Padres y los apóstoles (cf. Sal 128,2; 1 Cor 4,12).”

Regla de San Benito (XLVIII, 1-8); BAC, 2010; pg.73.

Hermano Francis Davoren, monje benedictino del monasterio de Nursia y maestro cervecero, en el tajo

Hermano Francis Davoren, monje benedictino y maestro cervecero del monasterio de Nursia, en el tajo

LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA DEL CAPITALISMO ESPAÑOL

“Las tierras y la riqueza acumulada de los monasterios fueron arrebatadas de manos de sus antiguos dueños con la intención de transferirlas a la corona; mas no pasaron ciertamente a manos de los reyes, sino a las de un sector ya rico de la comunidad, el cual, una vez que se consumó el cambio, se convirtió durante los siglos sucesivos en el verdadero soberano de Inglaterra.”

El Estado Servil, de Hilaire Belloc; El Buey Mudo, 2010; pg. 86.

 

“El diputado de Oviedo, Manuel Mª Acevedo, defendió el nuevo proyecto del gobierno más por razones de política que por simpatía hacia los frailes, ya que no sólo comulgaba con los criterios regalistas comunes a todos los procuradores, sino que incluso lamentó el ‘criminal silencio’ con que el clero acogió el inicuo decreto del despojo a los compradores. Pero tuvo la lucidez de tocar puntos oscuros hasta entonces soslayados, como los fraudes e irregularidades de muchas de las ventas, y los inconvenientes que reportaría a la masa proletaria la devolución de las fincas. El problema no estaba en los monjes, que veían ya la segur en su tronco y que, cortos en número y desprestigiados, no podían suscitar temores, sino en los arrendatarios pobres que quedarían en la mayor miseria.

[…] Es innegable que los monasterios son los que dan en colonia a precios más baratos, porque la corta duración de las prelacías no les permite hacer nuevos arriendos; y si algunos prelados más celosos lo verifican por temor a los foros presuntos, se contentan con renovar las antiguas escrituras, mudando sólo las fechas y el nombre de los otorgantes; y además, poseyendo rentas suficientes para todas las comodidades de su estado, no tienen ningún motivo que les obligue a aumentarlas. Al contrario, en el comprador, padre de familia, deseando o necesitando sacar de su capital el rédito posible, y estimulando por el mismo bajo precio en que están arrendados, duplica o triplica su valor, de lo que he visto más de un caso, como el de que compradores que no han subido sus rentas, sean mirados por los nuevos colonos como ángeles bienhechores. El disgusto de esta clase puede traer consecuencias más fatales que el de los antiguos compradores, que están unidos a su patria por otros vínculos morales, políticos y económicos, que no estos infelices, que su educación y miseria no les permite mirar el país que les vio nacer bajo otro punto que el de proporcionarles medios de subsistir, que arrojados de sus caseríos y transformados en mendigos, se agregarían a cualquier partido que los sacase de su infelicidad, y maldecirían un gobierno que los redujo a aquel estado.

Del debate ocurrido en el Estamento de Procuradores, el 4 de mayo de 1835, sobre la forma de devolver los bienes eclesiásticos desamortizados durante el Trienio Liberal a sus compradores, tras la revocación sin indemnización de dichas ventas ocurrida en 1823; en La exclaustración, de Manuel Revuelta González; CEU Ediciones, 2010; pgs.303-304, 304.

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CRÓNICAS DE LOS PUERTOS GRISES

“De no rezar por la reina [Isabel II] fueron acusadas las comunidades de franciscanos de Montefaro, donde se hacían maquinaciones, conciliábulos ocultos y “oraciones inusitadas” (AHN, Cons., leg. 12.080 n.147. Fray Alberto Campana a Gracia y Justicia. Ferrol, 16 de septiembre y 10 de diciembre de 1834).”

La Exclaustración, de Manuel Revuelta González; CEU Ediciones, 2010; pg. 173.

 

Tres años más tarde, en 1837, los franciscanos abandonan el monasterio de Santa Catalina de Montefaro, a causa de la desamortización de Mendizábal. En 1849, el vecino de La Coruña, don Domingo Calvo, lo compra al estado por 250.000 reales. Pocos años después, por razones desconocidas, vuelve a poder estatal. En 1904 se aprueba el proyecto de reconstrucción del edificio, para uso militar.

Actualmente, se encuentra cedido su uso al ayuntamiento de Ares. En él realizan actividades un club de tiro con arco, una asociación de amigos del caballo y otra asociación de amigos del medio ambiente.

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Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

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apología de mí mismo

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Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester