El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

Categoría: LORCA

EL AGRADECIMIENTO

Es curioso. De niño, tenía una extraña fijación con Canadá. Supongo que debido a las historias de mi abuelo pescador, cuya muerte mi familia unas veces ubicaba en Terranova y otras en Saint-Pierre-et-Miquelon. Me imaginaba el país, no muy lejos de la realidad, como un inmenso bosque. Lo cual me atraía como el susurro de un misterio.

Hace unos años, incluso me planteé emigrar allí. Últimamente, muchas cosas canadienses me están llamando la atención.

Y hoy, dando tumbos por YouTube, me he topado con el discurso de Leonard Cohen al recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras del año 2011.

Benditos tumbos.

Hace unos días, en un comentario, hablaba yo del escaso agradecimiento que observo entre los miembros del arte español actual. En realidad, apenas observo agradecimiento en la práctica totalidad de las mimadas generaciones españolas a partir de la mía. Y creo que eso explica muchas cosas. El que millones de personas no sean capaces de disfrutar y agradecer lo que tienen; que no sean conscientes de lo difícil históricamente que ha sido tener lo que ellas tienen.

Eso explica muchas cosas.

Pues como dicen algunos de mis principales maestros, el humilde agradecimiento en el pecho de cada cual es la única virtud que vale la pena cultivar.

RECTIFICO: NO PEDIRÉ PERDÓN AL RESPONSABLE DEL BLOG “THE WANDERER” HASTA QUE…

…ahora que ya lo conoce, ponga el enlace a la página de donde el señor PPR sacó el texto de Lorca sobre la misa en España.

Aunque también debería explicar, el responsable de The Wanderer, el señor PPR, o ambos dos, por qué en la entrada del primero sale la misma pintura de José Gallegos Arnosa (bastante fea, todo sea dicho) reproducida en el artículo de El pan de los pobres. Lo cual nos hace replantear las opciones expuestas en la entrada anterior:

-el señor PPR envió al responsable de The Wanderer el enlace de El pan de los pobres y éste decidió publicar una entrada con el texto y la pintura, pero sin citar la fuente “original”;

-el señor PPR envió al responsable de The Wanderer el texto de Lorca y un archivo adjunto con la pintura de Gallegos Arnosa, dando a entender que él mismo conocía ambas cosas por su propia dedicación al estudio de este tipo de materias, entre misa y misa en latín;

-el señor PPR envió al responsable de The Wanderer el texto de Lorca, sin hacer referencia al enlace de El pan de los pobres, y el responsable de The Wanderer, en uno de esos sucesos que sólo pueden estar predeterminados por la Divina Providencia, escogió para ilustrarlo -¡oh, gracioso y santo Espíritu!-, la misma pintura de Gallegos Arnosa de la entrada “original”.

A la espera de que ambos personajes den algún tipo de explicación al respecto, sigo manteniendo todos los insultos desplegados anteriormente.

“La misa”, de José Gallegos Arnosa.

LA PUSILÁNIME HIPOCRESÍA DE AQUELLOS QUE ASPIRAN A DARNOS EJEMPLO

Sé que mis orígenes humildes y mi presente pecador no me permiten aspirar a otra cosa. Pero, ciertamente, esperaba otro comportamiento de los mejores.

No puedo afirmar que este artículo de Juan Manuel de Prada le deba algo a esta entrada que yo había publicado 8 días antes, en el remoto verano de 2015. Pudo ser mera casualidad. Al fin y al cabo, Lorca es uno de los grandes, y es normal que mucha gente, al mismo tiempo, lo esté leyendo.

Lo que me cuesta más trabajo pensar es que esta entrada de un conocido blog tradi argentino no tenga nada que ver con la entrada del Sosiego a la que hago referencia más arriba. Les ruego que intenten buscar las 7 diferencias. Pero claro, ¿cómo podía ese faro del más puro catolicismo citar la referencia que le había dado a conocer dicho texto de Lorca, si ya nos había expulsado de su lista de recomendaciones tras la publicación en este blog de Una pequeña historia de amor homosexual?

Porque este blog se había convertido en un devaneo cultural, ya no importante, sino excesivo; y no merecía más publicidad por parte de los elegidos que viven la certeza de la fe.

Se pregunta el cátaro señor qué es lo que le ha ocurrido al catolicismo para ser depuesto tan rápida y fácilmente por las razones del mundo.

Yo le puedo dar una respuesta, entre otras muchas que se agolpan para tal explicación:

la pusilánime hipocresía de aquellos que aspiran a darnos ejemplo.

LA MUERTE RODEADA DE LA MÁS DESLUMBRADORA BELLEZA

“El otro gran tema por que me preguntas, el toreo, es probablemente la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay hoy en el mundo. Es el drama puro, en el cual el español derrama sus mejores lágrimas y sus mejores bilis. Es el único sitio adonde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora belleza. ¿Qué sería de la primavera española, de nuestra sangre y de nuestra lengua si dejaran de sonar los clarines dramáticos de la corrida? Por temperamento y por gusto poético soy un profundo admirador de Belmonte.”

Entrevista de Luis Bagaría a Federico García Lorca para el diario El Sol (1936).

Belmonte

LA HIDALGUÍA CON DIOS

“Lo más interesante de esta inmensa ciudad es precisamente el cúmulo de razas y de costumbres diferentes. Yo espero poder estudiarlas todas y darme cuenta de todo este caos y esta complejidad.

He asistido también a oficios religiosos de diferentes religiones. Y he salido dando vivas al portentoso, bellísimo, sin igual catolicismo español.

No digamos nada de los cultos protestantes. No me cabe en la cabeza (en mi cabeza latina) cómo hay gentes que puedan ser protestantes. Es lo más ridículo y lo más odioso del mundo.

Figuraos vosotros una iglesia que en lugar de altar mayor haya un órgano y delante de él a un señor de levita (el pastor) que habla. Luego todos cantan, y a la calle. Está suprimido todo lo que es humano y consolador y bello, en una palabra. Aun el catolicismo de aquí es distinto. Está minado por el protestantismo y tiene esa misma frialdad. Esta mañana fui a ver una misa católica dicha por un inglés. Y ahora veo lo prodigioso que es cualquier cura andaluz diciéndola. Hay un instinto innato de la belleza en el pueblo español y una alta idea de la presencia de Dios en el templo. Ahora comprendo el espectáculo fervoroso, único en el mundo, que es una misa en España. La lentitud, la grandeza, el adorno del altar, la cordialidad en la adoración del Sacramento, el culto a la virgen, son en España de una absoluta personalidad y de una enorme poesía y belleza.

Ahora comprendo también, aquí frente a las iglesias protestantes, el porqué racial de la gran lucha de España contra el protestantismo y de la españolísima actitud del gran rey injustamente tratado en la historia, Felipe II.

Lo que el catolicismo de los Estados Unidos no tiene es solemnidad, es decir, calor humano. La solemnidad en lo religioso es cordialidad, porque es una prueba viva, prueba para los sentidos, de la inmediata presencia de Dios. Es como decir: Dios está con nosotros, démosle culto y adoración. Pero es una gran equivocación suprimir el ceremonial. Es la gran cosa de España. Son las formas exquisitas, la hidalguía con Dios.”

Carta de Federico García Lorca a su familia; Nueva York, domingo 14 julio de 1929; en Epistolario completo; Cátedra, 1997; pgs. 626-627.

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COMÚN LA CONVERSACIÓN

Acabo de empezar la lectura de Rosas de plomo (Jesús Cotta; Stella Maris, 2015) y no me abandona en casi ninguna página el nudo en la garganta ni la humedad en las pupilas.

Quede claro que casi todos los patriotas y aduladores de las virtudes del pueblo llano me sacan de quicio. Hay muy pocos hombres que me hagan sentir sinceridad en sus encendidas proclamas de redención nacional y/o popular.

Pero hay excepciones. Me emociona sobremanera un campesino gallego pidiendo justicia a Dios, dibujado por Castelao. Me emociona la salvaje búsqueda de justicia para el pueblo español que destilan cada acto y cada palabra de José Antonio Primo de Rivera; a pesar de todos sus errores y precipitaciones (no tantos como la masa ignorante sospecha), su honestidad fue puesta constantemente a prueba durante años, hasta el sacrificio final.

Y me emocionan estas palabras dichas por Lorca al periodista Octavio Ramírez el 28 de enero de 1934 (pg. 36):

“…¿qué Gobierno cualquiera que sea su orientación política, va a desconocer la grandeza augusta del teatro clásico español, de nuestro mayor timbre de gloria, y no va a comprender que es el más seguro vehículo de la elevación cultural de todos los pueblos y todos los habitantes de España?”

Y en la página 43 podemos leer lo siguiente:

“Ante el periodista Enrique Moreno Báez, en 1933, afirma emocionarle el vivo entusiasmo con que el público sano y campesino acoge y entiende los autos sacramentales de Calderón, como si no hubieran pasado siglos desde que fueron escritos, y que en ese público ha encontrado más cordialidad que en las capitales, porque nuestro teatro clásico es moderno y antiguoeterno como el mar y el campesino plenamente intuye la calidad mágica de sus versos.”

Como decía Jorge Guillén, hablando de la obra de Góngora:

“El poeta debe someterse a un canon y continuar un estilo. Góngora hace suyo ese estilo agravando su magia y acumulando sus primores. Pero ninguna malicia de composición despunta como un estreno en el poema gongorino. Todo tiene sus lejanos o próximos antecedentes griegos, latinos, italianos, españoles. […] Nuestro gran andaluz debió de encarnar el tipo de hombre que principia por revisar en una etapa problemática los fundamentos de su empresa. De suerte que el arte de los predecesores le parecerá un resultado preparatorio donde los elementos poéticos se combinan con otros pertenecientes a las maneras del orador y del historiador. Habrá, pues, que eliminar lo común y reforzar lo genuino y distintivo. En este punto Góngora se aproxima al remoto, muy remoto, Mallarmé: ‘Je n’ai créé mon ouvre -decía en una carta de 1867- que par élimination‘. La suma lograda será nueva, novísima, escandalosamente novedosa. En ella entraba, factor primordial, el quid divino, el genio de aquel hombre, quien encarna un tipo muy hispánico: el extremista de la tradición.”

Este texto me trae al recuerdo no pocas conversaciones con mi mujer, respecto de la creación artística, la originalidad y la oscurantista búsqueda moderna de la novedad -a través de una eterna y cansina acumulación de transgresiones adolescentes-. Pero Lorca y José Antonio sabían que el auténtico crecimiento del árbol al que uno pertenece no puede prescindir del propio árbol; y que sólo asegurando la recepción de la savia que recorre ramas vetustas y un tronco bien enraizado, pueden el poeta y el hombre florecer y dar fruto.

Ese árbol hermoso que es España, llaga que no sana nunca -como de Cuerpo Glorioso-, y que en el azote del vendaval canta a sus hijos con el rumor de hojas antiguas:

Supuesto que es esta vida

una representación,

y que vamos un camino

todos juntos, haga hoy

del camino la llaneza,

común la conversación.

No hubiera mundo a no haber

esa comunicación.

En estos versos de El gran teatro del mundo de Calderón parece apelarse a la, al parecer imposible, íntima conexión espiritual de ese par de extremistas de la tradición, que tan inclasificables parecen precisamente porque no sueñan con pasados abolidos, sino que cazan sombras sagradas sobre las colinas eternas. ¿Y cómo no iba a ser posible la comunicación entre dos hombres que amaban desde la misma fuente? Esa fuente que Lorca cantó en homenaje de un formidable músico católico, un tal Manuel de Falla, en su Oda al Santísimo Sacramento del Altar:

Es así, Dios anclado, como quiero tenerte.
Panderito de harina para el recién nacido.
Brisa y materia juntas en expresión exacta,
por amor de la carne que no sabe tu nombre.

Es así, forma breve de rumor inefable,
Dios en mantillas, Cristo diminuto y eterno,
repetido mil veces, muerto, crucificado
por la impura palabra del hombre sudoroso.

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