NO CANTARÁ EL SUELO

“Cuando pasó un cierto tiempo,

el lúpulo desde su árbol,

la cebada desde la tierra,

y el agua desde sus regatos,

al mismo tiempo exclamaron:

¿Cuándo podremos estar juntos,

en compañía unos con otros?

Muy aburrido es vivir solos,

dos o tres es más agradable.

[…]

Väinämöinen bebió un buen trago

de cerveza y luego dijo:

Oh cerveza, adorado líquido:

no apagues en vano la sed,

impulsa a cantar a los hombres,

haz que se abran sus bocas de oro.

Sorprendidos los invitados

están y deben de pensar

si los cantos ya se acabaron,

enmudecieron para siempre.

¿Acaso es mala la cerveza?,

¿se trata de un brebaje indigno,

puesto que callan los cantores,

no se oyen hermosos cantos,

guardan silencio nuestros huéspedes,

mudos están nuestros cuclillos?

¿Quién, pues, empezará a cantar,

quién estrofas recitará

en el banquete de Pohjola,

en el festín de Sariola?

Los bancos solos no lo harán

si no lo hacen los que en ellos

se sientan; no cantará el suelo

si no cantan los que lo pisan;

las ventanas no reirán

si no ríen los que están cerca;

la mesa no dirá palabra

si no hablan los comensales;

reflejarán los tragahumos

el desaliento de los huéspedes.

“El Kalevala”, de Elias Lönnrot; Alianza, 1998; pgs. 281, 298-299.

Cardinal-Ratzinger-with-beer

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