El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

Categoría: LI WENLIANG

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXIX)

En el informe presentado hoy por Reporteros Sin Fronteras, podemos leer, entre otras cosas, lo siguiente:

En un análisis publicado el 13 de marzo, los investigadores de la Universidad de Southampton sugieren que el número de casos de coronavirus en China podría haberse reducido en un 86% si las primeras medidas, que se tomaron el 20 de enero, se hubieran implementado dos semanas antes. Basándose en lo ocurrido en los primeros días de la crisis, Reporteros Sin Fronteras (RSF) pone de relieve que, sin el control y la censura impuestos por las autoridades, los medios chinos habrían informado al público mucho antes de la gravedad de la epidemia, salvando miles de vidas y, posiblemente, evitando la pandemia actual.

[…] El director del departamento de emergencias del Hospital Central de Wuhan, Ai Fen, y un grupo de médicos lanzan una alerta sobre un “coronavirus similar al SARS“. Ocho de ellos, incluido el doctor Li Wenliang, quien murió después a causa de la enfermedad, serán detenidos por la policía de Wuhan el 3 de enero por hacer circular “falsos rumores”.

  • Si la prensa y las redes sociales hubieran podido difundir libremente la información facilitada por los denunciantes el 30 de diciembre, la ciudadanía se habría dado cuenta del peligro y habría presionado a las autoridades para que tomaran medidas que limitaran la expansión del virus.

[…] China alerta oficialmente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 31 de diciembre, pero al mismo tiempo obliga a la plataforma de discusión WeChat a censurar una gran cantidad de palabras clave que se refieren a la epidemia.

Es decir, China sólo informó a la OMS tras la filtración de los heroicos médicos de Wuhan, Deus os teña no seu colo.

China, ese ejemplo de gestión de crisis. Ese ejemplo de solidaridad internacional. Ese modelo a imitar.

Seguid creyendo los datos chinos sobre el coronavirus.

Vosotros mismos.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XV)

Esa idea que corre por ahí, y de la que muchos quieren hacer gala (especialmente los partidos políticos), según la cual ahora mismo no es momento de críticas, porque lo más importante es la unidad en la lucha contra el Bicho, me parece una absoluta gilipollez.

Si Li Wenliang y el resto de médicos chinos no se hubiesen saltado la misma monserga (en este caso, más bien, orden) de sus dirigentes, el resto del mundo hubiese tardado bastante más en enterarse de lo que estaba pasando en Wuhan.

Gracias a Dios, Li Wenliang y compañía prefirieron seguir los dictados de su conciencia.

Si muchos españoles quieren aprovechar la ocasión para criticar a su Rey Emérito, por putero y codicioso, no seré yo el que les diga que no deben hacerlo (aunque yo no lo hice, porque tengo la estúpida creencia de que los hijos no han de pagar por los pecados de sus padres; y porque la monarquía parlamentaria es un régimen de gobierno en el que me siento cómodo).

Y si los partidos de la oposición, y la opinión pública en general, consideran que han de crujir a sus gobernantes por las decisiones que están tomando, ¿qué mejor momento para hacerlo que aquél en el que las mismas se toman, cuando el asunto es de la máxima importancia?

Y si el coronabicho no es un asunto de máxima importancia, pues ya no sé cuándo nos vamos a encontrar uno.

Así que mi humilde consejo es que no hagan ni puñetero caso: critiquen todo lo que sea necesario, a quien sea necesario, si es que consideran que tienen argumentos y razones para ello.

Porque el mejor ejemplo que nos puede dar China ahora mismo murió tratando de salvar vidas el pasado 7 de febrero. Se llamaba Li Wenliang. Que Deus o teña no seu colo.

Sin más, muchas felicidades a todos los que sois padres, a vuestros padres, y a todos los padres en general.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (VIII)

Resulta fascinante lo corta que es nuestra memoria cuando necesitamos creer en algo.

Como necesitamos creer que la estrategia china de contención del virus realmente funciona (porque es la que estamos intentando poner en práctica, aunque de forma bastante cutre y, quizá, contraproducente), nos tragamos los supuestos datos victoriosos que nos envían las autoridades chinas sin rechistar; obviando completamente que esas mismas autoridades sólo reconocieron la situación que se estaba produciendo en su país porque varios médicos se empeñaron en contar lo que ocurría a pesar de la censura del régimen.

Al parecer, todo el mundo ha olvidado ya a Li Wenliang.

Todo el mundo quiere creer a un gobierno que ahora trata de sembrar la duda sobre la responsabilidad de Estados Unidos en la crisis, a pesar de haber reconocido en los primeros momentos que el brote se había producido en uno de esos mercados insalubres que las propias autoridades chinas permiten, no se sabe muy bien por qué.

Se nos dice en los medios de comunicación que Europa es ahora el epicentro de la pandemia; pero si Europa ofrece los números que ofrece de infectados y muertos es precisamente porque Europa tiene la capacidad, aunque sea limitada, de tratar de saber lo que realmente está pasando entre sus fronteras.

Es evidente que esto nos ha cogido a todos desprevenidos. Es evidente que faltan datos. No tenemos claro cuándo entró el virus en España, con lo cual resulta imposible determinar correctamente su curva de expansión. En Madrid sólo se le hace el test a aquéllos que presentan síntomas, con lo cual es imposible saber exactamente cuál es el número de infectados; por lo tanto, cuál es la tasa real de infección; por lo tanto, cuál es la tasa real de mortalidad.

Evidentemente, los infectados son muchos más de lo que dicen los datos. Y si esto es así en España e Italia, dos de los mejores sistemas de salud del mundo, imaginaos lo que nos podemos fiar de los datos de los países africanos, sudamericanos, etc., etc.

Imaginaos lo que nos podemos fiar de los datos de países para los que censurar información es política de estado.

Durante estos días, vengo pensando que una de las pocas cosas buenas que traerá esta crisis es que ningún político podrá presentarse a unas elecciones durante las dos próximas décadas sin prometer mejorar y ampliar sus correspondientes sistemas públicos de salud.

Pero ahora lo dudo. La memoria de la masa, ese animal asustadizo, es extremadamente frágil.

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