El sosiego acantilado

NON MEA VOLUNTAS

Categoría: JEREMY LIPKING

DE LOS AMARES SUCIOS

Cuando más la deseé, no la tuve.

Me dejó gozarla años después, cuando ya todo era pasatiempo.

Y me contó historias de entonces, de cuando el deseo.

Que ella amaba a nuestro común amigo; trágicamente, pensé yo. Pues no eran mujeres lo que él gustaba. Ésa, al menos, era su identidad por aquel entonces.

No pude evitar mostrar enorme sorpresa, sin embargo, al saber que su tragedia fue aún peor; pues él sí satisfacía sus ardores en su cuerpo de mujer.

De mujer enamorada, insisto.

Por conversaciones con conocidos que también la gozaron, supe que ella tenía tendencia a enamorarse de todos aquellos con los que se acostaba. Lo cual la hacía más reaccionaria, de facto, de lo que toda su militancia freudiana podía dar a entender. He ahí su auténtica tragedia: su alma se negaba a ser tan liberal como su fe.

En la última ocasión, me marché asqueado de su casa. Asco de mí mismo y de aquel sexo puro. Mero sexo. Sólo sexo.

Nos volvimos a encontrar años más tarde. Ya sin ganas. Lo que me contó de su vida no me interesó nada.

Yo sólo era capaz de recordar un comer ansioso y un amar sucio. Así que no trataba de recordar demasiado…

Nunca más nos hemos vuelto a ver.

“Cafe Table”, de Jeremy Lipking

MISTERIOSO TROPIEZO

Si pudiéramos demostrar la existencia de Dios, todo se habría sometido al fin a la soberanía del hombre.

La existencia de Dios es indemostrable, porque con una persona tan sólo podemos tropezar.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pgs. 905, 920.

“Vermillion Cliffs”, de Jeremy Lipkin

NO ES ESA MI DOCTRINA

“En la inmensa mayoría de las cuestiones cuyo discernimiento nos importa, no obtenemos más que verosimilitudes, aproximaciones. Desesperar de tal circunstancia, es desesperar de ser hombre, siendo aquella una de las leyes más inflexibles de nuestra naturaleza. ¿Se sigue de ello que el hombre no debe actuar en ningún caso, porque nunca puede estar seguro de nada? Ciertamente, no es esa mi doctrina.”

Carta de Alexis de Tocqueville a Charles Stöffels, escrita en Filadelfia, el 22 de octubre de 1831; en Tocqueville. Lettres choisies. Souvenirs, Gallimard, 2003; pg. 240 (traducción propia).

Retrato de su mujer, hecho por Jeremy Lipking (2016)

ESCRIBIR: AMAR

“Amar es rondar sin descanso en torno de la impenetrabilidad de un ser.”
Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 246.

“Desde aquel día, en mis paseos por el lado de Guermantes sentí con mayor pena que nunca carecer de disposiciones para escribir y tener que renunciar para siempre a ser un escritor famoso. La pena que sentía, mientras me quedaba solo soñando a un lado del camino, era tan fuerte, que para no padecerla, mi alma, espontáneamente, por una especie de inhibición ante el dolor, dejaba por completo de pensar en versos y en novelas, en un porvenir poético que mi falta de talento me vedaba esperar. Entonces, y muy aparte de aquellas preocupaciones literarias, sin tener nada que ver con ellas, de pronto un tejado, un reflejo de sol en una piedra, el olor del camino, hacíanme pararme por el placer particular que me causaban, y además porque me parecía que ocultaban por detrás de lo visible una cosa que me invitaban a ir a coger, pero que, a pesar de mis esfuerzos, no lograba descubrir. Como me daba cuenta de que ese algo misterioso se encerraba en ellos, me quedaba parado, inmóvil, mirando, anheloso, intentando atravesar con mi pensamiento la imagen o el dolor. Y si tenía que echar a correr detrás de mi abuelo para seguir el paseo, hacíalo cerrando los ojos, empeñado en acordarme exactamente de la silueta del tejado o del matiz de la piedra, que sin que yo supiera por qué, me parecieron llenas de algo, casi a punto de abrirse y entregarme aquello de que no eran ellas más que vestidura.”

Por el camino de Swann, de Marcel Proust; Alianza, 1996; pgs. 272-273.

Obra de Jeremy Lipking

Obra de Jeremy Lipking

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