El sosiego acantilado

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Categoría: HOUELLEBECQ

EL PRIMERO ERA EL BUENO

“El conflicto ideológico, latente a todo lo largo de los años sesenta, estalló a comienzos de lo setenta con Mademoiselle Age Tendre 20 Ans, cristalizándose en torno a una pregunta fundamental en aquella época: ¿Hasta dónde se puede llegar antes del matrimonio? Durante estos mismos años, la opción hedonista-libidinal de origen norteamericano recibió un poderoso apoyo de los órganos de prensa de inspiración libertaria (el primer número de Actuel apareció en octubre de 1970, y el de Charlie-Hebdo en noviembre). Si bien estas revistas se situaban, en principio, en una perspectiva política de contestación al capitalismo, estaban esencialmente de acuerdo con la industria del entretenimiento: destrucción de los valores morales judeo-cristianos, apología de la juventud y de la libertad individual. Atrapados entre presiones contradictorias, las revistas para chicas elaboraron un compromiso de urgencia, que se puede resumir en las siguientes líneas. Durante una primera fase (digamos entre los doce y los quince años), la chica sale con muchos chicos (la ambigüedad semántica del verbo salir reflejaba, por otra parte, una verdadera ambigüedad de comportamiento: ¿qué querría decir, exactamente, salir con un chico? ¿Se trataba de besarlo en la boca, de los placeres más profundos del toqueteo y el manoseo, de relaciones sexuales propiamente dichas? ¿Había que quitarse las bragas? ¿Y qué pasaba con las partes del chico?). Para Patricia Hohweiller o Caroline Yessayan no era fácil; sus revistas favoritas daban respuestas vagas y contradictorias. Durante la segunda fase (poco después del bachillerato), la misma chica sentía la necesidad de una historia seria (más tarde llamada big love en las revistas alemanas), y la pregunta de entonces era: ¿Debo irme a vivir con Jérémie?; era una segunda fase, pero en principio definitiva. La extrema fragilidad de este arreglo que las revistas proponían a las chicas -de hecho se trataba de superponer, pegándolos arbitrariamente sobre dos momentos consecutivos de la vida, modelos opuestos de comportamiento- no fue evidente hasta unos años después, cuando la gente se dio cuenta de que el divorcio se había generalizado. Aun así, este esquema irreal constituyó durante algunos años, para unas chicas que de todas formas eran bastante ingenuas y estaban bastante aturdidas por la rapidez de las transformaciones que ocurrían a su alrededor, un modelo de vida creíble al que trataron de amoldarse juiciosamente.

Para Annabelle, las cosas eran muy diferentes. Por las noches, antes de dormirse, pensaba en Michel; se alegraba de volver a pensar en él cuando se despertaba. Cuando en clase le pasaba algo divertido o interesante, enseguida pensaba en contárselo a él. Los días en que, por la razón que fuese, no se habían visto, se sentía inquieta y triste. Durante las vacaciones de verano (sus padres tenían una casa en Gironde) le escribía todos los días. Incluso si no se lo confesaba con franqueza, incluso si sus cartas no eran nada apasionadas y más bien se parecían a las que le habría escrito a un hermano de su edad, incluso si el sentimiento que impregnaba su vida recordaba a un halo de dulzura más que a una pasión devoradora, la realidad que cada día estaba más clara para ella era ésta: de buenas a primeras, sin haberlo buscado, sin ni siquiera haberlo deseado, había encontrado a su gran amor. El primero era el bueno, no habría otro, y no tendría ni que hacerse la pregunta. Según Mademoiselle Age Tendre, el caso era posible; no había que hacerse ilusiones, casi nunca ocurría; pero en algunas ocasiones extremadamente raras, casi milagrosas -aunque más que probadas-, podía ocurrir. Y era lo más maravilloso que te podía suceder en la vida.”

Las partículas elementales, de Michel Houellebecq; Anagrama, 1999; pgs. 56-58.

LA NATURALEZA

Expulsó al hombre, y puso delante del jardín de Edén los querubines y la llama de la espada llameante para guardar el camino del árbol de la vida.

Génesis 3, 24

“Monstruosos y abominables eran aquellos ojos, bestiales y a la vez resueltos y animados por una horrible delectación, clavados en la presa, ya acorralada.”

El Señor de los Anillos. Las dos torres, de J. R. R. Tolkien; Minotauro, 2001; pg. 432.

“La televisión le interesaba menos. Sin embargo seguía, con el corazón en un puño, la emisión semanal de La vida de los animales. Las gacelas y los gamos, esos gráciles mamíferos, se pasaban la vida aterrorizados. Los leones y las panteras vivían en un apático embrutecimiento sacudido por breves explosiones de crueldad. Mataban, despedazaban, devoraban a los animales más débiles, viejos o enfermos; después volvían a sumirse en un sueño estúpido, animado solamente por los ataques de los parásitos que los devoraban por dentro. Algunos parásitos también eran atacados por parásitos más pequeños; estos últimos eran, a su vez, caldo de cultivo para los virus. Los reptiles se deslizaban entre los árboles, clavando sus venenosos colmillos en pájaros y mamíferos; hasta que de pronto los troceaba el pico de una rapaz. La voz pomposa y estúpida de Claude Darget comentaba estas atroces imágenes con un tono injustificable de admiración. Michel temblaba indignado, y sentía que se formaba en su interior otra convicción inquebrantable: en conjunto, la naturaleza salvaje era una porquería repugnante; en conjunto, la naturaleza salvaje justificaba una destrucción total, un holocausto universal; y la misión del hombre sobre la Tierra era, probablemente, ser el artífice de ese holocausto.”

Las partículas elementales, de Michel Houellebecq; Anagrama, 1999; pgs. 37-38.

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COMME L’ARC ABOLI D’UN ANCIEN RITUEL

Entre los descartes de la sección de francés, mi compañera encuentra una antología poética de Houellebecq, seleccionada por él mismo y publicada por Gallimard en 2014. Me llevo a casa el libro de tapas arrancadas y encuentro en la página 143 el siguiente poema, que presento aquí traducido como Dios y el Wordreference me dan a entender:

VOCACIÓN RELIGIOSA

Estoy en un túnel hecho de rocas compactas;
A mi izquierda a dos pasos un hombre sin párpados
Me envuelve los ojos; se considera libre y orgulloso.
Muy lejos, lejos de todo, retumba una catarata.

Es la cuesta abajo del monte y la última parada;
El otro hombre ha desaparecido. Seguiré solo;
Las paredes del túnel me parecen de basalto,
Hace frío. Vuelvo a pensar en el país de los gladiolos.

A la mañana siguiente el aire sabía a sal;
Entonces sentí una doble presencia.
Sobre el suelo gris serpentea una línea profunda y densa,
Como el arco abolido de un antiguo ritual.

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EN EL SENO DE FAMILIAS ACOMODADAS

Marine Le Pen puede detener la inmigración, pero no puede parar la islamización, que es un proceso espiritual, un cambio de paradigma, un retorno a la religión.

Michel Houellebecq

Son varios los factores que han hecho que el yihadismo se desarrolle tanto y tan rápido después de la revolución. Primero, por las nuevas políticas adoptadas. En tiempos de Ben Ali, todo estaba bajo control del Estado. Hasta las mezquitas. Con la llegada de la libertad religiosa, la anarquía se apropió de los templos. Clérigos salafistas ocuparon muchas de ellas, gracias sobre todo al dinero procedente del wahabismo, de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos, explica [Hedi Yahmed, director de la revista digital tunecina Hakaikh]. Después, naturalmente, el contexto internacional, en particular las guerras en Siria y Libia. La decisión del [gobierno de transición] tripartito de An Nahda de apoyar a los rebeldes sirios llenó de voluntarios tunecinos las filas del EI y de grupos afines a Al Qaeda. Pero también, por moda, como una especie de reacción rebelde contra la dictadura. En tiempos de Ben Ali, Túnez era un estado totalitario que lo controlaba y reprimía todo, incluida la religiosidad, que estaba mal vista. Así que liberados del ojo inquisidor, muchos jóvenes comenzaron a acercarse a las mezquitas para intentar integrar la religión en sus vidas, para buscar la fe y vivirla. Muchos de ellos cayeron en las garras de los grupos salafistas, que de repente podían predicar con total libertad, explica.

Rezgui fue uno de ellos. También Yassine Abidi y Hatem Khachnaoui, quienes el 18 de marzo de 2015 salieron armados con fusiles de una mezquita de la capital y con la misma tranquilidad que su colega asesinaron a 22 turistas en el Museo Nacional del Bardo. Primero ametrallaron un autobús en el aparcamiento. Y después se atrincheraron en las salas del piso superior, que albergan algunos de los mosaicos más bellos del mundo. Tres horas de pánico -antes de ser abatidos- que revelaron graves fallos de seguridad, improvisación y falta de medios. Y que arruinaron la confianza en el frágil Gobierno golpeando uno de sus pilares económicos y su principal carta de presentación al mundo: la industria del turismo.

Según los investigadores, los tres jóvenes asesinos se radicalizaron siguiendo un mismo patrón. Educados en el seno de familias acomodadas, fueron captados por organizaciones radicales como Hizb al Tahrir o Ansar al Sharia, que aprovecharon los tiempos en que su actividad todavía era legal (la primera todavía tiene licencia, la segunda fue prohibida en 2013) para filtrarse en su alma a través de la gatera abierta por sus conflictos existenciales.”

Estado Islámico. Geopolítica del caos, de Javier Martín; Catarata, 2015; pgs. 142-143.

La frase subrayada es la clave en la que nadie parece querer pensar, a la hora de tratar de entender lo que está ocurriendo. Sin embargo, creo que la redacción de dicha frase ya refleja un error de su autor, pues decreta la minoría de edad mental de todos aquellos que optan por formar parte de alguno de los miles de grupos yihadistas que pueblan el mundo en la actualidad, negándoles la categoría de seres humanos responsables de sus propios actos y decisiones. Nosotros no caeremos en tal error, incluso si nos vemos obligados a quitarles la vida.

La clave es que el Occidente parido por la Modernidad no satisface los deseos de plenitud existencial de millones de sus ciudadanos. Ni siquiera la comodidad económica y el ocio consumista sirven de zanahorias suficientes para mantener a estos rebeldes dentro de sus esquemas civilizatorios.

No son pocos, ni simples locos, los que llevan desde hace décadas (siglos, incluso) anunciando que Occidente estaba secando sus propias raíces, lanzándose a un proceso de redefinición infinita que sólo podía traer miseria -material y espiritual- a sus hijos.

En un efecto rebote del péndulo fácilmente predecible, las búsquedas de sentido de los hijos perdidos de Occidente están siendo tan extremas como para arrojar niños ahogados en sus playas fronterizas (mucho más visibles que los millones triturados en las clínicas abortivas). El occidental se conmueve y parpadea, súbitamente despierto de sus nebulosos entretenimientos, y se pregunta qué está ocurriendo, cómo es posible tal sinsentido.

Es entonces cuando nosotros nos paramos delante de nuestros contemporáneos y, con sosiego acantilado, les decimos:

Hay pocas cosas que tengan más sentido que lo que está ocurriendo.

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SIGMUND FREUD, DOCTOR DE LA IGLESIA

“The ignorant pronounce it Frood, to cavil or applaud.
The well-informed pronounce it Froyd,
But I pronounce it Fraud.”

Gilbert Keith Chesterton

…aquí estamos suponiendo que [la institución psicoanalítica] sólo ha podido gestarse y arraigar en una muy determinada situación socio-cultural e histórica, que vamos a identificar con la sociedad ‘modernista fin de siglo’ (en la transición entre el siglo XIX al XX), y en el seno de ciertas ciudades cosmopolitas características de dicha sociedad (como era el caso desde luego de la Viena finisecular), situación que vamos a caracterizar, a efectos de lo que aquí nos importa, por un proceso de desmoronamiento de las formas de vida comunitarias, y muy en especial de la que consideramos la piedra angular de dichas formas de vida, que es la familia, un desmoronamiento éste que conlleva necesariamente un proceso de desmoralización, es decir, de desfallecimiento de la fuerza moral de ánimo para restaurar dicha vida comunitaria y familiar. […] la institución deberá ciertamente disponer de una determinada concepción teórica del hombre, justamente aquélla que deslegitime por la raíz todo genuino sentido de la responsabilidad moral, y deberá asimismo disponer de una forma práctica de canalizar dicha concepción de modo que sus institucionalizados puedan llegar a asumirla como propia, como la versión verdadera del sentido último de sus vidas, y dicha forma práctica va a consistir en la muy peculiar forma que adopta la terapia psicoanalítica.

La impostura freudiana, de Juan Bautista Fuentes; Encuentro, 2009 (pgs. 15-16).

Una mujer que cae en manos de un psicoanalista se vuelve inadecuada para cualquier uso, lo he comprobado muchas veces. No hay que considerar este fenómeno un efecto secundario del psicoanálisis, sino simple y llanamente su efecto principal. Con la excusa de reconstruir el yo los psicoanalistas proceden, en realidad, a una escandalosa destrucción del ser humano. Inocencia, generosidad, pureza… trituran todas estas cosas entre sus manos groseras. Los psicoanalistas, muy bien remunerados, pretenciosos y estúpidos, aniquilan definitivamente en sus supuestos pacientes cualquier aptitud para el amor, tanto mental como físico; de hecho, se comportan como verdaderos enemigos de la humanidad. Implacable escuela de egoísmo, el psicoanálisis ataca con el mayor cinismo a chicas estupendas pero un poco perdidas para transformarlas en putas innobles, de un egocentrismo delirante, que ya sólo suscitan un legítimo desagrado. No hay que confiar, en ningún caso, en una mujer que ha pasado por las manos de los psicoanalistas. Mezquindad, egoísmo, ignorancia arrogante, completa ausencia de sentido moral, incapacidad crónica para amar: éste es el retrato exhaustivo de una mujer ‘analizada’.

Ampliación del campo de batalla, de Michel Houellebecq; Anagrama, 1999; pgs. 115-116.

Reclining Woman 1961 Francis Bacon 1909-1992 Purchased 1961 http://www.tate.org.uk/art/work/T00453

‘Reclining Woman’, de Francis Bacon (1961)

CON PERFECTA SIMPLICIDAD

Su latín, que me llega desde el banco de atrás, tiene acento francés.

El francés me parece, al oído, la lengua más bella del mundo. Una caricia hecha de palabras. El latín litúrgico, en esa coloratura, me afina el alma.

Cada vez aprecio más la misa rezada. Por la armoniosa omnipresencia del silencio. En la partitura callada del rito, brillan un instante los susurros.

Pienso en mis tareas. En este momento de la vida, trabajo y misión confluyen en un mismo afán. Busco a una escritora en cuya existencia creo, pero a la que aún no he encontrado. Conocí su biografía al saber de Annabelle Wilkening. He leído últimamente varias cosas que me han dado pistas de su paradero.

Cuando nos encontremos, no recordará mi cara. Aunque yo la violé en otro tiempo. Lo hice sutilmente, aprovechando las coartadas modernas. No me pudo recriminar nada: yo era todo lo que se podía esperar de la época.

Ahora, gracias a Dios, la época no espera nada de mí. Que no moleste, nada más. Alguien me dijo una vez que yo era una persona tolerante. A pesar de haberme hecho católico. Que no intento imponer mis creencias. Me dio que pensar. Por alguna razón, me vino a la mente ese exquisito diálogo, en Rendición incondicional, entre Virginia y el tío Peregrine:

-¿Quieres decir mal según tu religión?

-Claro. ¿Cómo, si no, podría algo estar mal? -preguntó el tío Peregrine con perfecta simplicidad…

Creo que esa persona confundía método con objetivo. Seamos honestos: yo quiero convertir a todo el mundo. Pero he llegado a ciertas conclusiones sobre cómo ocurren las cosas. Sobre cómo ocurrió mi propia conversión. Simplemente, me mantengo a la distancia adecuada. Y espero. Con perfecta simplicidad.

Pero por ella no espero, a ella la busco con insistencia. Porque ella está dibujando un mapa con su escritura. El mapa que todas ellas necesitan para huir.

Termina la misa. Me arrodillo para dar gracias. Para pedir ayuda en la búsqueda. Rodeado de lindos murmullos franceses.

Se acabó el descanso.

'Last Call', de Ron Hicks.

‘Last Call’, de Ron Hicks.

LORETTA

En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con un espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida más que el de dar su vida a los demás con un espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos casi siempre han sido mujeres.

Las partículas elementales, de Michel Houellebecq; Anagrama, 1999; pg. 92.

“A veces me despierto de noche y sé como que existe la muerte que no hay nada que pueda detener este tren como no sea el segundo advenimiento de Cristo. No sé qué sentido tiene que me quede en vela pensando estas cosas. Pero lo hago.

No creo que este trabajo se pudiera hacer sin una esposa. Una esposa bonita y poco común, eso sí. Cocinera y carcelera y no sé cuántas cosas más. Esos chicos no saben la suerte que tienen. Bueno, quizá sí. Siempre supe que ella no corría peligro. Tienen productos frescos del huerto durante gran parte del año. Buen pan de maíz. Alubias. Es sabido que ella les prepara hamburguesas y patatas fritas. Algunos de ellos han vuelto al cabo de los años y estaban casados y les iba bien. Trajeron a sus mujeres. Incluso a sus hijos. No vinieron a verme a mí. Los he visto presentar a sus esposas o a sus novias y luego echarse a llorar. Hombres hechos y derechos. Que habían cometido delitos importantes. Ella sabía lo que se hacía. Siempre lo ha sabido. Así que cada mes nos pasamos de presupuesto con la cárcel, pero ¿qué se le va a hacer? No se le va a hacer nada. Eso es lo que se le va a hacer.”

No es país para viejos, de Cormac McCarthy; DeBolsillo, 2008; pg. 128.

'Nacimiento de la Virgen María', de Bartolomé Esteban Murillo (alrededor de 1660)

‘Nacimiento de la Virgen María’, de Bartolomé Esteban Murillo (alrededor de 1660)

LIBERACIÓN SEXUAL

Las reivindicaciones libertarias del ciudadano moderno se limitan a reclamar el derecho de copular sin trabas en el ergástulo donde lo encierran.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 473.

“El 14 de diciembre de 1967, la Asamblea Nacional aprobó en primera ronda la ley Neuwirth sobre la legalización de los anticonceptivos; aunque todavía no estaba subvencionada por la Seguridad Social, la píldora podía venderse libremente en las farmacias. A partir de aquel momento, amplias capas de población tuvieron acceso a la liberación sexual, hasta entonces reservada a las clases directivas, los profesionales liberales y los artistas, así como a algunos empresarios. Es chocante comprobar que a veces se ha presentado la liberación sexual como si fuera un sueño comunitario, cuando en realidad se trataba de un nuevo escalón en la progresiva escalada histórica del individualismo. Como indica la bonita palabra francesa ménage, la pareja y la familia eran el último islote de comunismo primitivo en el seno de la sociedad liberal. La liberación sexual provocó la destrucción de esas comunidades intermediarias, las últimas que separaban al individuo del mercado. Este proceso de destrucción continúa en la actualidad.”

Las partículas elementales, de Michel Houellebecq; Anagrama, 1999; pg. 116.

Shame movie crying

DE SPIRITU SANCTO EX MARIA VIRGINE: ET HOMO FACTUS EST

“…el islamismo es una continuación de la herejía arriana, como ya lo había visto San Juan Damasceno…”

La fe del ateo, de Gustavo Bueno; Temas de Hoy, 2007; pg. 350.

 

“La idea de la divinidad de Cristo, prosiguió Rediger, era el error fundamental que conducía de forma inevitable al humanismo y a los derechos del hombre. También eso lo había dicho ya Nietzsche, y en unos términos más duros, y sin duda habría estado igualmente de acuerdo en que el islam tenía por misión purificar el mundo liberándolo de la doctrina nociva de la encarnación.”

Soumission, de Michel Houellebecq; Flammarion, 2015; pg. 272 [traducción propia].

 

“Una de las sorpresas que esperan al historiador del pensamiento cristiano es su insistencia sobre el valor, la dignidad y la perpetuidad del cuerpo humano. Casi todo el mundo considera la concepción cristiana del hombre como un espiritualismo caracterizado. ¿De qué sirve al hombre conquistar el universo si llega a perder su alma? Cultivar su alma, librar su alma purificándola y salvar su alma liberándola: ése es, según parece, el fin propio del Cristianismo. Agreguemos a esto que el Dios cristiano es espíritu, que así, pues, el hombre no puede unirse a Dios sino por el espíritu, y que, en efecto, es en espíritu y en verdad como Dios quiere ser adorado. ¿Cómo no esperar, pues, que filósofos cristianos dirijan todo su esfuerzo a la parte espiritual del hombre, que es el alma, y descuiden ese elemento caduco, opaco al pensamiento, ciego a Dios, que es el cuerpo? Sin embargo, para escándalo de muchos historiadores y filósofos, sucedió lo contrario. San Buenaventura, Santo Tomás, Duns Escoto, y aun diría San Francisco de Asís, son hombres que amaron la materia, respetaron su cuerpo, celebraron su alta dignidad y jamás quisieron separar su destino del de su alma.”

El espíritu de la Filosofía Medieval, de Étienne Gilson; Rialp, 2009; pg. 177.

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LA SORTIE DU TUNNEL

…que la auténtica divinidad de la Edad Media, el corazón vivo de su devoción, no es el Padre, ni siquiera Jesucristo; es la Virgen María. También tú experimentarás eso en Rocamadour…

[…] A la mañana siguiente, después de haber metido las cosas en el coche, después de haber pagado el hotel, volví a la capilla de Nuestra Señora, que se encontraba desierta. La Virgen esperaba en la sombra, tranquila e inmutable. Poseía el señorío, poseía el poder, pero poco a poco sentí que perdía el contacto, que se alejaba en el espacio y en los siglos mientras yo me hundía en mi banco, encogido, limitado. Al cabo de media hora me puse en pie, definitivamente abandonado por el Espíritu, reducido a mi cuerpo deteriorado, corruptible, y volví a bajar tristemente los escalones en dirección al aparcamiento.”

Soumission, de Michel Houellebecq; Flammarion, 2015; pgs. 162, 170 [traducción propia].

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“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

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