CIERTOS VERSOS QUE NACIERON EN CUALQUIER MAÑANA

“Consideremos también la impresión diferente que las palabras de un autor clásico como Homero u Horacio hacen sobre los jóvenes o sobre los viejos. Pasajes que para un muchacho no son más que vulgaridades retóricas ni mejores ni peores que otros cien pasajes de cualquier escritor ingenioso; pasajes que el muchacho aprende de memoria y cree que están bien, que imita con éxito, según él cree, en su fluida versificación, a la larga, cuando han pasado largos años y ha tenido experiencia de la vida, penetran dentro de él y atraviesan su alma con su triste seriedad y su exactitud al vivo, como si nunca los hubiera leído. Entonces comprende por qué ciertos versos que nacieron en cualquier mañana o en cualquier atardecer de un festival jonio o entre las colinas sabinas, han durado generación tras generación, durante mil años, con un poder sobre nuestras facultades y una fascinación que la literatura de nuestra propia época con sus obvias ventajas no puede emular. Quizá sea ésta la razón de la opinión medieval que consideraba a Virgilio como un profeta o un mago. Sus frases y sus palabras sueltas, sus patéticos versos truncados, dan expresión, como si fueran la voz de la misma naturaleza, al dolor y al hastío, y al mismo tiempo a la esperanza de cosas mejores, que es la experiencia de los hijos de la naturaleza de todos los tiempos.”

Ensayo para contribuir a una gramática del asentimiento, del Beato John Henry Newman; Encuentro, 2010; pg. 78.

Retrato del cardenal John Henry Newman, de John Everett Millais

Retrato del cardenal John Henry Newman, de John Everett Millais