El sosiego acantilado

Categoría: HOMERO

PODRÍA YO MORIR

El tratado definitivo de estética, como el tratado definitivo de retórica, se halla esparcido en obiter dicta de ese linaje de grandes que va de Homero a Proust.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 1207.

“Yo sentía aglomerarse en mí, capaces de ser utilizadas para esto, multitud de verdades relativas a las pasiones, a los caracteres, a las costumbres. Su percepción me causaba alegría, pero me parecía recordar que, más de una, la había descubierto en el dolor, otras en goces muy mediocres. Entonces surgió en mí una nueva luz, menos resplandeciente sin duda que la que me había hecho percibir que la obra de arte era el único medio de recobrar el Tiempo perdido. Y comprendí que todos esos materiales de la obra literaria eran mi vida pasada; comprendí que vinieron a mí, en los placeres frívolos, en la pereza, en la ternura, en el dolor, almacenados por mí, sin que yo adivinase su destino, ni su supervivencia, como no adivina el grano poniendo en reserva los alimentos que nutrirán a la planta. Lo mismo que el grano, podría yo morir cuando la planta se desarrollara, y resultaba que había vivido para ella sin saberlo, sin que me pareciera que mi vida debía entrar nunca en contacto con los libros que yo hubiera querido escribir y para los cuales, cuando en otro tiempo me sentaba a la mesa, no encontraba tema. De suerte que, hasta aquel día, toda mi vida habría podido y no hubiera podido resumirse en este título: Una vocación. No habría podido resumirse así porque la literatura no había desempeñado papel alguno en mi vida. Habría podido resumirse así porque esta vida, los recuerdos de sus tristezas, de sus goces formaban una reserva semejante a ese albumen que se aloja en el óvulo de las plantas y del que éste saca su alimento para transformarse en grano, en ese tiempo en que todavía se ignora que se desarrolla el embrión de una planta, el cual es, sin embargo, lugar de fenómenos químicos y respiratorios secretos pero muy activos. Mi vida estaba así en relación con lo que traería su maduración.”

El tiempo recobrado, de Marcel Proust; Alianza, 1998; pgs. 249-250.

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SARPEDÓN

“Glaukos, ¿por que entón, pois, nolos dous
somos honrados con preferencia,
en asento e en carnes e en tazas de viño máis cheas,
en Lykíe, e todos como a deuses nos miran,
e temos para nós un grande territorio nas beiras do Xanthos,
fermoso, de plantío e de terra de labor, fértil en trigo?;
polo tanto agora, estando entre os Lykioi de primeiros,
é preciso
que a pé firme resistamos e participemos na ardente loita,
para que algún dos Lykioi, solidamente armados
de couraza, diga:
Non é sen gloria que reinan na Lykía
os nosos reis, e consumen gordos carneiros
e viño escollido, doce coma o mel; mais tamén, pois,
o seu vigor
é excelente, visto que entre os Lykioi de primeiros combaten.

Porque, amigo meu, se, por fuxirmos agora desta batalla,
xa para sempre, sen vellez e inmortais, fosemos
ser, nin eu mesmo no medio dos primeiros loitaría,
nin a ti te traería para a loita, que dá honra ó home;
mais agora, xa que, en todo caso, as deusas da morte
están sobre nós,
ós millares, ás que é imposible que un mortal
fuxa nin escape,
vaiamos, ben a alguén gloria deamos, ben alguén a nós.”

Ilíada, Canto XII; tradución de Evaristo de Sela; Consello da Cultura Galega, 1990; pg. 389.

Apunte realizado por Augusto Ferrer-Dalmau en Afganistán (2012)

Apunte realizado por Augusto Ferrer-Dalmau en Afganistán (2012)

CIERTOS VERSOS QUE NACIERON EN CUALQUIER MAÑANA

“Consideremos también la impresión diferente que las palabras de un autor clásico como Homero u Horacio hacen sobre los jóvenes o sobre los viejos. Pasajes que para un muchacho no son más que vulgaridades retóricas ni mejores ni peores que otros cien pasajes de cualquier escritor ingenioso; pasajes que el muchacho aprende de memoria y cree que están bien, que imita con éxito, según él cree, en su fluida versificación, a la larga, cuando han pasado largos años y ha tenido experiencia de la vida, penetran dentro de él y atraviesan su alma con su triste seriedad y su exactitud al vivo, como si nunca los hubiera leído. Entonces comprende por qué ciertos versos que nacieron en cualquier mañana o en cualquier atardecer de un festival jonio o entre las colinas sabinas, han durado generación tras generación, durante mil años, con un poder sobre nuestras facultades y una fascinación que la literatura de nuestra propia época con sus obvias ventajas no puede emular. Quizá sea ésta la razón de la opinión medieval que consideraba a Virgilio como un profeta o un mago. Sus frases y sus palabras sueltas, sus patéticos versos truncados, dan expresión, como si fueran la voz de la misma naturaleza, al dolor y al hastío, y al mismo tiempo a la esperanza de cosas mejores, que es la experiencia de los hijos de la naturaleza de todos los tiempos.”

Ensayo para contribuir a una gramática del asentimiento, del Beato John Henry Newman; Encuentro, 2010; pg. 78.

Retrato del cardenal John Henry Newman, de John Everett Millais

Retrato del cardenal John Henry Newman, de John Everett Millais

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

plan zeta

apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester