El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: HENRY JAMES

LA VENENOSA FICCIÓN DE CORMAC McCARTHY

[De la entrevista realizada por Richard B. Woodward, publicada el 19 de abril de 1992 en The New York Times; traducción propia]

[…] La novela depende para su vida de las novelas ya escritas. Su lista de los que él llama buenos escritores — Melville, Dostoyevski, Faulkner — excluye a cualquiera que no trate cuestiones de vida y muerte. Proust y Henry James no pasan el corte. No los entiendo, dice. Para mí, eso no es literatura. Hay un montón de escritores que me resulta extraño que sean considerados buenos.

[…] No existe la vida sin derramamiento de sangre, dice McCarthy filosóficamente. Creo que la idea de que la especie puede ser mejorada de alguna forma, de que todo el mundo podría vivir en armonía, es una idea realmente peligrosa. Los que creen tal cosa son los primeros en rendir sus almas, su libertad. Tu deseo de que las cosas sean así acabará haciendo de ti un esclavo y vaciando tu vida.

Obra de Andrew Wyeth

Obra de Andrew Wyeth

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LA MIRADA DEL ESCRITOR

“En los tiempos del leninismo y del estalinismo más terribles, las gentes que leían, clandestinamente, Demonios de Dostoievski se preguntaban: ¿Y cómo lo sabía? Quizás pensaban en una documentación histórico-social excepcional, o quizás en alguna especie de profetismo, adivinación, o talante visionario. Pero hay que responder que lo sabía sencillamente porque era escritor. Y, para aclarar esta afirmación, me gustaría recordar lo que escribe Henry James acerca de lo que podríamos llamar el misterioso o enigmático modo de configurarse una narración. Se lo leo; dice:

Recuerdo a una novelista inglesa, una mujer genial, quien me contó que la alabaron mucho la impresión que había sabido dar en sus relatos sobre la naturaleza y forma de vida de la juventud protestante francesa. La preguntaron dónde había aprendido tanto sobre estos seres recónditos, y ella se había congratulado de sus propias oportunidades. Estas oportunidades consistían en que una vez, en París, cuando subía por una escalera, había pasado frente a una puerta abierta, donde unos jóvenes protestantes, en la casa de un Pastor, estaban sentados alrededor de una mesa, una vez terminada la comida. De un vistazo captó el cuadro; sólo duró un momento, pero ese momento fue una experiencia. Había captado una impresión personal directa, y había formado su modelo… Estaba adornada con la facultad de recoger el ciento por uno, lo que para el artista es una fuente de energía mucho mayor que algo accidental como la residencia o la posición en la escala social. El poder de imaginar lo desconocido por lo conocido, de averiguar la implicación de las cosas, de juzgar el todo por una parte, la cualidad de sentir la vida en general tan intensamente que va bien encaminado para conocer cualquier rincón especial de ella.

Así funciona un escritor, realmente. Éstos fueron toda la documentación y el método para escribir y dar en el corazón del asunto. Y Dostoievski seguro que sólo tenía la conciencia de estar escribiendo una fábula sobre el mal que veía, que luego resultó profética, porque la mirada había sido profunda y por la parte de atrás, sencillamente, que es la que a veces se concede a un escritor. Y se le había concedido, verdaderamente.”

José Jiménez Lozano, en el prólogo a la antología de cuentos de Flannery O’Connor Un encuentro tardío con el enemigo; Encuentro, 2006; pgs. 19-20.

'Sunlight in a Cafeteria', de Edward Hopper (1958)

‘Sunlight in a Cafeteria’, de Edward Hopper (1958)

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Blog de Literatura. Grandes encuentros

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apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester