El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: GARCÍA-MÁIQUEZ

LA SANTA COTIDIANIDAD

Cristo resucitado debe llegar de un momento a otro por estas playas de Galilea
entretanto voy a pescar dice Pedro y los demás vamos también contigo
y allí van surcando esas aguas del mundo en una pequeña barca
que ignora ser la Iglesia Católica militante
ahora van echando unas redes que ignoran ser
pescadoras del hombre esa especie de los abismos
la noche estrellada inmensa ha pasado rápida
sobre la cabeza apostólica de la Iglesia militante
las redes una y otra vez vacías pero qué noche de la miseria
esta noche que ignora ser la historia de la salvación
al amanecer divisan en la playa a un hombre
a un prófugo de la especie de los abismos
que les grita como si fuera el jefe de la operación abismo
echad las redes a la derecha y encontraréis
es la hora del amanecer en que todo puede pasar
todo pasa en efecto y las redes se llenan como proféticas
Juan observa con su corazón al forastero jefe
que tan bien conoce las costumbres del pez abismo
y de súbito su corazón grita es el Señor es él
entonces Pedro se tira al agua y llega a Jesús nadando
chorreando abismos llega a Jesús primero
como corresponde al primado romano de la Iglesia Católica
Jesús ha encendido un fuego pero no dice nada
la pesca milagrosa yace a los pies del gran Pescador
y nadie dice nada y el silencio es como el amor de Dios
a los pies del silencio están los peces del amor de Dios
venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres
esa palabra tiene tres años y esta mañana resucitó
la mañana es silencio y gestos como soplar el fuego
gestos como repartir el pan y palabras simples como
traed el pescado a las brasas como venid y comed y
eso es todo en el silencio de la mañana pascual
qué diantres hay en el interior de este misterio glorioso
casi nada casi todo la inaudita naturalidad
con que se exhibe la gloria de Dios en el nuevo mundo
los gestos cotidianos trascendidos de eternidad
eso es pues la Iglesia Católica la comunión de los santos
el perdón de los pecados la resurrección de los muertos
eso es pues la eternidad en el tiempo unas pocas palabras
trabajar y hacer fuego y pescar y pescar abismos
con redes milagrosas cautivar el amor de Dios
eternizar los gestos de la santa cotidianidad
y marcharse caminando por las arenas como si nada
para esto ha citado Cristo a los suyos en Galilea
aquí no ha pasado nada y ha pasado todo
la noche estrellada inmensa ha pasado rápida sobre el abismo
y la Iglesia apostólica está a punto de resucitar.

Libro de la Pasión,  La resurrección, 15; incluido en la antología Oficio, de José Miguel Ibáñez Langlois; selección y prólogo de Enrique García-Máiquez; Númenor, 2006; pgs. 291-293.

'Cristo y los pescadores (¿Me amas tú más que éstos?), de J. Kirk Richards (2012)

‘Cristo y los pescadores (¿Me amas tú más que éstos?), de J. Kirk Richards (2012)

IGLESIAS DE ALABASTRO

“La muerte viene volando sobre Betania
María de Betania rompe un frasco de alabastro que representa al mundo
como si se tratara de su corazón lo ha roto
y vierte el río de nardo sobre la cabeza fúnebre de Jesús
la casa se ha llenado de la extremaunción
ah el perfume del nardo que representa al mundo que dice adiós
los que van a morir desean ternura
Jesús puede pero no quiere ser una excepción
María enjuga los pies adorados como la pecadora aquella
el amor es idéntico a sí mismo
Judas tasa aproximadamente en trescientos denarios el desperdicio
la solución habitacional y alimenticia de trescientos pobres
los pobres son yo mismo en forma de pobres
que siempre tendréis con vosotros dice Jesús
pero en forma de Cristo yo soy único y os digo adiós
deja ya de tasarme en soluciones habitacionales Judas
no vayas a construirme iglesias de desperdicio
me gustan las iglesias de alabastro
esta mujer me ha ungido con su corazón
así será pero el corazón de Judas es una calculadora último modelo
el Maestro dice adiós empapado en nardo
el corazón último modelo se ha puesto a calcular
cuántos dólares o rublos le pagará este mundo por el rey del otro que ya se muere.”

Libro de la Pasión, de José Miguel Ibáñez Langlois; incluido en la antología Oficio, editada y prologada por Enrique García-Máiquez; Númenor, 2006; pgs. 174-175.

'Mary's Worship', de Brian Jekel

‘Mary’s Worship’, de Brian Jekel

LA CASA DE NACER DE VIVIR DE MORIR

“No sólo hemos perdido los colores
los elementos puros del planeta
sus aureolas palabras poderíos
también perdimos ay nuestra morada
casa humana sus lares nuestra cuna
creación de mil siglos de amor mujer belleza
también hemos perdido nuestra casa
somos los hijos pródigos vagabundos
por suaves ascensores   lóbregos rascacielos
de ciudades perdidas   Padre dónde te ocultas
madre casa qué has hecho de ti misma
ya nunca más tendremos tu regazo
oh la casa del hombre la dulce la profunda
la verde la sagrada mansión de hombres y bestias
y diosas tutelares de los sueños
mitad naturaleza mitad sabiduría
de la santa niñez de nuestra especie
casa huerto mujer torreón jardín
perfumado de madres laboriosas
dulce solar de antiguas primaveras
umbrosas susurrantes trasparentes sombrías
como el primer amor como el primer
conocimiento del dolor dichoso
de la sangre del llanto del adiós
de la ventura eterna de la vida
oh casa con un rostro más hermoso
que el rostro de las propias estaciones errantes
en torno a su apacible eternidad
tristeza embriagadora del otoño
como el vino secreto de muebles olorosos
luz de invierno a través de los cristales
el ángel del Señor tembloroso en el aire
el corazón antártica rosa de los vientos
extrañas primaveras en la sangre
y veranos de enjambres luminosos
y animales de pura inteligencia
y pájaros y frondas de diáfano lenguaje
en la espesura cantan las nuevas codornices
oh casa con un rostro más bello que las horas
casa oscura que arroja hacia la noche de fuera
a los malos espíritus   y con fuego materno
enciende santos ángeles en cada cabecera
casa que se despierta como un lento dragón
en el radiante sol de un paraíso
la creación del mundo recién hecha
Dios en cada color y temblor todavía
casa de las mañanas puras como el rocío
de sus flores de nombres murmurantes
altares de noviembre con fragantes jazmines
con flores a María que madre nuestra es
con oficios de abuelos consagrados
y tronos patriarcales y Cristos infinitos
y espejos   esos sí que eran espejos
mesas sillas domingos en el reino
casa de los tesoros escondidos
rincones señalados por algún dios oscuro
quis deus incertum est habitat deus
con signos inmortales de locura o de gozo
cocina árbol zaguán faro templo caverna
el primer microcosmos de la historia
donde todo podía suceder
y lo imposible a diario sucedía
milagro de rutina vestido con harapos
casa de las historias de casas encantadas
y ladrones tan buenos como el crucificado
y rezos y señales misteriosas y cruces
casa donde habitaban los vivos y los muertos
y tan honda que nadie conoció cuanto había
en su seno insondable   en su cuna del sueño
y tan sabia que toda la existencia
no enseñó tanto al hombre como su voz dormida
oh casa que en los sueños del hombre desterrado
aparece con lágrimas de una pena infinita
dulce espectro lloroso   dulce madre perdida
oh mi casa   solloza la edad que se avecina
mis pobres habitantes de la exacta colmena
nunca jamás sabrán qué cosa era una casa
qué secreto inefable y qué santo misterio
la casa de nacer de vivir de morir.”

Poema 10 de Futurologías; incluido en la antología Oficio, de José Miguel Ibáñez Langlois; selección y prólogo de Enrique García-Máiquez; Númenor, 2006; pgs. 90-92.

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EL AMOR ALTERA EL HÁBITAT DE LAS ABEJAS

Empieza a convertirse en amable tradición que José Luis me muestre un poema tras la misa dominical. Poema que también hoy me veo en la obligación de compartir con el hiperespacio.

En esta oportunidad, el dicho poema me refrescó una anécdota escuchada en la Taberna de ayer, cuando Fernando nos contó lo que les suele decir a sus alumnos: no sólo Dios es trinitario, también lo es el diablo; y sus tres personas son: Marx, Nietzsche y Freud.

El poema pertenece a la Historia de la Filosofía de Ibáñez Langlois, y dice así:

Un hombre camina por la luz de un jardín
corta una flor de luz y la ofrece a una mujer
la mujer y la flor son muy hermosas
los científicos observan ocultos en el follaje
sus pensamientos zumban bajo el sol
para las ciencias ocultas no cabe ni la menor duda
es un truco burgués muy conocido dice el marxista
las flores ya se sabe retardan la revolución
ese lírico gesto transfiere a lo irreal
una contradicción no resuelta en la infraestructura
en el régimen de propiedad privada de la luz del jardín
para el psicoanalista en cambio es un Edipo vaya
sí un Edipo señores por donde se lo mire
lo que la flor sublima es el destete
lo que la flor actúa es la muerte del señor padre
el sabio estructural ejem dice yo voy más lejos
pues todo lo que hemos visto es puro lenguaje
aquí el texto de La bella durmiente ha conversado
por el morfema flor con el capítulo 2º del Génesis
a través de una pareja que en el fondo no existe
sino en estado de pura significación
el ecólogo el verde aclara esto es un crimen
esa flor nunca jamás debió ser cortada
el amor altera el hábitat de las abejas
el teósofo parapsicólogo susurra la flor no existe
por el jardín sólo ha pasado el Pensamiento puro
el jardín y el amor son las dos caras del Pensamiento
la Eternidad emigra por la flor hacia Sí mismísima
silencio y entretanto el hombre dice amor mío
yo no pretendo decir nada especial pero mira aquí tienes
una flor que se parece extrañamente a ti
la mujer dice gracias más con los ojos que con la voz
los científicos ocultos desaparecen en el follaje
ah las ciencias ocultas del siglo XX
ah los ojos astutos que acechan en la espesura
del bosque que no existe sino en el amor.

En Oficio, antología seleccionada y prologada por Enrique García-Máiquez; Cuadernos de Poesía Númenor, 2006; pgs. 157-158.

'Idilio', de William-Adolphe Bouguereau (1851)

‘Idilio’, de William-Adolphe Bouguereau (1851)

CLAUDIA, CUYA VIRGINIDAD CUIDARON LOS ÁNGELES

Cuando tienes por amigo a José Luis de la Cuesta, puedes descubrir este tipo de poesía después de misa:

Claudia, cuya virginidad cuidaron los ángeles
y el rocío de Dios corroboró por veinte primaveras
es hoy atravesada por el falo de su amigo López
con el complaciente OK de la divina providencia
que le brinda el oráculo de su confesor y padre
siempre que lo haga por elevado amor
y no por pura concupiscencia erótica.
Claudia, cuyas lágrimas los ángeles recogen.

Para una introducción a la obra poética del Padre Langlois, el artículo de Enrique García-Máiquez.

'Mujer desnuda sentada con tela amarilla', de Egon Schiele (1910)

‘Mujer desnuda sentada con tela amarilla’, de Egon Schiele (1910)

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El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester