El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

Categoría: FRANK MILLER

STAN LEE

Ha muerto Stan Lee.

Aún existía el Manuel Rivera, y aquel chaval de nueve o diez años del Inferniño ferrolano bajaba por Monasterio de Monfero para gastarse su paga semanal en chistes (así llamábamos a los cómics).

Mis chistes siempre eran de Forum, lo cual quiere decir que los cómics que yo compraba siempre eran de la Marvel. Por alguna extraña razón, Superman nunca me interesó; así que, dentro del maniqueísmo propio de los fervores infantiles, el universo DC siempre me pareció algo despreciable, de lo que había que huir constantemente. Sólo muchos años más tarde, de la mano del genial Frank Miller, pude disfrutar de Batman.

En aquellos cómics de Los Vengadores, La Patrulla-X, los 4 Fantásticos, Spiderman o Daredevil yo empecé a entender y a amar la condición humana. Empecé a comprender las debilidades que nos atacan a todos, grandes o pequeños. Se empezó a formar mi conciencia moral (hace sólo un par de días le repetía a la madre de mi hija esa típica frase del Capitán América, -o del profesor Xavier o de tantos otros personajes de la Marvel- tan presente en los dilemas morales de los superhéroes: un gran poder conlleva una gran responsabilidad).

He visto a Hank Pym pegarle a su mujer La Avispa. He visto al multimillonario Tony Stark casi destruido por sus problemas con el alcohol. He visto a Peter Parker atrapado por la culpa a causa de la muerte de Gwen Stacy. Me he criado con los formidables guiones de Chris Claremont para la Patrulla. Con el mundo de drogas y violencia del Daredevil de Frank Miller.

Y todo ello se lo debo a Stan Lee. El primero al que se le ocurrió llevar la auténtica dramaticidad de la vida humana contemporánea (y eterna) a los cómics de superhéroes. Que construyó, sin proponérselo, un universo mítico en una época donde casi todos los mitos parecían muertos o, al menos, moribundos.

Visto lo visto, sabiendo lo que hoy sé, es difícil imaginar una mejor forma de adentrarse en la vida y en la literatura.

Descanse en paz, Stan Lee. Muchas gracias por todo.

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COME BACK WITH YOUR SHIELD…

“Siempre que un autor habla de la virtud y sus obras, yo paso a examinar minuciosamente su vida. Oyendo los éforos de Esparta que un hombre disoluto proponía al pueblo un consejo útil, le mandaron callar y encargaron a un hombre honrado que se atribuyese él la invención de la propuesta.”

Ensayos, de Michel de Montaigne; Orbis, 1985; volumen II, pg. 335.

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