El sosiego acantilado

NON MEA VOLUNTAS

Categoría: EXPLOSIONS IN THE SKY

PESADILLA

Estoy con unos conocidos dentro de un edificio altísimo, que flota en el cielo, en la estratosfera, entre nubes blancas.

No reconozco a la gente que está conmigo, aunque en el sueño no me son extraños.

De repente, el edificio empieza a desmoronarse en su parte inferior. Grandes trozos caen hacia la tierra. La destrucción va ascendiendo progresivamente. Algunos de mis acompañantes también caen al vacío.

Entre las ruinas colgantes de vigas retorcidas y habitaciones demediadas, escaleras sin raíces y tuberías truncadas, un abismo amarillento espera, con paciencia de agujero negro, nuestras irremediables caídas.

Cuando ya queda poco del edificio y prácticamente he quedado solo, la lejana tierra amenazando con reclamar también el peso de mi cuerpo, me despierto.

DE MOMENTO (acción de gracias de un hombre pequeño)

Gracias por la longitud de esta obra de teatro.
Por su generosa cantidad de actos.

Gracias por el sabor del suelo
por la suciedad del charco.

Por tus bromas incomprensibles
por el dolor insoportable
que aún no he soportado.

Gracias por tener otra máscara dispuesta
cada vez que una de mis vidas pasadas
era hallada muerta.

Gracias por prohibirme
gracias por juzgarme
gracias por tus castigos
gracias por condenarme.

Gracias por confundirme
gracias por cegarme
gracias por hundirme
gracias por levantarme.

Gracias por hablar bajito
casi en susurros.
Por
en ocasiones
callarte.

Gracias por amarme
a tu manera
a veces tan desagradable.

Te ruego no me pruebes hasta el punto
de volver a leer estas líneas
obligado a retractarme.

Envíame sólo tribulaciones
te suplico
a la altura de mis posibilidades.

Soy hombre pequeño
y seguramente una tragedia
me haría odiarte.

Gracias, mi Dios, mi padre,
arbitrario dictador de mi existencia
absurdo misterio de mis días
luz escasa para mis tareas.

Gracias, mi Dios.
Por ahora, todo ha tenido sentido.

De momento, todo valió la pena.

 

LOS OCEÁNICOS CAMPOS DE CASTILLA

Se pone el sol en los oceánicos campos de Castilla
y observo a dos viajeros de este mismo autobús
sentado uno detrás del otro
fotografiar con sendos móviles el momento único
tan compartible en redes sociales.

Pues se está poniendo el sol en los oceánicos campos de Castilla.

Y yo me jacto de ser el testigo
sarcástico y escéptico
espía reaccionario y elevado
de tal calcomanía ridícula propiciada
por la impostura tecnológica
de la fordiana modernidad mediocrizante.

Y pienso en fotografiarlos a ambos
y exponerlos a público escarnio
en algún medio telemático
buscando el halago de mi inteligente espiritualidad
intempestiva e interesante.

Pero algo detiene la vulgaridad de mi humor
la sequedad de mi alma:

la pureza casi ingenua de su gesto de admiración.

Que nos reúne a los tres en la contemplación fugaz
de esta hermosa puesta de sol
en los oceánicos campos de Castilla.

En Compostela

NON MEA VOLUNTAS

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

plan zeta

apología de mí mismo