El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: EL ENEMIGO

LA SUPERIORIDAD ESPIRITUAL DE LA CIVILIZACIÓN CRISTIANA

Durante siglos, el poema central en la vida de todo bautizado fue el relato de la Pasión de su Dios. Un Dios de naturaleza humana que encarnaba la verdad de su mensaje, no con el sacrificio de la vida de otros -al modo mahometano-, sino con el sacrificio de la vida propia.

A través de su dolor, a través de su forma de dar sentido al dolor, Jesús de Nazaret regaló una potencia inigualable a los afanes de sus seguidores.

Presente su recuerdo constante en la existencia cotidiana, todo bautizado alcanzaba a ver la figura de su Dios sufriente tras el velo de los problemas de cada día. En la vejez de los padres, en la lejanía de los esposos, en la enfermedad de los hijos, siempre brillaba humilde la verdad profunda de un Dios que había sufrido como ellos.

Y una frase fue repetida en millones de ocasiones: “si Él soportó lo que soportó en este mundo, ¿no voy a ser yo capaz de soportar esta pequeña tribulación que me entorpece?”

Una y otra vez, millones de hombres y mujeres, durante siglos, fueron capaces de superar los afanes de su existencia apelando al ejemplar sacrificio supremo de su Dios.

Pues no hay nada semejante a la fe del cristiano para soportar y dar sentido al dolor, que siempre nos acaba alcanzando en la vida.

El budista hace todo lo posible para estar por encima del dolor.

El musulmán lo acepta sumiso porque su dios lo quiere.

Sólo el cristiano se abraza a su dolor como la clave de bóveda de su existencia, como el momento cumbre de su vida. Hace de soportar el dolor propio una artesanía majestuosa; cauce para la limpieza de su alma corrompida y mil veces caída; patética y crucial antesala del Paraíso. El cristiano fiel espera deseoso el trance de la prueba para saber de qué está hecho realmente.

Una civilización forjada con esta clase de hombres y mujeres es indestructible.

A no ser que esa civilización deje de creer en ese Dios. Que es precisamente lo que lleva ocurriendo desde hace un tiempo.

Pero ese avance de la incredulidad no es gratis.

¿A quién puede extrañar que la depresión se extienda como una pandemia por Occidente, si cada vez está menos presente el cristianismo en su vida espiritual? En esta época en la que somos educados para vivir en un interminable parque de atracciones, ¿qué sentido puede tener soportar las penurias de la vida?

Mas, ¿qué vida hay que no tenga que soportar, al fin y al cabo, una buena cantidad de penurias?

Surgen psicólogos, motivadores, expertos en coaching y mil supersticiosas parafernalias más para intentar evitar el derrumbe generalizado. Parches inútiles.

Sin el impulso de su creencia cristiana, Occidente es una cáscara vacía, que no tardará en ser ocupada por algún otro contendiente espiritual de auténtica altura civilizatoria.

El Islam, por ejemplo.

Pero que no se entiendan estas palabras como una exhortación política, como un plan de regeneración concebido para poner en marcha no se sabe qué movimiento social. Son sólo las reflexiones de un cristiano débil, que sabe que no hay lucha más importante que la que uno porta dentro de su propia alma.

Que, como decía don Nicolás, no se puede demostrar, ni convencer, sino invitar. Y que no hay mejor invitación que el ejemplo inigualable.

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FANTASÍA DE UNA FEMINISTA COHERENTE

Entraron en el recinto cuando el imán contaba, por enésima vez, la anécdota en que Mahoma le explicaba a aquella mujer vestida de manera inapropiada cómo debía hacerlo:

-…y el Profeta le dijo: ¡Oh, Asma!, una vez la mujer alcanza la edad de la menstruación ninguna parte de su cuerpo ha de ser vista salvo esto… Y el Profeta le señaló la cara y las manos…

Sus manos se deslizaron bajo las cazadoras. Dos se quedaron en las primeras esquinas, mientras el resto seguía caminando con calma hacia el estrado. Los hombres observaban sin entender aquella irrupción. El imán, concentrado, siguió perorando sin darse cuenta de lo que sucedía.

-…porque Dios ha querido proteger a las buenas musulmanas de las debilidades del hombre y es por ello que les concede la posibilidad de taparse y evitar así las intemperancias masculinas…

La figura que dirigía la marcha se descubrió la cabeza, dejando caer una bella melena rubia hasta la altura de las caderas. Con la otra mano apuntaba hacia la cabeza del imán. Los gritos brotaron de la concurrencia. Mientras tanto, las otras figuras descubrían también sus cabezas y apuntaban con sus armas a la multitud histérica.

La mujer rubia subió al estrado y se quedó mirando directamente a los ojos al imán, a pocos centímetros de su cara. Un hombre intentó levantarse, gritando, para protegerlo; pero una de las mujeres se acercó rápidamente y le disparó en la rodilla. El hombre cayó de nuevo al suelo, gimiendo y agarrándose la herida con las dos manos, mientras el resto de hombres se apretujaba aterrado contra las paredes, vigilados por las otras mujeres.

El imán observaba catatónico los gestos de dolor del hombre baleado, sin percatarse de que la mujer rubia se estaba desnudando de cintura para arriba. Al quedar sus pechos al aire, el imán se tapó los ojos con las manos. Nuevos gritos e insultos arreciaban desde los montones de hombres.

La mujer rubia apoyó el cañón de la pistola en la frente del imán.

-Abre los ojos -dijo.

El imán seguía con las manos en la cara. Otro hombre intentó acercarse. En esta ocasión, la bala le atravesó el cráneo y se incrustó en la pared. El suelo empezó a encharcarse de sangre, en la que intentaban no mancharse los más cercanos, ahora sí definitivamente silenciosos.

-Abre los ojos -insistió la mujer rubia.

Como el imán no obedecía, la mujer le golpeó con la culata en un lateral de la cabeza. El hombre dobló una rodilla.

-Abre los ojos.

El imán apartó temeroso las manos, pero seguía sin dirigir la mirada hacia la mujer. Así que ésta decidió agacharse para hablar de nuevo con él cara a cara.

-No necesito que tu dios me proteja -dijo ella-. Si tu ojo te hace pecar, arráncatelo. Y si no eres capaz de arrancártelo, yo te ayudo.

La mujer se irguió y disparó dos veces al imán, una en cada ojo.

Después se dirigió al centro de la estancia. Desde allí miró a su alrededor con parsimonia.

-No os daremos paz hasta que acabe el mundo. Vosotros o nosotras. Y hoy ganamos nosotras.

Levantó su arma y comenzó a disparar a discreción, como el resto de sus compañeras.

ÁTAME

“El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro, o retención en contra de su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo, con su captor. Principalmente se debe a que malinterpretan la ausencia de violencia contra su persona como un acto de humanidad por parte del agresor. Según datos de la Federal Bureau of Investigation (FBI), alrededor del 27 % de las víctimas de 4700 secuestros y asedios recogidos en su base de datos experimentan esta reacción.​ Las víctimas que experimentan el síndrome muestran regularmente dos tipos de reacción ante la situación: por una parte, tienen sentimientos positivos hacia sus secuestradores; mientras que, por otra parte, muestran miedo e ira contra las autoridades policiales o quienes se encuentren en contra de sus captores. A la vez, los propios secuestradores muestran sentimientos positivos hacia los rehenes.”

Extraído de la Wikipedia.

MUERTE AL PATRIARCADO

Los hombres están al cargo de las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos sobre otros y en virtud de lo que (en ellas) gastan de sus riquezas.

Las habrá que sean rectas, obedientes y que guarden, cuando no las vean, aquello que Allah manda guardar.

Pero aquéllas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas, pegadles; pero si os obedecen, no busquéis ningún medio contra ellas.

Allah es siempre Excelso, Grande.

El noble Corán; Sura 4ª (de la Mujeres), aleya 34.

SÓLO VINE A COMPRAR PAN Y ME ENSEÑASTEIS EL CORÁN

“[…] la Declaración [Universal de Derechos Humanos] va a reconocer expresamente el derecho a la libertad de creencias en el art. 18 al declarar que:

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o creencia, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto o la observancia.

[…] El delegado del Líbano pidió que se incorporara la libertad de cambiar de religión o de creencia debido a la situación de numerosos refugiados del Líbano que habían sufrido persecuciones por razón de la fe profesada o de haber cambiado de creencia. Sin embargo, los países de creencia islámica se opusieron, ya que el Islam no acepta el derecho a abjurar de la religión de Mahoma, porque el creyente que hace esto sufre una muerte civil. Finalmente, Arabia Saudí se abstuvo de votar la Declaración en su conjunto y Pakistán e Irak la votaron formulando reserva a esta cláusula.”

Derecho eclesiástico del estado; VVAA; Tirant lo Blanch, 2012; pgs. 49-50.

LOS CABALLOS DESBOCADOS DE DIOS

Es una casa pequeña. No necesita más.

Los chicos acaban de irse. Se ha quedado solo. Sentado en su sofá. Piensa en los chicos. Los chicos son buenos chicos. Buenos musulmanes. Entregados a la oración. Se mantienen puros en medio de la depravación occidental. Son disciplinados. Nadie fuera del grupo conoce lo que están pensando hacer.

Expulsadlos de donde os hayan expulsado. 

Sí, son buenos chicos. Educados. No fuman, no beben. Bajan la mirada cuando pasan las mujeres, casi desnudas, que es como suelen vestir aquí. Poco mejores que prostitutas.

Cuidan de los suyos. Ayudan a recaudar dinero para las familias musulmanas que atraviesan problemas económicos. Y, ¿quién no tiene problemas económicos, en este occidente vendido a la usura?

Son buenos chicos. Con la fuerza y el empuje de la juventud. Desean entregar su vida en pos de algo más grande que ellos mismos. Cada día que pasan en este mundo podrido se envilecen. Mil tentaciones les agobian. Las mil tentaciones del incrédulo occidente. Pero ellos son la ira de Dios. Son sumisos instrumentos de su justicia.

Atropellaremos su hedonismo asqueroso, sus mil impías perversiones, su ilimitada codicia. Su continuo escupir a las órdenes de Dios. Idólatras.

Nos lanzaremos a sus calles como caballos desbocados, cercenando todas estas ramas podridas que ocultan la belleza del mundo creado por Dios. Son los sacrificios que ofrecemos al Perdonador y Compasivo, sus vidas y las nuestras, sangre que limpie los excrementos de los injustos e incrédulos.

Porque no hay nada como Él. Nosotros no somos nada. Todo es por y para Él.

Todo.

YA QUE NO TENEMOS MIEDO

Ya que no tenemos miedo, propongo dos medidas al gobierno de mi país:

1ª. Prohibición de toda financiación de carácter religioso o cultural proveniente de países que no respeten la libertad religiosa en su propio territorio; como, por ejemplo, Arabia Saudí.

2ª. Aplicación del artículo 510 del Código Penal a todas aquellas personas responsables de las mezquitas salafistas que actualmente funcionan en España.

LA CULPA DE TODO

Trump. Merkel. Estados Unidos. Rusia. China. La caída del Imperio español.

La modernidad. La postmodernidad. El comunismo. El neoliberalismo. El nacionalismo. El multiculturalismo. El fascismo. La democracia. El fascismo disfrazado de democracia. La democracia adulterada. La corrupción de la democracia. La corrupción de todos ellos. Todos ellos corruptos. Y feos. Y progres. Y fachas.

La pérdida de valores. La caída de los dioses. El retorno de los dioses. El Islam. La Iglesia. Esta Iglesia. Y aquélla también. La secularización. El ateísmo. El agnosticismo. El sincretismo. El matrimonio ante Dios. El matrimonio homosexual. El arrejuntamiento homosexual. El arrejuntamiento. El arrejuntamiento ante Dios. El arrejuntamiento homosexual ante Dios.

La falta de educación. El exceso de deberes. El exceso de educación. La educación reaccionaria. La educación progresista. El progreso de la educación. La buena educación. ¿Quién educa a los educadores? Dime, por favor, ¿quién nos educará? El educador que nos eduque, mal educador será.

Rajoy. Pedro Sánchez. Susana Díaz. Pablo Iglesias. Errejón. Éste. Ése. Aquél.

Nunca yo.

El cambio climático. La industria apocalíptica. Las redes sociales. Y demasiados bares. El retorno a la naturaleza que defiendo en mi blog (a punto de las cien mil visitas), desde mi amado ordenador. Fabricado en Vietnam.

Los hombres de antes. Las mujeres de antes. Cualquier tiempo pasado fue un error. Cualquier error pasado no fui yo.

Los mil géneros del futuro ser humano. Un ser humano mejor. El que veremos todos en la televisión. O en YouTube. O en Plutón. Y cualquier error futuro no seré yo.

El aborto. El exceso de población. La familia numerosa. Las numerosas familias. La escasez de familias. Los diversos tipos de familia. La familiaridad con la que te tratan ciertas personas. De tu propia familia. O no. Que pasan. Y opinan. Y dicen adiós.

El amor verdadero. La verdadera pornografía. Bañarse en bolas. Bañarse en musulmán. La moda talibán en una carroza del orgullo gay. Un gay colgado de una grúa chií. E iraní. O saudí.

Viva el Mal, viva el Capital. Más estado. Más mercado. Más anarquía. Más economía. Más filosofía. Menos filosofía. Jardines de Epicuro en campos de refugiados sirios. Bienvenidos refugiados. Si eres refugiado, no puedes ser malo. Si eres refugiado, no puedes ser bueno.

Los toros. Comer carne. Las mascotas.

Los que dicen palabrotas.

Los que entienden latín.

Oh, qué maravilloso mundo hemos creado, repleto de excusas, repleto de miradas a otro lado.

Siempre es ajena la culpa y no ha visto la historia del mundo

ser más inocente que yo.

45 AÑOS

 Mi amigo Paco me pasa este interesantísimo enlace, en el que se puede ver a Nasser reírse de las pretensiones del líder de Hermanos Musulmanes.

Para mí, el dato relevante es la comparación entre las dos fotos que acompañan al artículo. Una está tomada en 1959, la otra en 2004; ambas, en la universidad de El Cairo.

Nasser se reía de Hermanos Musulmanes. Pero la diferencia entre ambas fotos es el resultado de 45 años de su intenso trabajo militante.

Nasser era socialista y trató de cambiar la sociedad desde el estado; Hermanos Musulmanes es una sociedad islámica de base, dedicada, entre otras muchas cosas (terrorismo incluido), a la protección económica de huérfanos y viudas. Una auténtica red social estructurada más allá del estado, con capacidad política en la actualidad para hacerse con el gobierno de Egipto de forma legítima a través de elecciones democráticas (a no ser que haya golpes de estado que los expulsen del poder).

45 años.

Veamos quién se ríe en Europa dentro de 45 años de lo que se ríe ahora.

KNOW YOUR ENEMY

“Protegido por las autoridades, Abdel Wahab comenzó a imponer la nueva teoría, bautizada Dawa lil Tawhid (Invocación al monoteísmo) y resumida en su obra Kitab al-Tawhid. El libro del monoteísmo es más un compendio de ideas que un libro en sí mismo; serán sus sucesores quienes después lo ampliarán hasta convertirlo en un vasto tratado de cuatro volúmenes. En el original, el fundador del wahabismo defiende el monoteísmo absoluto, rechaza la innovación y reduce el islam a una interpretación única de El Corán y el Hadiz, fruto de su propia reflexión personal. Elogia la yihad y subraya que la verdadera religión se difundió gracias a la lucha contra los idólatras y los politeístas. Según Abdel Wahab, todo aquel que no abrace de forma voluntaria su visión de la fe debe ser combatido. El clérigo impuso, además, una serie de normas de conducta que debían ser observadas. El verdadero musulmán, afirmaba, debe jurar lealtad absoluta a su líder religioso; debe respetar sus enseñanzas, tiene obligación de sumarse a la yihad contra los apóstatas, los blasfemos y los descreídos; y debe odiarlos. En recompensa, tiene garantizada la protección de Alá y el amor del Profeta y de los primeros musulmanes. Y, si muere como mártir, las puertas del Paraíso se le abrirán de par en par. No existen más alternativas. El único camino es el amor, la admiración y la ayuda a aquellos que practican el tawhid, y la aversión y la hostilidad hacia los infieles y los politeístas, resume el propio Abdel Wahab.

Los habitantes del Nejd no aceptaron voluntariamente la nueva doctrina. Su adhesión al wahabismo fue, en gran parte, fruto del terror. Apoyado por los jinetes del gobernador, Abdel Wahab ordenó la quema del santuario en el que se veneraba a uno de los supuestos compañeros del Profeta y el arresto de los hombres y mujeres que no obedecieran sus principios. Sus acciones enervaron a los clérigos locales. La gota que colmó el vaso fue la condena a muerte a una mujer acusada de adulterio. Abdel Wahab tuvo que huir de nuevo. Esta vez fue la definitiva. Halló refugio en el oasis vecino de Dariya, donde su gobernador, un guerrero llamado Muhamad Ibn Saud, había acogido con entusiasmo su concepción de la religión verdadera. Como en tiempos pretéritos, los dos hombres sellaron su amistad con un acuerdo matrimonial. Una de las hijas de Abdel Wahab se casó con el vástago mayor de Ibn Saud. En 1744, ambas familias formalizaron una alianza que desvió el derrotero de la historia.

[En 1932], una vez pacificadas y unidas todas las tierras conquistadas, Ibn Saud anunció el nacimiento del nuevo reino de Arabia Saudí. Su mejor asesor, Harry St. John Philby, que había adoptado el nombre de Abdulah, terció para garantizar la explotación de la nueva riqueza a la Standard Oil Company de California, en consorcio con una empresa local, lo que después daría origen al alumbramiento de ARAMCO, una de las mayores empresas de petróleo del mundo, y a la estrecha cooperación entre el nuevo país y Estados Unidos. El fundador del reino moría en 1953, y fue sucedido por sus dos hijos mayores: Saud y, después, Faisal. La cambiante situación regional convirtió a Arabia Saudí en el nuevo bastión del puritanismo. La ascensión del socialismo castrense en Egipto y las revoluciones en otros países de la zona fueron percibidas como una amenaza. El wahabismo se apoderó entonces de la bandera de la defensa de la fe. Fomentó la creación de organizaciones como el Comité Supremo de Propagación Islámica o el Consejo Supremo Mundial de Mezquitas, y se involucró en un feroz proyecto proselitista que, con los años, cambiarían la faz del mundo. El empujón definitivo llegaría con la guerra del Yom Kipur y la crisis de los precios de la OPEP, que en 1973 llenaría las arcas de una casta de fanáticos ulemas dispuestos a exaltar la intransigencia. Los peores presagios se cumplieron. A principios del siglo pasado, el coronel Van der Meulen, cónsul de Holanda en Yeda entre 1926 y 1945, ya había vaticinado que si la religión es utilizada para exaltar los sentimientos de orgullo y de superioridad en almas primitivas, a las que además se les enseña el deber de la guerra santa, el resultado será heroísmo, crueldad, estrechez de mente, atrofia de lo que es humano y de lo que son los valores verdaderos en el hombre y en el pueblo.

Suníes y chiíes. Los dos brazos de Alá, de Javier Martín; Catarata, 2008; pgs. 139-140, 151-152.

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

plan zeta

apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester