El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

Categoría: EL ENEMIGO

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXX)

Un bombero de Madrid.

“Ya no hay accidentes, ya no hay percances, el 85 % de las salidas son aperturas de puertas porque la gente se está muriendo sola en sus casas.

[…] Hay gente que está sola, no se les hospitaliza, llaman por teléfono y les dicen que se queden en sus casas y no les hacen la prueba. Acaban muriendo sin atención”, lamenta José, que en un único día comenta que llegaron a hacer 20 salidas relacionadas con muertes por coronavirus.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXIX)

Me refería en la entrada anterior al efecto que suele provocar en una sociedad opulenta su propio éxito. Es prácticamente una ley histórica, incluso familiar: las generaciones criadas entre las comodidades creadas por las virtudes de sus ascendientes suelen mostrar una inferior calidad en sus individuos, provocando una casi inevitable decadencia en naciones y familias.

Suelen mostrar una calidad inferior porque se ha alejado la tribulación de sus existencias, precisamente gracias al éxito virtuoso de sus padres y abuelos.

Mantener la tensión espiritual necesaria en las nuevas generaciones para que tal decadencia no se produzca es un problema inseparable de la condición humana.

La paideia ha de ser redirigida constantemente a los problemas fundamentales del ser humano y de sus sociedades políticas. Si el entorno real -por su opulencia- lo hace imposible, la imaginación al menos ha de ser forzada a situarse en situaciones precarias, para no olvidar nunca el lugar de donde venimos y al que podemos volver si nos relajamos demasiado; y, por supuesto, para saber apreciar y valorar aquello de lo que disfrutamos.

Al principio de la pandemia, yo he repetido un chiste que probablemente han contado millones de personas en todo el mundo: estoy perfectamente preparado para esto, me he visto todas las temporadas de The Walking Dead.

Suele hacer gracia. Pero ahora me quiero centrar en la parte de verdad profunda que tiene la broma.

En no pocas ocasiones, tras ver alguno de los muchos episodios que considero obras maestras, he pensado que The Walking Dead es probablemente la mejor serie que he visto en mi vida. Lo que quiere decir, en resumidas cuentas, que es una de las obras de arte más impresionantes de la que tengo noticia.

Todos los que conocéis la serie sabéis a lo que me refiero. Para los que sólo sepáis que va de zombis, he de deciros lo que tantas veces he repetido al recomendarla: los zombis son una mera excusa para hablar de todo aquello que es fundamental para la condición humana.

Porque los zombis hacen imposible la relajación, física y espiritual. Los zombis hacen imposible todo lo superfluo. Los zombis te obligan a vivir al borde del acantilado.

Lo cual no quiere decir que las soluciones sean únicas y caigan por su propio peso. Ni mucho menos. Las respuestas humanas a ese estado primario de exigencia son variadas. No hay una única forma de sobrevivir con éxito. Aunque tampoco son infinitas: nadie se permite el lujo de perder de vista el suelo fundamental de la supervivencia.

La discusión sobre la mejor forma de sobrevivir en grupo es lo que llamamos política. Estas discusiones pueden ser meramente de palabras o pueden derivar en revoluciones o guerras; que son otras formas de discutir, forzadas por la urgencia de la toma de decisiones esenciales.

The Walking Dead es una serie de culto. Y creo que lo es porque es uno de los pocos lugares donde se han refugiado el auténtico pensamiento y la auténtica paideia en nuestros días y en nuestras decadentes sociedades, cuyas universidades ya son incapaces de distinguir a un hombre de una mujer.

Muchos elegimos vivir, al menos mitológicamente, en ese estado de constante retorno a lo crudamente fundamental, a lo dolorosamente crucial. Las grandes palabras que nos describen realmente la clave de nuestra condición: dolor, sangre, enfermedad, muerte, amor, traición, odio, pérdida, sacrificio, esperanza, perdón, redención.

Por eso repito, ya lejos de la chanza, que The Walking Dead realmente te prepara para algo como lo que estamos viviendo.

The Walking Dead es camino de virtud.

Pues, como decía don Nicolás, noble es la sociedad que no espera para disciplinarse que la disciplinen las catástrofes.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXVIII)

Mientras veo la última entrevista de Joe Rogan, que os enlazo más abajo, pienso en David Simon.

David Simon es el creador de The Wire, una de las primeras obras maestras que el arte humano ha producido en el siglo XXI.

Posteriormente hizo Treme, una serie cuya acción arrancaba unos meses después del paso del huracán Katrina por Nueva Orleans.

Uno de los muchos personajes que protagonizaban Treme, interpretado por John Goodman, era el profesor de literatura inglesa Creighton Bernette, que daba clases en la Universidad de Tulane. El profesor Bernette consideraba que los males provocados por el huracán su multiplicaron por la incompetencia humana, tanto política como institucional.

En uno de los episodios, comentaba con un compañero el cierre acordado por la dirección de su universidad de dos departamentos. Os traduzco el diálogo:

-Es increíble. Dos departamentos. Como si nada. 160 profesores titulares.

-¿Cómo han podido hacer algo así?

-¿Que cómo han podido? Bueno, pues haciéndolo. Ya no hay vuelta atrás. Fuera: ingeniería civil, ingeniería informática, ingeniería eléctrica, ingeniería mecánica, informática. Porque, claro, ¿dónde se ha visto que la universidad enseñe a la gente a construir cosas? Como, por ejemplo, sistemas informáticos, redes eléctricas, diques… Ya ves tú, qué necesidad hay…

-Es una locura.

-¿Tú crees? Y mira lo que mantienen. Teatro musical, medios digitales, estudios medievales, estudios sobre la mujer, estudios judíos, estudios africanos. Toda va de identidades. Nada que tenga que ver con aprender a hacer algo. Sólo sentémonos a contemplar la gloria de mi yo en todas mis complejidades. ¿Quién soy? Soy una mujer judía negra. Oigan mi rugido.

La serie ya tiene una década, pero anunciaba el delirio que se iba a desatar en los años siguientes.

Nos hemos ido dando cuenta de que un montón de inútiles, con fabulosos currículums académicos sobre la nada, ocupaban puestos de poder en casi todas las instituciones educativas y políticas del país.

No sólo en España. En todo Occidente.

Habían medrado aprovechando la burbuja de irrealidad en la que el primer mundo se sumergió tras la Segunda Guerra Mundial, nacida de un bienestar económico de masas jamás conocido en la historia de la humanidad.

El delirio hiperdesarrollado de varias generaciones de niños mimados.

Los centros de mando se hallan repletos de seres supersticiosos y la búsqueda de la verdad es arrinconada por las más estúpidas ortodoxias ideológicas.

Y en esto, el Bicho ha dado el salto…

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXVI)

Querida Anabel Alonso, a día de hoy, en España, tenemos 17 muertas por violencia de género y 9053 muertos por coronavirus (que sepamos).

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXV)

El Gobierno ayudará a las televisiones privadas con 15 millones de euros.

Es una de esas noticias que uno necesita leer varias veces para llegar a creer que es cierta.

Podemos congregar una gran cantidad de insultos para describir acertadamente lo que esta acción supone. Y tendríamos toda la razón para ello.

Pero a mí lo que más me llama la atención del hecho es la desesperación que demuestra. Uno sólo se dedica a comprar periodistas de una manera tan descarada cuando se siente absolutamente contra las cuerdas.

Ya no sólo por lo que se ha hecho hasta ahora. Sino por lo que se nos viene encima. Lo que aún nos queda por pasar.

De todas formas, el Bicho sigue demostrándonos que mucha gente insiste en vivir en un mundo que ya no existe.

Supongo que comprar periodistas podía tener algún sentido en el mundo anterior a internet.

Después de la aparición de internet, es como mear contra el viento.

Todo ser humano con un móvil es un corresponsal en potencia.

Cada uno de nosotros es una agencia de noticias. Y controlar miles de millones de agencias de noticias que no paran de moverse e interactuar es, simplemente, imposible.

Ni China lo está consiguiendo. Imagínense Pedro Sánchez…

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXIV)

Según la RAE, un cuento chino es un embuste; es decir, una mentira disfrazada con artificio.

Pero el Bicho está demostrando una extraordinaria capacidad para desmontar todo tipo de artificio y disfraz.

Mientras el gobierno ruso se plantea extender la cuarentena que ya impera en la región de Moscú a todo el país (ha sido fascinante ver cómo los congelados datos rusos sobre contagiados y muertos han empezado a crecer desde que Putin salió por la tele la semana pasada -oh, casualidad-), los rumores sobre lo que realmente está pasando en China empiezan a cruzar fronteras.

Los medios de comunicación chinos creados por exiliados y represaliados políticos intensifican el filtrado de noticias desde supuestas fuentes internas, extendiendo incluso la idea de que la crisis provocada por el Bicho está provocando tensiones al máximo nivel dentro del Partido Comunista Chino.

El caso es que Ren Zhiqiang sigue desaparecido. Y tampoco está muy claro dónde se encuentra la heroica doctora Ai Fen.

Sin saber en qué acabará todo esto, ya impresiona la potencia humillante de estas víricas cadenitas de ácido nucleico.

Los hilos con los que teje Dios.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXII)

La realidad, sin embargo, es aún más dura, según un informe elaborado por el Instituto de Salud Carlos III al que ha tenido acceso EL PAÍS. El documento revela que el virus casi ha duplicado la mortalidad en algunas zonas de España. También que la información que cada día ofrece [Fernando] Simón solo está mostrando una parte de las dimensiones de la epidemia, ya que únicamente incluye a aquellos pacientes que fallecen tras haber dado positivo en las pruebas de coronavirus.

Es, probablemente, uno de los artículos más importantes que se han publicado en España desde el comienzo de la crisis del coronavirus.

Bendita libertad de prensa, cuando funciona como Dios manda (como no puede funcionar en China).

Porque nos permite entender el auténtico calibre de la crisis:

La diferencia entre la mortalidad real y la oficial se debe a varias razones, entre ellas, las carencias con las que se ha topado el sistema sanitario al hacer frente a la epidemia —la detección tardía del virus en España, la falta de pruebas diagnósticas…— y los distintos modos de contabilizar a los fallecidos.

Las comunidades, por ejemplo, solo atribuyen una muerte al coronavirus (y la notifican como tal al Ministerio de Sanidad) si el paciente ha sido sometido a las pruebas y estas han dado positivo, confirman dos responsables sanitarios de sendos Gobiernos regionales. “Esto deja fuera a muchas personas fallecidas en residencias o domicilios particulares que no han sido sometidos a prueba alguna”, explica uno de ellos.

Esta situación ha sido denunciada a este diario por numerosos profesionales del sistema sanitario. “Están falleciendo muchos pacientes en su domicilio y el SUMMA solo llega para certificar la muerte. O lo hacen en las residencias porque los hospitales no los aceptan si son mayores y con patologías previas. A casi ninguno de ellos se les han realizado las pruebas y, por tanto, no son contabilizados como víctimas del coronavirus”, alerta una de estas quejas.

En los últimos días se hace mucho hincapié en que la COVID-19 es una enfermedad que afecta no sólo a ancianos. Y es cierto. Elevados niveles de carga viral pueden hacer morir en pocos días a personas jóvenes en perfecto estado salud. Pero esta verdad no puede negar otra: para las personas mayores, la COVID-19 es una auténtica peste mortífera. No sólo por la acción del virus SARS-CoV-2, sino por circunstancias de las que somos directamente responsables todos los miembros de la sociedad: las carencias de nuestros sistemas de salud y de nuestras residencias (de ancianos, de discapacitados, de menores, cárceles…).

Hace un par de días comentaba con Bea que el Bicho va a tener una consecuencia buena. A los dos nos gustaría ocuparnos de nuestros mayores cuando llegue el momento. Que vengan a vivir con nosotros.

Pero nos encontrábamos con reticencias por su parte. Basadas en el no querer molestar. Que en una residencia estarían bien, con gente de su edad. Estarían entretenidos.

La puta mierda que el pensamiento eutanásico inspira y fomenta.

Pero el Bicho está poniendo las cosas en su sitio. El Bicho está tirando de la manta para mostrarnos lo que realmente es la vida de los viejos estabulados.

Y, sobre todo, vemos lo que es su muerte. O, para ser más exactos, no la podemos ver.

Los expertos llevan días avanzando que muchas cosas deben cambiar en España tras la epidemia. Para Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, una de ellas debe ser el modelo de residencias para mayores (también para personas con discapacidades), convertidas durante este mes de marzo en auténticas trampas mortales. “Cuando todo esto pase, debe reformularse por completo un modelo basado en la concentración de colectivos de riesgo en espacios reducidos, con estándares de calidad bajos e insuficientemente preparados para hacer frente a una epidemia como la que estamos viviendo”. “El coste en vidas que esto va a tener será muy importante, difícilmente asumible. No nos lo podemos volver a permitir”, concluye.

Así que, durante una buena temporada, ninguno de nuestros mayores tratará de defendernos las maravillas de la vida en una residencia. A Dios gracias.

Sólo queda que Dios nos permita también a todos superar esta prueba.

Que Deus nos teña no seu colo.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXXI)

El mundo ha cambiado.

Lo había hecho antes del Bicho. El Bicho sólo lo ha hecho más evidente.

El mundo ya es sólo uno y el virus ha hecho uso de los miles de aviones, trenes y metros que comunican a velocidad de vértigo cada resquicio del planeta.

El Bicho ya está en todas partes. El nuevo mundo lo hizo posible.

Los redundantes estados aún existentes cierran sus fronteras para tratar de detener algo que ya lleva tiempo dentro de ellos, creciendo en las rutinas de cada día.

Se finge eficacia para hacer negocio.

Porque los buenos servicios de sanidad pública no se construyen de un día para otro.

Nos hacemos los tontos para que el mentiroso nos venda aquello a lo que dejamos de dar importancia, ocupados como estábamos en profundizar en el conocimiento de todas nuestras superfluas identidades de civilización ociosa y aburrida.

¿Quién pensaba en UCIs, sabiendo que siempre queda alguna mujer lesbiana catalana negra musulmana sin empoderar?

¿Para qué gastar dinero en estudios epidemiológicos, si podemos gastarlo en estudiar brechas salariales y techos de cristal?

¿Para qué descubrir nuevas mutaciones víricas, cuando vivimos en la época que está descubriendo docenas de nuevos géneros humanos?

El que la hace, la paga.

Dios dejó claras las reglas de juego hace tiempo. Somos nosotros los que insistimos en olvidarlas poco después de cada catástrofe.

No será distinto en esta ocasión.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXX)

Supongo que el señor Putin se acaba de dirigir a sus ciudadanos, retrasa el referéndum de reforma constitucional, declara no laborable la próxima semana, le pide a los rusos que no salgan de casa y diez mil cosas más… porque el coronabicho está completemante controlado en Rusia.

Si no se lo creen, y piensan que la prensa occidental sigue diciendo mentiras sobre ese ser sobrenatural que al parecer es el señor Putin, les ruego que le escuchen a él mismo, en traducción al español desde uno de sus propios canales oficiales.

Les ruego, eso sí, que dejen de seguir y leer este blog si el objetivo de su vida no es la verdad, sino salvaguardar a toda costa sus supersticiones propias, por muy infantiles y ridículas que éstas sean.

Entonces, sí, sigan leyendo UNZ Review y otros lugares de delirio semejantes.

Pero a mí no me den el coñazo.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XXIX)

En el informe presentado hoy por Reporteros Sin Fronteras, podemos leer, entre otras cosas, lo siguiente:

En un análisis publicado el 13 de marzo, los investigadores de la Universidad de Southampton sugieren que el número de casos de coronavirus en China podría haberse reducido en un 86% si las primeras medidas, que se tomaron el 20 de enero, se hubieran implementado dos semanas antes. Basándose en lo ocurrido en los primeros días de la crisis, Reporteros Sin Fronteras (RSF) pone de relieve que, sin el control y la censura impuestos por las autoridades, los medios chinos habrían informado al público mucho antes de la gravedad de la epidemia, salvando miles de vidas y, posiblemente, evitando la pandemia actual.

[…] El director del departamento de emergencias del Hospital Central de Wuhan, Ai Fen, y un grupo de médicos lanzan una alerta sobre un “coronavirus similar al SARS“. Ocho de ellos, incluido el doctor Li Wenliang, quien murió después a causa de la enfermedad, serán detenidos por la policía de Wuhan el 3 de enero por hacer circular “falsos rumores”.

  • Si la prensa y las redes sociales hubieran podido difundir libremente la información facilitada por los denunciantes el 30 de diciembre, la ciudadanía se habría dado cuenta del peligro y habría presionado a las autoridades para que tomaran medidas que limitaran la expansión del virus.

[…] China alerta oficialmente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 31 de diciembre, pero al mismo tiempo obliga a la plataforma de discusión WeChat a censurar una gran cantidad de palabras clave que se refieren a la epidemia.

Es decir, China sólo informó a la OMS tras la filtración de los heroicos médicos de Wuhan, Deus os teña no seu colo.

China, ese ejemplo de gestión de crisis. Ese ejemplo de solidaridad internacional. Ese modelo a imitar.

Seguid creyendo los datos chinos sobre el coronavirus.

Vosotros mismos.

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