El sosiego acantilado

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Categoría: DISTRIBUTISMO

TIERRA

Mi jefa es uno de esos funcionarios por los que el sistema es capaz de llevar a cabo algunas de las bondades que se le suponen. Es una gran jefa y una gran compañera. Soy muy afortunado de estar bajo sus órdenes.

Nació en uno de esos pueblos bercianos perdidos entre las montañas que hacen de frontera con Galicia; de hecho, con su familia habla en gallego, aunque ella no se considera gallega (es realmente interesante el tema del sentimiento identitario, en esta bella comarca del Bierzo). La casa familiar está rodeada de una finca de un cierto tamaño, dedicada a diversos cultivos, fruto de muchos años de ahorro y trabajo de todos sus miembros.

Hace unos días, mi jefa tuvo que ir al pueblo a buscar a su madre, que se había acatarrado, para llevarla al médico aquí en Ponferrada. Y aquí sigue la mujer, en casa de su hija, recuperándose del resfriado.

Parece ser que la señora se adapta bien a vivir fuera de su hogar. Pero no ocurre lo mismo con el padre. No le gusta salir de sus tierras y venir a la ciudad.

Cuando mi jefa le pregunta por qué, el hombre responde con retranca:

-Miro a un lado, nada mío. Miro al otro, nada mío. Aquí sólo tenéis cuatro paredes.

El comentario me hace sonreír. Simpatizo con su orgullo de pequeño propietario campesino. También yo veo verdad en su forma de entender la vida.

FUEGO A TODA LA CIVILIZACIÓN MODERNA

“Con el pelo rojo de una golfilla del arroyo prenderé fuego a toda la civilización moderna. Porque una niña debe tener el pelo largo, debe tener el pelo limpio; porque debe tener el pelo limpio, no debe tener un hogar sucio; porque no debe tener un hogar sucio, debe tener una madre libre y disponible; porque debe tener una madre libre, no debe tener un terrateniente usurero; porque no debe haber un terrateniente usurero, debe haber una redistribución de la propiedad; porque debe haber una redistribución de la propiedad, debe haber una revolución. La pequeña golfilla de pelo rojo dorado, a la que acabo de ver pasar junto a mi casa, no debe ser afeitada, ni lisiada, ni alterada; su pelo no debe ser cortado como el de un convicto; todos los reinos de la tierra deben ser destrozados y mutilados para servirla a ella. Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor, la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos se desplomarán, pero no habrá de dañarse ni un pelo de su cabeza.”

Lo que está mal en el mundo, de Gilbert Keith Chesterton; Ciudadela, 2006; pg. 199.

'Mimitos', de William-Adolphe Bouguereau (1890)

‘Mimitos’, de William-Adolphe Bouguereau (1890)

EL PARLAMENTO DE LOS LOCOS

Hacía sombra yo a la vera del árbol de costumbre, bajo este intempestivo sol de noviembre, cuando vi pasar a don Ángel. Supuse que estaría dedicado a sus rutinarias labores de riego; pero breves momentos después le vi regresar cargando una piedra más grande que él. Desapareció dentro del anfiteatro del Cerro.

Al rato volvió a hacerse presente.

-¿Has visto que estamos arreglando esto? -me preguntó.

Le dije que no con la cabeza.

-Anda, échame una mano, tú que estás más fuerte.

Evitar esfuerzos a la hernia de don Ángel casi me provoca una a mí. Traté de cumplir mi papel de machote y trasladé la piedra de Sísifo en brazos sin que apenas se me notase que estaba al borde del desmayo. Solté el pedrolo con gran alivio en el lugar que don Ángel me indicó.

-¿Has visto? Estamos arreglando el Parlamento de los Locos.

Hace ya unos meses, el anfiteatro del Cerro había aparecido medio derrumbado, mostrando el cemento grandes heridas provocadas por algún desalmado. Así que don Ángel decidió ponerse manos a la obra y arreglarlo él mismo.

-Ahora incluso la gente se puede sentar un poco más arriba -me explicó, satisfecho-. Si algún día quieres hacer una reunión o montar un recital de música o poesía, aquí podéis hacerlo.

Sonreí y alabé el trabajo de restauración. Volví junto al árbol, a seguir con mi gimnasia, escuchando de fondo el repiqueteo de martillo y cincel.

Algún día he de explicarle a don Ángel la profunda alegría que su forma de estar en el mundo me produce.

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UNA DECISIÓN DIMINUTA

Cuanto más trabajaba, más frecuentes eran en él los momentos de olvido total en los cuales no eran los brazos los que llevaban la guadaña, sino que era ésta la que arrastraba tras sí en una especie de inconsciencia todo el cuerpo pletórico de vida. Y, como por arte de magia, sin pensar en él, el trabajo más recio y perfecto se realizaba como por sí solo. Aquellos momentos eran los más felices.

Ana Karenina, de Tolstoi; Austral, 2000; pg. 338.

Mientras paleo mierda de vaca dentro del saco que sujetan Antonio y Francisco pienso en la providencial sucesión de hechos que me han llevado a esta situación.

Muchas veces traté de buscar modos y maneras de aprender lo que no sé sobre agricultura y ganadería, para acercarme a la práctica de toda esa teoría que leía en los libros de Chesterton. En todos los casos, lo único que encontraba eran pasos cerrados y bofetadas de realismo.

Hacía tiempo que había renunciado a ciertos sueños y apenas me planteaba servir de mera ayuda circunstancial para los lejanos esfuerzos leoneses del Joven Álvaro. Pero una decisión diminuta, apenas pensada para ocupar unas horas de una tarde de agosto, acabó con mi persona sentada en casa de un viejo amigo de juventud, escuchando sus fascinantes historias de matanzas porcinas y huertos urbanos. De repente, me había sido regalado un maestro.

Y ahora, ya duchado tras cruzar Madrid en metro apestando a estiércol, no puedo evitar sonreír ante la inescrutabilidad de los caminos.

Mañana hay Taberna y tendré cosas que contar.

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LIBERTAD Y ESTADO SERVIL

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrecheces de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recibidas son ataduras que no dejan campear el ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!”

Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes; capítulo LVIII de la Segunda Parte; Alfaguara, 2004; pgs. 984-985.

'Don Quijote en Barcelona', de Augusto Ferrer-Dalmau.

‘Don Quijote en Barcelona’, de Augusto Ferrer-Dalmau.

DE MAMONES Y HOMBRES

“En verdad, la vida es siempre una opción: entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre egoísmo y altruismo, entre bien y mal. Es incisiva y perentoria la conclusión del pasaje evangélico:  Ningún siervo puede servir a dos amos:  porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. En definitiva —dice Jesús— hay que decidirse:  No podéis servir a Dios y al dinero (Lc 16, 13). La palabra que usa para decir dinero —mammona— es de origen fenicio y evoca seguridad económica y éxito en los negocios. Podríamos decir que la riqueza se presenta como el ídolo al que se sacrifica todo con tal de lograr el éxito material; así, este éxito económico se convierte en el verdadero dios de una persona.

Por consiguiente, es necesaria una decisión fundamental para elegir entre Dios y mammona; es preciso elegir entre la lógica del lucro como criterio último de nuestra actividad y la lógica del compartir y de la solidaridad. Cuando prevalece la lógica del lucro, aumenta la desproporción entre pobres y ricos, así como una explotación dañina del planeta. Por el contrario, cuando prevalece la lógica del compartir y de la solidaridad, se puede corregir la ruta y orientarla hacia un desarrollo equitativo, para el bien común de todos.

En el fondo, se trata de la decisión entre el egoísmo y el amor, entre la justicia y la injusticia; en definitiva, entre Dios y Satanás. Si amar a Cristo y a los hermanos no se considera algo accesorio y superficial, sino más bien la finalidad verdadera y última de toda nuestra vida, es necesario saber hacer opciones fundamentales, estar dispuestos a renuncias radicales, si es preciso hasta el martirio. Hoy, como ayer, la vida del cristiano exige valentía para ir contra corriente, para amar como Jesús, que llegó incluso al sacrificio de sí mismo en la cruz.”

Extracto de la homilía dada por Su Santidad Benedicto XVI el 23 de septiembre de 2007.

78º ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE SAN GILBERTO

El sábado 14 de junio del pasado 2014, la Taberna Errante conmemoró tan señalada fecha con diversos actos.

Comenzamos con un coloquio en el que Alfonso Díaz y Fernando Muñoz nos dirigieron dos exposiciones; en la primera, Alfonso (licenciado en Economía; aquí podéis leer uno de sus artículos para The Distributist Review) nos habló de la formidable potencia evangelizadora de Chesterton y de los aspectos económicos de su pensamiento; después, Fernando (doctor en Filosofía y Sociología; aquí tenéis un enlace a su blog) nos ofreció sus reflexiones sobre la vida y obra de San Gilberto, haciendo especial hincapié en la influencia del mismo en su propia trayectoria intelectual y personal.

Posteriormente, nos desplazamos hasta la iglesia de la Santa Cruz, donde se ofreció la misa (oficiada por el Padre Gabriel Díaz Patri según el rito tradicional) por el alma de Gilbert Keith Chesterton.

Al concluir la cual nos fuimos todos, como no podía ser de otra manera, de tumultuosa taberna.

Aquí os dejo una grabación del coloquio vespertino, realizada y subida por el gran Alejandro Rubio (que le ha sacado todo el partido posible a nuestros limitados medios técnicos; la exposición de Alfonso empieza en 2:00; la de Fernando en 29:35; las preguntas a partir de 59:30).

Este año, Dios mediante, pensamos repetir. Si os apetece asistir, creo que no ha de tardar el momento de proporcionar toda la información necesaria para ello. Mientras tanto, espero que el vídeo sea de vuestro interés.

EL RANCHO DE SAN YSIDRO

Hablamos por primera vez con el joven Álvaro un domingo, después de la misa de once en las Salesas.

Ha pasado ya algún tiempo desde aquella ocasión. Hemos compartido tertulias y paseos por Madrid; disfrutamos de aquel fantástico aniversario de la muerte de San Gilberto, en el que la Taberna Errante, comandada por un sacerdote de luengas barbas, fue más Taberna Errante que nunca.

Y gracias a la amable hospitalidad de Álvaro y su linda familia, pudimos disfrutar de unos días maravillosos en el pueblo de León donde en breve él va a iniciar una difícil pero ilusionante etapa. La cual podremos seguir desde la distancia a través de su blog.

Comparto con Álvaro su forma de entender el ser católico en los días que nos ha tocado vivir y admiro profundamente su valentía y su compromiso con el Credo que profesa, que es el mío. Es un auténtico pionero. Le pido a Dios que le dé la gracia necesaria para soportar las tribulaciones que sin duda va a tener que afrontar. Pero ha de saber que su decisión ya está dando buenos frutos en los que están a su alrededor, a modo de verdadero ejemplo de vida católica y, por lo tanto, motivo de esperanza para todos los prisioneros de Mordor.

Sin duda alguna, Álvaro agradecerá también cualquier tipo de ayuda que se le pueda ofrecer para sacar adelante sus proyectos.

No hay nadie en este triste país por el que merezca más la pena brindar con un alegre ¡Granja y Escopeta!

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PIONEROS

“[…] creo que el número de personas a quienes les agradaría escapar del enredo de las meras ramificaciones y comunicaciones de la ciudad y volver a acercarse a las raíces de las cosas, a donde las cosas proceden directamente de la naturaleza, es muy crecido. Probablemente no sea una mayoría, pero sospecho que aún ahora es una minoría numerosa.

[…] Ahora bien, sugiero que sería conveniente un grupo de labriegos voluntarios, primero como núcleo, pero creo que sería un foco de atracción. Creo que se alzaría no sólo como una roca, sino también como un imán. Con otras palabras, tan pronto como se admita que puede hacerse, se volverá importante cuando cierto número de otras cosas no pueda ya hacerse.”

Los límites de la cordura. El distributismo y la cuestión social, de Gilbert Keith Chesterton; El Buey Mudo, 2010; pgs. 128, 131.

Kevin Ford alimentando a uno de los cerdos que cría en su granja

Kevin Ford alimentando a uno de los cerdos que cría en su granja

LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA DEL CAPITALISMO ESPAÑOL

“Las tierras y la riqueza acumulada de los monasterios fueron arrebatadas de manos de sus antiguos dueños con la intención de transferirlas a la corona; mas no pasaron ciertamente a manos de los reyes, sino a las de un sector ya rico de la comunidad, el cual, una vez que se consumó el cambio, se convirtió durante los siglos sucesivos en el verdadero soberano de Inglaterra.”

El Estado Servil, de Hilaire Belloc; El Buey Mudo, 2010; pg. 86.

 

“El diputado de Oviedo, Manuel Mª Acevedo, defendió el nuevo proyecto del gobierno más por razones de política que por simpatía hacia los frailes, ya que no sólo comulgaba con los criterios regalistas comunes a todos los procuradores, sino que incluso lamentó el ‘criminal silencio’ con que el clero acogió el inicuo decreto del despojo a los compradores. Pero tuvo la lucidez de tocar puntos oscuros hasta entonces soslayados, como los fraudes e irregularidades de muchas de las ventas, y los inconvenientes que reportaría a la masa proletaria la devolución de las fincas. El problema no estaba en los monjes, que veían ya la segur en su tronco y que, cortos en número y desprestigiados, no podían suscitar temores, sino en los arrendatarios pobres que quedarían en la mayor miseria.

[…] Es innegable que los monasterios son los que dan en colonia a precios más baratos, porque la corta duración de las prelacías no les permite hacer nuevos arriendos; y si algunos prelados más celosos lo verifican por temor a los foros presuntos, se contentan con renovar las antiguas escrituras, mudando sólo las fechas y el nombre de los otorgantes; y además, poseyendo rentas suficientes para todas las comodidades de su estado, no tienen ningún motivo que les obligue a aumentarlas. Al contrario, en el comprador, padre de familia, deseando o necesitando sacar de su capital el rédito posible, y estimulando por el mismo bajo precio en que están arrendados, duplica o triplica su valor, de lo que he visto más de un caso, como el de que compradores que no han subido sus rentas, sean mirados por los nuevos colonos como ángeles bienhechores. El disgusto de esta clase puede traer consecuencias más fatales que el de los antiguos compradores, que están unidos a su patria por otros vínculos morales, políticos y económicos, que no estos infelices, que su educación y miseria no les permite mirar el país que les vio nacer bajo otro punto que el de proporcionarles medios de subsistir, que arrojados de sus caseríos y transformados en mendigos, se agregarían a cualquier partido que los sacase de su infelicidad, y maldecirían un gobierno que los redujo a aquel estado.

Del debate ocurrido en el Estamento de Procuradores, el 4 de mayo de 1835, sobre la forma de devolver los bienes eclesiásticos desamortizados durante el Trienio Liberal a sus compradores, tras la revocación sin indemnización de dichas ventas ocurrida en 1823; en La exclaustración, de Manuel Revuelta González; CEU Ediciones, 2010; pgs.303-304, 304.

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Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

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apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester