El sosiego acantilado

non mea voluntas

Categoría: BOUGUEREAU

LUCHAREMOS POR PRODIGIOS VISIBLES COMO SI FUERAN INVISIBLES

“Nosotros, que somos cristianos, nunca nos dimos cuenta del gran sentido común filosófico inherente al misterio cristiano hasta que los autores anticristianos nos lo señalaron. La gran marcha de la destrucción mental proseguirá. Todo será negado.

Todo se convertirá en credo. Es una postura razonable negar los adoquines de la calle; será dogma religioso afirmar su existencia. Es una tesis racional que todos pertenecemos a un sueño; será sensatez mística asegurar que estamos todos despiertos. Se encenderán fuegos para testimoniar que dos y dos son cuatro. Se blandirán espadas para demostrar que las hojas son verdes en verano. Terminaremos defendiendo no sólo las increíbles virtudes y la sensatez de la vida humana, sino algo más increíble aún: este inmenso e imposible universo que nos mira a la cara. Lucharemos por prodigios visibles como si fueran invisibles.

Observaremos la imposible hierba, los imposibles cielos, con un raro coraje. Seremos de los que han visto y, sin embargo, han creído.”

Herejes, de Gilbert Keith Chesterton; La Editorial Virtual, 2008; pg. 295.

'Las naranjas', de William Adolphe Bouguereau (1865)

‘Las naranjas’, de William Adolphe Bouguereau (1865)

FUEGO A TODA LA CIVILIZACIÓN MODERNA

“Con el pelo rojo de una golfilla del arroyo prenderé fuego a toda la civilización moderna. Porque una niña debe tener el pelo largo, debe tener el pelo limpio; porque debe tener el pelo limpio, no debe tener un hogar sucio; porque no debe tener un hogar sucio, debe tener una madre libre y disponible; porque debe tener una madre libre, no debe tener un terrateniente usurero; porque no debe haber un terrateniente usurero, debe haber una redistribución de la propiedad; porque debe haber una redistribución de la propiedad, debe haber una revolución. La pequeña golfilla de pelo rojo dorado, a la que acabo de ver pasar junto a mi casa, no debe ser afeitada, ni lisiada, ni alterada; su pelo no debe ser cortado como el de un convicto; todos los reinos de la tierra deben ser destrozados y mutilados para servirla a ella. Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor, la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos se desplomarán, pero no habrá de dañarse ni un pelo de su cabeza.”

Lo que está mal en el mundo, de Gilbert Keith Chesterton; Ciudadela, 2006; pg. 199.

'Mimitos', de William-Adolphe Bouguereau (1890)

‘Mimitos’, de William-Adolphe Bouguereau (1890)

EL AMOR ALTERA EL HÁBITAT DE LAS ABEJAS

Empieza a convertirse en amable tradición que José Luis me muestre un poema tras la misa dominical. Poema que también hoy me veo en la obligación de compartir con el hiperespacio.

En esta oportunidad, el dicho poema me refrescó una anécdota escuchada en la Taberna de ayer, cuando Fernando nos contó lo que les suele decir a sus alumnos: no sólo Dios es trinitario, también lo es el diablo; y sus tres personas son: Marx, Nietzsche y Freud.

El poema pertenece a la Historia de la Filosofía de Ibáñez Langlois, y dice así:

Un hombre camina por la luz de un jardín
corta una flor de luz y la ofrece a una mujer
la mujer y la flor son muy hermosas
los científicos observan ocultos en el follaje
sus pensamientos zumban bajo el sol
para las ciencias ocultas no cabe ni la menor duda
es un truco burgués muy conocido dice el marxista
las flores ya se sabe retardan la revolución
ese lírico gesto transfiere a lo irreal
una contradicción no resuelta en la infraestructura
en el régimen de propiedad privada de la luz del jardín
para el psicoanalista en cambio es un Edipo vaya
sí un Edipo señores por donde se lo mire
lo que la flor sublima es el destete
lo que la flor actúa es la muerte del señor padre
el sabio estructural ejem dice yo voy más lejos
pues todo lo que hemos visto es puro lenguaje
aquí el texto de La bella durmiente ha conversado
por el morfema flor con el capítulo 2º del Génesis
a través de una pareja que en el fondo no existe
sino en estado de pura significación
el ecólogo el verde aclara esto es un crimen
esa flor nunca jamás debió ser cortada
el amor altera el hábitat de las abejas
el teósofo parapsicólogo susurra la flor no existe
por el jardín sólo ha pasado el Pensamiento puro
el jardín y el amor son las dos caras del Pensamiento
la Eternidad emigra por la flor hacia Sí mismísima
silencio y entretanto el hombre dice amor mío
yo no pretendo decir nada especial pero mira aquí tienes
una flor que se parece extrañamente a ti
la mujer dice gracias más con los ojos que con la voz
los científicos ocultos desaparecen en el follaje
ah las ciencias ocultas del siglo XX
ah los ojos astutos que acechan en la espesura
del bosque que no existe sino en el amor.

En Oficio, antología seleccionada y prologada por Enrique García-Máiquez; Cuadernos de Poesía Númenor, 2006; pgs. 157-158.

'Idilio', de William-Adolphe Bouguereau (1851)

‘Idilio’, de William-Adolphe Bouguereau (1851)

GRATIAS AGIMUS TIBI

“Hay un solo pecado, del que todos los demás nacen como de la cabeza de la hidra y salen volando como de la caja de Pandora cuando se abre. Es el desagradecimiento.

Y hay una sola virtud: el agradecimiento. El recién nacido la celebra cuando dormita tras haber tomado el pecho, y el girasol cuando vuelve su cabeza hacia la luz.”

Escrito por Ernst Jünger en Wilflingen, el 2 de junio de 1992; en Pasados los setenta V; Tusquets, 2015; pg. 73.

'Caridad', de William-Adolphe Bouguereau (alrededor de 1878)

‘Caridad’, de William-Adolphe Bouguereau (alrededor de 1878)

LO ESTOY DEJANDO

Se paró en la acera a esperar que el semáforo se pusiese en verde, junto a un par de calvos barbudos que llevaban de la mano a un niño de unos cinco años. El niño se le quedó mirando.

-Ese señor está hablando solo -dijo el chaval.

Con un gesto de fastidio, se percató de que había estado rezando el rosario sin darse cuenta. Otra vez.

-Le estoy rezando a la mamá de Dios -le dijo al niño, tras unos momentos de duda.

Los dos barbudos le miraron con rostro ligeramente sorprendido.

-Lo estoy dejando, pero ya saben cómo son los hábitos adquiridos… -les explicó con media sonrisa.

Los dos barbudos dejaron de prestarle atención y miraron hacia adelante, con rostro serio.

-¿Quién es Dios, papá? -preguntó el niño, tirando de la mano del barbudo a su derecha.

-Nadie -respondió seco el barbudo a su izquierda.

Volvió el silencio a la acera, mientras seguían esperando el cambio de color.

-Yo no tengo mamá -dijo el niño.

Los tres adultos miraron al chaval.

-Lo siento mucho -dijo él, dirigiéndose al niño.

No vio venir el puñetazo del barbudo más cercano, que lo dejó inconsciente sobre la acera.

‘La Madonna de las rosas’, de William-Adolphe Bouguereau (1903)

IPSUM EST NOMEN EIUS

Al estudiar etimologías, parece reducirse la distancia con ese momento en que un primer hombre solitario vagaba casando palabras y sensaciones, bajo la atenta y curiosa mirada del misterio.

El chisporroteo del árbol súbitamente herido por un rayo o el borboteante fluir de un arroyo virgen eran imitados por susurros, suspiros y alientos rebosantes de significado; y los repentinos e infantiles parecidos entre las cosas hacían brotar frágiles renuevos en los morfemas recién germinados.

Abrumado por la inefable variedad del mundo, el hombre se sintió aún más solo; y, agotado de la interminable vocación, se quedó dormido.

Y al despertar, el pasmo le impidió encontrar una palabra con la que llamar a la criatura más asombrosa, terrorífica y bella en la que sus inocentes ojos habían posado hasta entonces la mirada.

'Biblis', de William-Adolphe Bouguereau (1884)

‘Biblis’, de William-Adolphe Bouguereau (1884)

INSOUMISSION

Señora, vuestro soy y seré,
investido de vuestro servicio.
Vasallo vuestro soy, jurado y comprometido,
y ya desde antes lo era.
Vos sois mi gozo primero
y lo seréis el postrero, mientras me dure la vida.

Bernart de Ventadorn (trovador provenzal, siglo XII)

 

Los hombres están al cargo de las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos sobre otros y en virtud de lo que (en ellas) gastan de sus riquezas.
Las habrá que sean rectas, obedientes y que guarden, cuando no las vean, aquello que Allah manda guardar.
Pero aquéllas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas, pegadles; pero si os obedecen, no busquéis ningún medio contra ellas.
Allah es siempre Excelso, Grande.

Corán, sura 4ª (de las Mujeres), aleya 34.

“La gloria de Ricardo [Corazón de León] no hacía sino crecer, no solamente entre su propio ejército, sino entre los franceses de Francia, que reprochaban a su rey haber abandonado la cruzada. Se habían entablado negociaciones con Saladino, a quien la pérdida de la ciudad de Acre volvía prudente. En algún momento hasta se creyó poder dar solución novelesca a los seculares conflictos que enfrentaban a cristianos y a turcos: Ricardo proponía dar en matrimonio a su hermana Juana al hermano de Saladino, Malik-al-Adil; […] Juana, al saber los tratos de que era objeto, entró en una cólera digna de los Plantagenet. Se la había comprometido sin consultarla; ahora bien, jamás, jamás consentiría en casarse con un musulmán. A no ser que el hermano de Saladino se hiciera cristiano…”

Leonor de Aquitania, de Régine Pernoud; Acantilado, 2009; pgs. 266-267.

Detalle de la 'Pietà' de William-Adolphe Bouguereau (1876)

Detalle de la ‘Pietà’ de William-Adolphe Bouguereau (1876)

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“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

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Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester