El sosiego acantilado

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Categoría: BELLOC

EL SANTO TITIRITERO

Real y verdaderamente os digo, señores que me oís, que a mí me pareció todo lo que aquí ha pasado que pasaba al pie de la letra: que Melisendra era Melisendra, don Gaiferos don Gaiferos, Marsilio Marsilio, y Carlomagno Carlomagno.

Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes; 2ª parte, capítulo XXVI; Alfaguara, 2004; pg. 757.

“Uno de los pasatiempos preferidos era el teatro de juguete que había fabricado Chesterton recortando y pintando los personajes y el escenario. Ideaba muchos argumentos para las representaciones; las dos más populares eran San Jorge y el dragón Los sietes paladines de la cristiandad. Él reconocía francamente que se divertía tanto como los niños jugando con el teatro. Eso mismo corrobora la hija de Belloc, Eleanor Jebb, que recuerda a Chesterton: En el cuarto de los niños, sentado peligrosamente en una silla demasiado pequeña para su enorme corpachón, haciendo revivir sus marionetas y narrando con voz de trueno romances y trifulcas, con los que se reía casi más que nosotros.”

G.K. Chesterton. Sabiduría e inocencia, de Joseph Pearce; Encuentro, 2009; pg. 152.

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HOMENAJE TABERNARIO A NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

Fue el pasado sábado 14 de mayo.

A través del Padre Raúl, doña María Jesús tuvo la inmensa amabilidad de cedernos su casa para que pudiéramos reunirnos y escuchar a Fernando hablar de don Nicolás.

Alejandro volvió a ejercer de director y José Luis completó la banda de cuatreros (pues éramos cuatro) que, en compañía de la dueña del lugar, se reunió para rendir homenaje a don Colacho.

Posteriormente, nos fuimos a misa a la Santa Cruz.

Y más allá, aconteció la Taberna. En la que tuvo a bien aparecer la señorita Prim, acompañada del Hombre del Sillón (o viceversa, que tanto monta).

En fin, una bonita jornada, a Dios gracias, de la cual deseamos compartir este cachito con todos vosotros.

Que sea de vuestro agrado e interés.

MEMENTO, HOMO

“La casa de Belloc es bastante espaciosa, pero cochambrosa y desoladora… Belloc ha aparecido arrastrando los pies -desde el infarto cerebral le cuesta mucho caminar- e increíblemente desaliñado… murmurando para sí y olvidando lo que acaba de decir hace un momento; con barba y ojos iracundos y enojados… Nada que ver con un hombre sereno. Aunque se ha pasado la vida hablando de religión, no parece que quede mucha en él… me ha recordado al rey Lear.”

De los diarios de Malcolm Muggeridge, citados por Joseph Pearce en su libro Escritores conversos; Palabra, 2006; pg. 507.

'Visitando a la abuela', de Denis Ichitovkin

‘Visitando a la abuela’, de Denis Ichitovkin

LIBERTAD Y ESTADO SERVIL

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrecheces de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recibidas son ataduras que no dejan campear el ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!”

Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes; capítulo LVIII de la Segunda Parte; Alfaguara, 2004; pgs. 984-985.

'Don Quijote en Barcelona', de Augusto Ferrer-Dalmau.

‘Don Quijote en Barcelona’, de Augusto Ferrer-Dalmau.

LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA DEL CAPITALISMO ESPAÑOL

“Las tierras y la riqueza acumulada de los monasterios fueron arrebatadas de manos de sus antiguos dueños con la intención de transferirlas a la corona; mas no pasaron ciertamente a manos de los reyes, sino a las de un sector ya rico de la comunidad, el cual, una vez que se consumó el cambio, se convirtió durante los siglos sucesivos en el verdadero soberano de Inglaterra.”

El Estado Servil, de Hilaire Belloc; El Buey Mudo, 2010; pg. 86.

 

“El diputado de Oviedo, Manuel Mª Acevedo, defendió el nuevo proyecto del gobierno más por razones de política que por simpatía hacia los frailes, ya que no sólo comulgaba con los criterios regalistas comunes a todos los procuradores, sino que incluso lamentó el ‘criminal silencio’ con que el clero acogió el inicuo decreto del despojo a los compradores. Pero tuvo la lucidez de tocar puntos oscuros hasta entonces soslayados, como los fraudes e irregularidades de muchas de las ventas, y los inconvenientes que reportaría a la masa proletaria la devolución de las fincas. El problema no estaba en los monjes, que veían ya la segur en su tronco y que, cortos en número y desprestigiados, no podían suscitar temores, sino en los arrendatarios pobres que quedarían en la mayor miseria.

[…] Es innegable que los monasterios son los que dan en colonia a precios más baratos, porque la corta duración de las prelacías no les permite hacer nuevos arriendos; y si algunos prelados más celosos lo verifican por temor a los foros presuntos, se contentan con renovar las antiguas escrituras, mudando sólo las fechas y el nombre de los otorgantes; y además, poseyendo rentas suficientes para todas las comodidades de su estado, no tienen ningún motivo que les obligue a aumentarlas. Al contrario, en el comprador, padre de familia, deseando o necesitando sacar de su capital el rédito posible, y estimulando por el mismo bajo precio en que están arrendados, duplica o triplica su valor, de lo que he visto más de un caso, como el de que compradores que no han subido sus rentas, sean mirados por los nuevos colonos como ángeles bienhechores. El disgusto de esta clase puede traer consecuencias más fatales que el de los antiguos compradores, que están unidos a su patria por otros vínculos morales, políticos y económicos, que no estos infelices, que su educación y miseria no les permite mirar el país que les vio nacer bajo otro punto que el de proporcionarles medios de subsistir, que arrojados de sus caseríos y transformados en mendigos, se agregarían a cualquier partido que los sacase de su infelicidad, y maldecirían un gobierno que los redujo a aquel estado.

Del debate ocurrido en el Estamento de Procuradores, el 4 de mayo de 1835, sobre la forma de devolver los bienes eclesiásticos desamortizados durante el Trienio Liberal a sus compradores, tras la revocación sin indemnización de dichas ventas ocurrida en 1823; en La exclaustración, de Manuel Revuelta González; CEU Ediciones, 2010; pgs.303-304, 304.

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LA TABERNA ERRANTE

“Si está con un amigo, la eternidad que anhela ya ha comenzado. Están sentados en alegre comunión, conscientes de la buena bebida en copa o jarra, conscientes de la luz cálida de la multitud de botellas tras la barra en sombra, conscientes de los hombres que charlan delante de ella, pero conscientes sobre todo el uno del otro, y lo bien que están allí juntos.

[…] La verdad es que iba a la taberna como iba a la iglesia: buscando refrescarse espiritualmente. Aunque a la iglesia iba mucho más a menudo. El padre Ignatius Rice, de Douai, me dijo una vez que las reuniones en tabernas, fundadas por los hermanos Chesterton y Belloc, y continuadas por la Liga distributista de G.K.C., eran lo más parecido a la Comunión de los Santos. Sé que era cierto en cuanto a las reuniones de ellos; espero que lo sea en cuanto a las nuestras.”

G. K. Chesterton, mi amigo, de W. R. Titterton; Rialp, 2011; pg. 63.

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Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester