El sosiego acantilado

NON MEA VOLUNTAS

Categoría: AUTOBIOGRAFÍA

SAN JORGE CONFUSO

La doncella baila entre los vapores del dragón, sobre los techos rocosos de su cueva.
Ha visto al héroe en el lindero del bosque y la alegría le hace danzar desquiciada, sin prestar atención al creciente humo que la rodea.

El héroe tiene el porte de San Jorge, pero la afeminada voz de Casandra.
En el frenesí del baile ebrio no logra hacerse entender: la doncella hará que la bestia despierte de su profundo sueño.

Pero ella es incapaz de reprimir su alegría y continúa su extático delirio. Una densa niebla cubre ya el valle alrededor y el héroe apenas es capaz de distinguir sus propias manos.

Así que, con su ridícula voz, insiste: Debéis huir enseguida… o dejad al menos que me acerque silenciosamente al dragón, para sorprenderlo más fácilmente.

La doncella detuvo entonces por fin su baile y miró extrañada al héroe. Tras unos segundos de reflexión, dijo: Pero vos… no tenéis alas. ¿Cómo pensáis llevarme a Avalón?

Era el héroe el que torcía ahora de modo curioso la mirada. Respondió: Lo cierto es que ésa no fue nunca mi intención.

La doncella se quedó pensativa un momento. Después se acercó al héroe, le besó en la boca, y le dijo: No os preocupéis; quedaos aquí sin hacer mucho ruido y, cuando el dragón despierte, nos llevará a ambos a Avalón.

El héroe parpadeó y se quedó un buen rato sin saber qué responder. Mientras tanto, la doncella había reiniciado su danza febril.

Es, probablemente, la criatura más bella que haya conocido nunca, pensó el héroe.

La miró una última vez, se dio la vuelta, y se dejó engullir por la niebla del valle, camino del bosque, de regreso a los acantilados donde tenía su hogar.

“Kitty Pride”, de Daniel Govar

LAS COSAS DIMINUTAS

Crece el color azul en el día.

Salen los productos de limpieza del lugar en el que suelen esperar. Limpia la suciedad del vaso donde reposan los cepillos de dientes. Deja en remojo jabonoso la escobilla.

Siente en el torso desnudo el fresco de la mañana de septiembre, que penetra por la pequeña ventana. Se arrodilla para frotar cada punto de la bañera.

Desaparecen las manchas ocultas de la taza del váter. Mientras lo hace, piensa en Dios. Y en que hay que vestir a la niña para ir a misa de diez. Los restos acumulados en los tapones. Olvidos orgánicos e industriales son eliminados de la existencia.

Mientras llena el cubo de la fregona, vuelve a pensar en ella. Una vez más. O quizá no haya dejado de hacerlo. Simplemente, hay momentos en que es más consciente de ese movimiento autónomo de su alma.

Se fija en las manchas de su pantalón. Habrá que echarlo a lavar. Ir a misa un poco curioso.

Disfruta del olor a limpieza química, del brillo artificial de los azulejos recién aclarados.

El placer de poner orden. De hacer el mundo más bello y amable para ellas.

Recuerda la sensación de calma de ayer, tras aceptar el camino. Quiere esa pausa, para su escritura. Y el ritmo artesanal de todo lo que ocurre en Phantom Thread.

El paciente relato de las cosas diminutas, donde moran los quicios de la existencia plena.

PHANTOM THREAD

PARDOS HAMBRIENTOS

Al salir del metro, el dorado de las cinco cúpulas de Santa María Magdalena resultaba aún más bello en contraste con el gris tormenta del cielo.

Pues llovió toda la tarde.

Hoy he salido a correr con la camiseta que vistió mientras comía helado de fresa y nata. Su favorito.

Es una pena que no crea ni una sola palabra que sale de su boca, porque en su boca moraría por el resto de mis días, también yo helado que sin prisa se deshace.

Al bendecir las comidas, cito su nombre; y en las tres cuentas que en cada misterio dedico a rezar por alguien, es ella la principal protagonista.

Arrodillado en la iglesia, doy gracias a Dios por darme a conocer la mujer con la que he vuelto a pecar. Y acepto finalmente, sin mayor reproche, las consecuencias lógicas de mi nueva traición.

UNA PEQUEÑA MANCHA

Hay una pequeña mancha en la cama.
Me quedo inmóvil, como ante el cadáver de un océano.
Sigo con mis tareas, como rogándoles que me salven.

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MOMENTOS DE UN VIAJE

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EL MAR SOSIEGA SU IRA

Cuenta la leyenda que en Simou, lugar del concello de Mugardos, había una fábrica de jabón. Un incendio destruyó todo, salvo una imagen que presidía el edificio: una imagen de San Antonio de Padua.

Confirmado el milagro, los lugareños construyeron una ermita para guardar aquella imagen. Y no tardando mucho, la ermita se convirtió en centro habitual de peregrinación comarcal.

En el campo alrededor solía celebrarse la fiesta de San Antonio.

Hoy he visitado la ermita en compañía de mi tía Marisa. La ermita está dentro de una propiedad privada, cuyos dueños permiten el acceso gratuito a los devotos de la zona. Los martes, en concreto, la puerta de la ermita está abierta para cualquiera.

Mi tía ha traído tres velas de casa. Todas las que se ven en la foto han sido encendidas hoy mismo. Mi tía se ha persignado y ha cogido el libro de oraciones para rezar.

Y entonces ha venido la sorpresa, al leer el responsorio de San Antonio…

El mar sosiega su ira…

San Antonio de Padua, iglesia de Alvarado que tantos años habité. Ante cuya imagen llevé a mi hija hace pocos meses.

San Antonio de Padua, dejé a mi tía en el prado, y volví a entrar en tu santuario para pedirte por este amor débil, naciente y amenazado.

Sé que nada merecemos, pero protege nuestro encuentro milagroso. Esperanzador.

Protégela a ella, al menos.

Que el mar sosiegue su ira, venerado San Antonio. E que Deus nos teña no seu colo. A todos.

LA PAUSA ES MENESTER

“Si te acercas silenciosamente hasta la puerta de su estudio, quizá la descubras sentada, mirando fijamente el cuadro en el que trabaja. Puede pasar mucho tiempo hasta que la veas moverse de nuevo. Si le preguntas qué hace ahí parada, te dirá estoy pintando.

Pues esa pausa es menester.

La recuerdo investigando mis músculos, para dibujarlos. Yo observaba hipnotizado el modo en que miraba mi cuerpo, como mármol a desbastar. Y al tratarme como probable artesanía, la sentí completamente mi matriz protectora. Me dejaba hacer -feto minúsculo de nuevo, despreocupadamente indefenso-.

La pausa es menester.”

Escrito en mi diario el miércoles 10 de junio de 2015.

Shtisel

MEU DIARIO, MEU CONFESIONARIO

¿Por qué te alejaste de Dios? Porque me alejé de ella. ¿Por qué te alejaste de ella?

Por mi culpa, por mi culpa… por mi gran culpa.

También por la suya. Apenas una semana antes de marcharme, hacíamos el amor y hablábamos de ser padres. Permitimos que una circunstancia puntual nos derrotara. Perdimos los papeles. Y después ya no supimos volver atrás. O, simplemente, no quisimos.

Nuestras vidas dependían demasiado de terceras personas; culpa nuestra que las cosas llegasen a ese punto. Nosotros mismos nos encarcelamos en existencias alienantes. Demasiado jóvenes, en muchos sentidos. Y me preguntarás, ¿cómo se puede ser joven aún a los 38 años? Al menos ella tenía la excusa de la edad. Bueno, pues he ahí buena parte de mi pecado: no ser adulto a los 38 años.

También es cierto que las cosas habían sido complicadas. Si hubiésemos sabido que llegaría una inesperada llamada en noviembre para trabajar en Ponferrada, quizá, por el resto de mi vida… Aunque quizá también eso hubiese significado el fin de todo: ¿se habría venido ella conmigo, tal y como estaban las cosas en su familia?

Sí, tampoco sabe uno lo que hubiese podido significar Ponferrada en aquellas circunstancias.

Y os preguntaréis, ¿por qué todo esto, ahora?

Supongo que es lo que tocaba hacer cinco años atrás y me faltó el valor. Preferí enloquecer y delirar. Y ahora que deseo regresar a la gracia, toca enfrentarse cara a cara con todo aquello. Para ponerlo definitivamente en su sitio. Para reconciliarme con lo que ha sido y es. Con lo que fui y soy.

Para poder pedir perdón. Para poder recibirlo.

EL RETRATO QUE ME PINTÓ MI MUJER

“Nunca tuve el caballo que he perdido.
Las tierras que me robaron nunca fueron mías.
La espada que no tengo nunca bebió sangre ajena.
Los infieles que envié al infierno
gozan todos de buena salud.
El retrato que me pintó mi mujer
no forma parte del mayorazgo.
Me sentí muy solo al marchar con mis hijos a la guerra.
Le he sido muy fiel a todas mis amantes.”

Escrito en mi diario el jueves 8 de septiembre de 2016.

MI PROGRAMA POLÍTICO COMPLETO

El martes 9 de agosto de 2016, en alguna cafetería ferrolana, apunté en mi diario el mensaje que un amigo me había hecho llegar vía Guásap:

Le he dado vueltas estos días a aquello que dijiste de que la mejor acción política (o la única posible) es organizar una comida o una cena. Me parece un programa político completo.

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