LITERARIA MELODÍA

por El Responsable

“La música reflejará, como pocos lenguajes podían hacerlo, esta inclinación al individualismo. Cuando estuvimos en la Florencia de Boccaccio, donde sonaba la música de cuño francés, pudimos ver la valoración, sin duda ascendente, de que fue objeto la figura del compositor. Esto quedará confirmado y acrecentado en el siglo XV, cuando el creador de música se desinhiba y dé rienda suelta a la subjetividad. La paulatina disolución de la polifonía y la tendencia de la escritura a quedar sometida bajo el predominio de la melodía, reflejo de la necesidad expresiva e íntima de cada autor, incidió en la aparición de un modo de componer distinto, pero también en una nueva manera de escuchar y de sentir y, por supuesto, de pensar un arte que empezaba a formularse como narración. Este énfasis depositado en la línea melódica agitará todos los elementos de la partitura y los implicará en un claro y explícito querer decir.

Cuando la abstracción de la música del pasado, por definirla de algún modo, se puso en entredicho y fue abrazada esta distinta concepción formal, había dado comienzo un largo proceso a favor de la narratividad y el diálogo y, por lo tanto, abierto, y no tímidamente, a la retórica. El origen de este cambio, de impresionante recorrido, no se cifra solamente en los primeros madrigalistas ni en su cénit Claudio Monteverdi, sino en aquel lejano discurso que enfrentó a Jacobo de Lieja y a Juan de Muris, esto es, en la discusión sobre la conveniencia de un estilo, en este caso el Ars nova, que exigía manifestar las pasiones y permitir que la música, finalmente, declarara su emoción y se tomara la libertad de poder decir a los cuatro vientos que las rimas lloren (piangan le rime), como dejó escrito Petrarca (Cancionero, XCII). Fue a partir de aquel momento cuando en el repertorio profano se trazó un camino muy condicionado por una concepción deudora de la literatura, un signo que ha marcado de manera profunda la música de Occidente, que, sobre todo desde fines del siglo XVIII, tendrá mucho de literaria.”

Filosofía y consuelo de la música, de Ramón Andrés; Acantilado, 2020; pg. 703.