LOS SACERDOTES DEL LIMES

por El Responsable

Se reconocen eslabones de una tradición de abismo y frontera.
Su vocación es la vigilancia sosegada del caos a las puertas.
Asumen la necesidad de las jerarquías, pero no les rinden cultos sacrílegos.
La valía de su entrega al conjunto pasa por el milagro de su irrepetible individualidad.

No desesperan, no se quejan.
Su voto les obliga a construir posadas en aquellos desfiladeros donde nadie quiere morar.
Son los templos de carne en los que siempre se guarda pan y vino para el caminante exhausto.

Son los sacerdotes del limes, los caballeros del fin del mundo.
En sus heridas se lee la historia de las civilizaciones.
En sus muertes, el discutir de los dioses.

Sólo sobre sus tumbas se puede cantar.

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Dos miembros del ejército polaco patrullando la frontera con Bielorrusia.