BLANCA, FRÍA, INERTE

por El Responsable

“Murió abuela Pacucha. Una llamada en el móvil: mi madre. Corriendo, desde el videoclub. La puerta de casa abierta. Mi madre llorando, sola, como una loca. Fui hasta el cuarto de la abuela. Sí: aquella cara blanca, fría, inerte. Estaba muerta, sin duda. Y el día se repitió igual que el año pasado. Ir a buscar a la doctora, esperar por ella para que firme los certificados de defunción, quedar a la espera de la familia… El Puerto de Santa María en movimiento desde el principio. El tío cogiendo un vuelo. Voy a buscarlo, con Fran, al aeropuerto. Vecinos, amigos, compañeros de partido… yendo y viniendo, entrando y saliendo, hablando y callando… móviles y fijos que no dejan de sonar una y otra vez… intentaremos seguir su ejemplo de entrega y esfuerzo para con los suyos. Estás en nuestro corazón, abuela Pacucha.”

Escrito en mi diario el 14 de noviembre de 2003 (traducido del gallego original).

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