PETISUÍS AFILADOS

por El Responsable

La nena dijo que la carita del petisuís era de un pato, no de un dinosaurio, y un castillo en el aire se derrumbó sobre mis pulmones.

El amor es un dios terrible: hasta el más inofensivo de los objetos puede acabar cortando como puñal.

Al paso de tu hermoso caminar, se ha poblado el mundo de minas que en cualquier momento puedo pisar, y que explotarán allí donde mi garganta trafica con sangre.

Pero el amor es un dios terrible: queriendo ser amador, te puede rebajar a mero amante.

Así que soportaré todas las aristas con las que afilaste mi mundo, pues prefiero cicatrices honestas a amores ocultos.