El sosiego acantilado

NON MEA VOLUNTAS

Mes: Novembro, 2021

PORQUE UN NIÑO QUE NO ES MÍO

“Ayer, domingo, África parecía África. No siempre ocurre. Más bien, ocurre muy pocas veces. El consabido azul y un sol sin misterio: África parecía África, y yo paseaba por Cartago. Al fondo, el luminoso mar de las trirremes. ¡Y es tan fácil recordar a Dido en Cartago! ¡Pobre reina Dido! ¡Cómo destruye el amor, si es amor! De ella, me fue sencillo saltar a Lucrecio… ¡El consuntivo, el inasible amor! Y de Lucrecio, a unos versos de Rilke y a una frase de Levinas (La caricia es solicitar lo que sin cesar se escapa de su forma hacia un porvenir…). ¡Las hambrientas caricias! Y así sucesivamente. En fin, caóticas e inútiles divagaciones de un paseante ensimismado. Algo vale que, en Cartago, también resulta fácil recordar a san Agustín. Los santos son realistas y prácticos, y se sirven del camino recto. Y san Agustín vino a sacarme de todos esos pensamientos que no conducían a nada. Lo hizo con una sola palabra: retractaciones. ¿Por qué no hablar de los errores que has profesado y de las cosas que has defendido y no merecía la pena defender? No me refiero a los errores juveniles, sino a esos otros en los que se insiste cuando ya no hay disculpa. Porque eso, honrar la verdad, siempre será útil.”

La calle de la reina Ester, de Julio Martínez Mesanza; Rialp, 2017; pgs. 142-143.

BLANCA, FRÍA, INERTE

“Murió abuela Pacucha. Una llamada en el móvil: mi madre. Corriendo, desde el videoclub. La puerta de casa abierta. Mi madre llorando, sola, como una loca. Fui hasta el cuarto de la abuela. Sí: aquella cara blanca, fría, inerte. Estaba muerta, sin duda. Y el día se repitió igual que el año pasado. Ir a buscar a la doctora, esperar por ella para que firme los certificados de defunción, quedar a la espera de la familia… El Puerto de Santa María en movimiento desde el principio. El tío cogiendo un vuelo. Voy a buscarlo, con Fran, al aeropuerto. Vecinos, amigos, compañeros de partido… yendo y viniendo, entrando y saliendo, hablando y callando… móviles y fijos que no dejan de sonar una y otra vez… intentaremos seguir su ejemplo de entrega y esfuerzo para con los suyos. Estás en nuestro corazón, abuela Pacucha.”

Escrito en mi diario el 14 de noviembre de 2003 (traducido del gallego original).

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SON PERSONAS Y NO PERSONAJES

“Hoy he vuelto a ver The long gray line (1955), estrenada en español bajo el título de Cuna de héroes (¡qué triste destino para una metáfora tan evocadora!). Me ha ocurrido lo que siempre me ocurre cuando veo una película de John Ford, que no quería que terminase. Justo lo contrario de lo que me pasa cuando veo cualquier otra película, incluso si, por azar, me gusta. No quería que terminase: quería permanecer más y más tiempo frente a esa larga línea gris del deber, el honor y la abnegación; quería seguir viendo a esos hombres y mujeres que, como todos los de Ford, son personas y no personajes; que hablan, ríen y lloran frente a una cámara que los respeta situándose a cierta distancia y a la altura de sus ojos; quería seguir viendo uno de esos raros milagros que nos ha ofrecido el arte del siglo veinte y justo de la mano de alguien que nunca consideró que lo que hacía fuese arte.”

La calle de la reina Ester, de Julio Martínez Mesanza; Rialp, 2017; pgs. 108-109.

VUESTRO EN CUERPO Y ALMA

He llegado al punto en el que paso largos períodos de tiempo mirando fijamente tu retrato y los retratos de los demás miembros del Politburó en los periódicos con una sola idea en la cabeza: amigos míos, por favor, mirad en el fondo de mi alma, ¿será posible que no veáis que ya no soy vuestro enemigo, que soy vuestro en cuerpo y alma, que lo he entendido todo y que estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por merecer vuestro perdón y vuestra compasión?

Carta escrita por Grigori Zinóviev a Stalin el 14 de abril de 1936, durante los interrogatorios que concluyeron con su condena a muerte por terrorismo; citado en La casa eterna. Saga de la Revolución rusa, de Yuri Slezkine; Acantilado, 2021; pg. 1065.

Stalin, Rýkov, Zinóviev y Bujarin (20 de septiembre de 1924); los tres últimos fueron ejecutados durante las purgas de los años 30.

PERDIDO ANDO, SEÑORA, ENTRE LA GENTE

Mesanza, al presentar el siguiente soneto del poeta-guerrero Francisco de Figueroa, comenta: …Jorge Manrique dice estar “sin Dios, porqu’en vos adoro”, que es otra forma, sincera también y dramática, de declarar que, tratándose de amor, el alma se enfrenta a un peligro mortal.

Perdido ando, señora, entre la gente
sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida;
sin vos, porque no sois de mí servida,
sin mí, porque no estoy con vos presente;

sin ser, porque de vos estando ausente,
no hay cosa que del ser no me despida,
sin Dios, porque mi alma a Dios olvida
por contemplar en vos continuamente;

sin vida, porque ya que haya vivido,
cien mil veces mejor morir me fuera
que no un dolor tan grave y tan extraño.

¡Que preso yo por vos, por vos herido,
y muerto yo por vos desta manera,
estéis tan descuidada de mi daño!

La calle de la Reina Ester, de Julio Martínez Mesanza; Rialp, 2017; pgs. 70-71.

PETISUÍS AFILADOS

La nena dijo que la carita del petisuís era de un pato, no de un dinosaurio, y un castillo en el aire se derrumbó sobre mis pulmones.

El amor es un dios terrible: hasta el más inofensivo de los objetos puede acabar cortando como puñal.

Al paso de tu hermoso caminar, se ha poblado el mundo de minas que en cualquier momento puedo pisar, y que explotarán allí donde mi garganta trafica con sangre.

Pero el amor es un dios terrible: queriendo ser amador, te puede rebajar a mero amante.

Así que soportaré todas las aristas con las que afilaste mi mundo, pues prefiero cicatrices honestas a amores ocultos.

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