PROMESA DE COMPAÑÍA

por El Responsable

Trato de que las fotografías me den conversación, pero son de natural callado. Doy vueltas en el remolino del silencio y ninguna imaginación me es ajena. 

Hoy llevé a mi hija hasta la Piedra Grial, que siempre fue un avatar del sacrificio, y sospecho que los dioses han exigido peaje. 

Leo el cuento de esta noche con un nudo en la garganta y lágrimas de guarnición. Mi hija nota algo en mi voz y pregunta por qué leo así. No sé qué he respondido. 

Me dispongo para jornadas de absoluta soledad, rodeado de los míos, en las tierras de mi Casa.

Y una promesa de compañía que he de guardar hasta que el mundo me demuestre que he vuelto a equivocarme.