BAUTIZO

por El Responsable

El tiempo es llegado, Dios mediante, de llevar a mi hija hasta los caballos que vigilan el ocaso. Hasta el limes sagrado del mundo. Para bautizarla en la belleza de la que nacen los dioses.

Yo, padre sacerdote, percibo la tensión en las cadenas del tiempo. Agarraré su mano pequeña y la llevaré de paseo por la geografía de mi alma. Todos esos lugares que soy, todos esos lugares que me soportan.

Todos esos lugares que a tantos antes han dado forma.

Así protegeré y condenaré a mi hija, al mismo tiempo. Pues su ser ya no podrá conformarse con cualquier cosa. Quedará comprometida y obligada a una determinada búsqueda, umbrales por debajo de los cuales nada valdrá la pena.

Sí, hechizaré a mi hija en el fin del mundo, para que no le quede más remedio que vivir en el acantilado, tratando de mantener la calma sin aliento. Auriga de ángeles y demonios, domadora de vientos, redera en océanos salvajes.

El único lugar donde la vida merece ser vivida.

Herbeira