SENTIRES DE SEPTIEMBRE

por El Responsable

El mero hecho de que habite este momento, de que pueda aparecer al doblar cada esquina.
Escuchar su voz, camino de alguna tarea, tras la puerta entornada.

Espío desde altos ventanales pausas de naranjos.

Nadie sale ileso tras cuarenta años de vida; y al revelarse el secreto de sus días, la esperanza se retuerce hasta quedar irreconocible.
El tropiezo en los trasiegos de palacio (escenario de miradas y conversaciones) sólo ha de servir para dar forma a un nuevo tipo de melancolía -asunción resignada-, que me mira con hermosos ojos pardos.

Sentires de septiembre, compartiremos pretéritos reclinados sobre el cantil;
las piernas balanceándose infantiles en el vacío, mientras el oro se apaga en el crepúsculo.

Preguntando retóricamente cuántas vidas pueden vivirse en una vida.