NO VAYA A SER QUE NOS AMEMOS

por El Responsable

Tanto nos queremos, que nos negamos la mirada: no vaya a ser que nos amemos.
Y así viviremos, malgastando los últimos años de nuestros cuerpos, en un mero evitar nuevas cicatrices.

Qué terribles heridas sufrimos, para convertirnos en estos espíritus aterrados que ahora somos.

Y cuando quizá recobremos la compostura, la aspereza de nuestras pieles avejentadas nos recordará la insoportable cantidad de tiempo perdido.

Nos reencontraremos por los pasillos de la residencia y lloraremos de furiosa melancolía, recordando los días en que nos atravesaba la vida.