COMO SI HUBIESES SIDO TÚ

por El Responsable

Amamos como podemos.

En no pocas ocasiones amamos mal, por las cicatrices que nos entorpecen.

Mi Dios me vuelve loco, en estos meses revisionistas, en los que toda mi vida parece revolverse en escrutinio.

Y no puedo negar que hiciste lo posible para amarme, con tu cuerpo tatuado de dolores. Y yo no fui capaz de agradecer el inmenso esfuerzo de tus llagas.

No sé qué me ocurre, no lo entiendo. Es como si estuviese llorando en varias semanas los desastres de toda una vida, de los que me tuve que alejar rápido -en su momento- para que no me terminaran.

Te tengo cerca y has vuelto a dolerme, completamente por sorpresa. No entiendo a Dios y Sus proezas.

Soy pobre criatura que amarte quiso, roto por tener que hacerlo en rebeldía.

Que eras mi destino su misma sangre lo certifica: ese pequeño cuerpo que es mejunje de nuestras almas, amor real como niña que ríe y corre.

No entiendo lo que ocurre, sólo rezo. Para poder soportar el tránsito de este valle.

Te declaro mi cruz y mi promesa. Y acepto como dones las revoluciones delirantes de mi alma.

Que Dios haga conmigo lo que Le plazca. Estoy cansado de huir al escuchar el sonido de Sus pasos.

Y rendido ya, amar, sin presunción ni orgullo, como si hubieses sido tú a quien leí la primera Carta de San Pablo a los Corintios…