TODA EN AQUEL PRIMER SILENCIO

por El Responsable

“La lectura y el silencio. Antaño no se correspondían. Se leía en voz alta. Una página era una voz. La escritura tenía algo de plaza pública. Agustín se asombra de que Ambrosio lea ‘sin pronunciar palabra ni mover la lengua’ (Confesiones, VI, 3, 3). No quiere molestarlo, se sienta a su lado. El lector ni repara en su presencia; lee y lee sin levantar la vista. Durante muchos siglos Occidente fue la historia de alguien absorto ante un libro. Europa podía leerse, estaba toda en aquel primer silencio.”

Filosofía y consuelo de la música, de Ramón Andrés; Acantilado, 2020; pg. 455.

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