LA IMAGINACIÓN DE LA MUCHEDUMBRE

por El Responsable

“Así como en Inglaterra se confundían los que escribían sobre el gobierno y los que gobernaban -los unos introduciendo ideas nuevas para ser puestas en práctica y los otros ajustando y circunscribiendo las teorías a los hechos-, en Francia, el mundo político quedó como dividido en dos provincias separadas y sin trato entre sí. En la primera se administraba, y en la segunda se establecían los principios abstractos sobre los cuales debía fundarse toda administración. En la primera, se adoptaban medidas particulares indicadas por la rutina; en ésta se proclamaban leyes generales, sin pensar en los medios de aplicarlas. Unos tenían la dirección de los negocios; otros, la de las inteligencias.

Por encima de la sociedad real cuya organización era aún tradicional, confusa e irregular, donde las leyes eran diversas y contradictorias, los rangos estaban separados y las condiciones eran fijas y desiguales las cargas, se iba edificando poco a poco una sociedad imaginaria en la que todo parecía sencillo y coordinado, uniforme, equitativo y razonable.

La imaginación de la muchedumbre fue desertando gradualmente de la primera y pasándose a la segunda. Se desinteresó de lo que era, para no pensar sino en lo que podría ser, y se vivió, en fin, espiritualmente en aquella ciudad ideal construida por los escritores.”

El Antiguo Régimen y la Revolución, de Alexis de Tocqueville; Alianza, 2004; pg. 179.

“La muerte de la princesa de Lamballe”, de Maxime Faivre (1908)