COMO CRISTO RESUCITADO

por El Responsable

Releo, al mismo tiempo, los diarios de 2005 y 2016.

El principio y el final.

Nunca me recuerdo tan enamorado, ni tan triste, como la persona que escribió esos diarios.

Y volvemos a lo de siempre: parece imposible disfrutar plenamente de la felicidad, cuando efectivamente somos felices.

Porque la felicidad parece ser como Cristo Resucitado: no la reconocemos cuando está entre nosotros.

Sólo tras su marcha nos damos cuenta de haber gozado de su presencia.