BONUM EST NOS HIC ESSE

por El Responsable

…y he ahí la importancia de que los niños lean El Señor de los Anillos para su formación como católicos…

Cuando terminó la homilía tuve que contener las ganas de aplaudir, igual que durante la misma tuve que contener alguna que otra carcajada. Las múltiples sonrisas las dejé revolotear ocultas en mi máscara negra.

Resultó que la misa de esa hora la oficiaba Gabriel. Así que allí estábamos, como en los viejos tiempos: Alejandro sentado justo detrás de mí, Cesareo un poco más adelante, y Gabriel elevando la sangre de Cristo a los cielos de la iglesia.

Y hoy, mira por dónde, tocaba leer sobre el monte Tabor. Y me sentí bien en aquella tienda que habíamos vuelto a levantar, tantos años después. Tantas caídas después. Tanta lejanía después.

Pero las palabras que más me impactaron del sermón de mi amigo no me hicieron reír, sino que me resultaron de una potencia deslumbrante:

estar en el cielo no es estar bien: es estar en gracia. Cuando uno está en gracia, está en el cielo, incluso en este mundo. Se sienta uno bien o se sienta uno mal, esto es secundario. El cielo es estar en gracia.

Y así es. Camina tranquilo e impasible el creyente agraciado, lluevan flores o balas a su alrededor.