MIENTRAS TODOS CHILLAN

por El Responsable

Mientras todos chillan, yo dudo sobre la calidad de mi futura interpretación. Teniendo en cuenta los antecedentes, no soy para nada optimista.

Creo que todo sería más sencillo si vosotros dos estuvieseis a mi lado. Tú -siendo quien eres-, apuntando las frases clave desde tu agujero en el suelo, invisible para todos; tú -seas quien seas-, enseñándome el sutil arte del cuidado de los otros, permitiendo que more junto a tus rutinas.

Mientras todos chillan, yo recuerdo el agotamiento de las noches sin sueño, la ira de la paciencia colmada, el dolor rindiéndome ante mis responsabilidades.

Mientras todos chillan, rememoro la debilidad del cuerpo agotado y exhausto, que ya ni recuerda cómo dar sentido a sus derrotas e impotencias.

Oh, sí, mientras todos chillan sus virtudes y sus libertades, yo sólo imploro la gracia suficiente para no fracasar una vez más -¿podría haber fracaso más terrible?- cuando tenga que cuidar el declive y despedida de la que me regaló la vida.

E imploro también tu compañía, mujer -seas quien seas-, para que yo pueda ser mucho mejor de lo que cabría esperar de mi voluntad sola.