TODO SOBRE MI PADRE

por El Responsable

El miércoles 12 de mayo de 1999 quedé con ella en un bar cerca del ambulatorio al que solía ir de niño, cuando aún vivía en Ferrol.

En la Plaza de España. Aún bajo la atenta mirada de la estatua del Generalísimo.

Ella iba a ser mi puerta de entrada al Bloque Nacionalista Gallego.

Como les ocurría a todas las personas que habían conocido a mi padre, noté la turbación profunda cuando me vio por primera vez.

Pues el parecido es angustiante.

Mi parecido con un muerto.

Teniendo en cuenta que sus cuatro abuelos fueron yonquis, la cosa no ha ido nada mal…

La frase es de mi hermana, hablando de su hija. Mi sobrina.

Ambos hemos cambiado el orden de nuestros apellidos. Aunque sus recuerdos eran mejores que los míos. Más que nada, porque ella los tiene. Gracias a ellos, he llegado a saber que mi padre hablaba mucho de mí.

Poco después de hacernos saber que quería volver a tener contacto conmigo, apareció muerto en el suelo de la cocina de su madre. Con una jeringuilla clavada en el brazo. 

Así lo encontró mi abuela cuando llegó a casa de trabajar.

…aquella mujer iba a ser mi puerta de entrada al Bloque Nacionalista Gallego.

Años después supe -me lo contó mi padrino, hermano de mi padre- que aquella mujer, que ese miércoles 12 de mayo de 1999 me trajo como regalo un Sempre en Galiza, había dado trabajo a mi padre en sus invernaderos para que pudiera salir adelante durante una de sus múltiples malas rachas.

De hecho, fue su marido el que le dio trabajo a mi padre.

Mi padre se lo agradeció follándose a su mujer en sus invernaderos.

Aquella mujer, puerta de entrada al Bloque Nacionalista Gallego, que aquel miércoles 12 de mayo me quiso regalar un Sempre en Galiza.

Otra de las muchas mujeres que amaron hasta la locura a mi padre.

La noche del día que mi madre me dijo que mi padre había muerto, lloré en mi cama.

Nunca más.