A MI ESPOSA

por El Responsable

Mi relación más duradera. Probablemente porque, más que amarla a ella, durante todos aquellos años de quien realmente me enamoré fue de Dios.

Así que me tomé su amor adolescente como una misión. Decidí ser eso que ella más deseaba: el hombre de su vida.

Aunque son innegables todos los placeres que me llegó a proporcionar. Elevando la mera carne a planos que yo no había conocido antes. Podía hacer contener el aliento a una Taberna vociferante explicando la verdad en Yukio Mishima. Podía pintar la melancólica belleza de la muerte.

Y podía hacerme enloquecer con los trucos de su boca.

En su furioso amor juvenil, me pidió que la preñase. Años después, la paternidad nos separó. Y por separado hemos sido padres ambos, aún casados a los ojos de Dios.

El matrimonio es un misterio sagrado.

Me planteé la nulidad, pero sería forzar el espíritu de la ley. Mis promesas fueron sinceras, en su momento. Simplemente, dejé de estar a la altura de las mismas; pero la responsabilidad es mía, no de Dios o su Iglesia.

Así que me limito a pedir al Señor que proteja a su hijo, a ella y al hombre que finalmente la preñó.

Ella me dio tanto, que hasta me regaló la inspiración que dio nombre a este blog, a través de uno de sus dibujos.

Y la fotografía de unas vacas acantiladas junto a la Garita de Herbeira son constante recuerdo de aquel regalo. Y de nuestro amor.

Hasta que la muerte nos separe.