DOMINGOS DE TABERNA

por El Responsable

Los domingos que no me toque ser padre (sí, en ésas estoy ya, desgraciadamente), dejaré que la luz del amanecer me vaya despertando sin prisas.

Desayunaré, si lo hago, tarde. Probablemente, consistirá en un café solo.

Y me pondré a preparar tortilla. Y a emplatar fiambres diversos. Iré a comprar una botella de palo cortado al Carrefour cercano.

Y sirviéndome una primera copa, esperaré a que los Taberneros Errantes vayan llegando. Algunos lo harán a la hora de comer; otros en la sobremesa. Alguno más, ya cerrando el día -las obligaciones mandan-. Cada uno traerá su propia aportación (bebible y/o comestible) al simposio común.

Y se comerá y se beberá y se hablará y se escuchará y se discutirá y nos daremos compañía los unos a los otros.

Cuando el Bicho lo vaya permitiendo, haré sitio en mi pequeño hogar para epifanías de la Taberna Errante.

Espero que me ayudéis en la tarea.