ESTABLOS PECAMINOSOS

por El Responsable

Por encima de cualquier otra cosa, me sorprende el hecho de que consideren sus acciones publicitables, compartibles.

Es decir, son incapaces de sentir vergüenza ante el mal perpetrado.

Y es lo que más me perturba: la estúpida ignorancia de su maldad. La formidable nada a la que reducen a un ser humano extremadamente débil.

Están absolutamente perdidas, en este momento de sus vidas.

Me sosiega algo la respuesta indignada de la sociedad telemática.

Pero no mucho, la verdad.

Esa anciana en la más solitaria de las soledades. Esas jóvenes mujeres tan patéticamente sumergidas en el mal.

Residencias de ancianos, establos pecaminosos. Solución aceptable, bien lo sé, incluso para esos indignados telématas.

Poco sufrimos, para lo que merecemos.