CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (LIII)

por El Responsable

Por los ángeles de alas verdes de los quirófanos.

Por los ángeles de alas blancas del hospital.

Por los que hacen del verbo cuidar su bandera y tu casa,

y luchan porque nadie muera en soledad.

 

Por esas centinelas que no duermen.

Para que el enfermo sueñe que va a despertar.

Sin temerle a su miedo y usando su piel como escudo,

moviendo las camillas del peligro como un vals.

 

Por los que hacen del trabajo sucio la labor más hermosa del mundo,

y pintan de azul la oscuridad.

Cada noche aplaudimos en los balcones,

la muerte huye con sus dragones,

callamos al silencio un día más.

 

Nunca olvidaremos vuestro ejemplo, nunca olvidaremos la dedicación.

Nunca olvidaremos el esfuerzo, vuestro amor es nuestra inspiración.

 

Por los que nunca miran el reloj mientras curan.

Por los que hacen suyas las heridas de los demás.

Por los que merecen los abrazos prohibidos.

Y se meten contigo en la boca del lobo sin mirar atrás.

 

Por los que hacen del trabajo sucio la labor más hermosa del mundo,

y pintan, y pintan de azul la oscuridad.

Cada noche aplaudimos en los balcones,

la muerte huye con sus dragones,

callamos la boca al silencio un día más.

 

Porque ya os habéis ganado a pulso,

el aplauso más largo del mundo, respeto y dignidad.

Cada vez que salimos a los balcones el miedo huye con sus dragones

y callamos al silencio un día más.

 

Supervivientes sí, maldita sea.

Nunca me cansaré de celebrarlo.