SÓLO POR UN MOMENTO SE LE VE VAGAR

por El Responsable

“No necesito recorrer el cielo y la Tierra para descubrir un objeto maravilloso lleno de contrastes, de grandezas y pequeñeces infinitas, de profundas oscuridades y singulares claridades, capaz a la vez de hacer nacer la compasión, la admiración, el desprecio y el terror. No tengo más que considerarme a mí mismo. El hombre sale de la nada, atraviesa el tiempo y va a desaparecer para siempre en el seno de Dios. Sólo por un momento se le ve vagar en el límite de los dos abismos en que se pierde.

Si el hombre se ignorase completamente, no sería poético, porque no se puede describir aquello de lo que no se tiene idea. Si se viese claramente, su imaginación permanecería ociosa y no tendría nada que añadir a la descripción. Pero el hombre está lo bastante al descubierto para percibir algo de sí mismo, y lo bastante oculto como para que el resto se sumerja en las tinieblas impenetrables, en las que se zambulle constantemente, siempre en vano, a fin de acabar de comprenderse.”

La democracia en América, de Alexis de Tocqueville; Trotta, 2018; pg. 812.

“Perpetual care”, de Andrew Wyeth (1961)