El sosiego acantilado

NON MEA VOLUNTAS

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XX)

Y es que el alcalde de Tiburón gobierna el mundo.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XIX)

Ay, el éxito ruso en su lucha contra el coronabicho…

A este paso, se van a quedar sin mitos todos los adoradores de decisiones contundentes y líderes mesiánicos.

Todos esos que se masturban pensando en ungidos hombres de acero que detienen a la naturaleza con las órdenes teocráticas provenientes de sus dedos índices.

Va a ser que no, Tercera Roma.

La Covid-19 se ha presentado en un momento decisivo para Rusia, con el rublo en caída libre por la guerra de los precios del petróleo que mantiene con Arabia Saudí y en plena maniobra de Putin para garantizarse, a través de una sustancial reforma constitucional, la posibilidad de permanecer en la presidencia potencialmente hasta 2036. Decisivo y crítico. Así que algunos opositores, como Alexéi Navalni o el militar y antiguo miembro del KGB Gennady Gudkov, han acusado al Gobierno de tapar la situación para no retrasar la consulta popular prevista para el 22 de abril; el último paso de la reforma que pavimenta el camino de Putin para destronar a Iosif Stalin como el líder de más longevo en el poder de la Rusia moderna. Otros afirman que las medidas más severas llegarán pronto. Y que lo harán en un momento cuidadosamente elegido para que Putin pueda emerger después como un gran líder, proveedor y garante de la estabilidad.

Anastasía Vasílyeva, presidenta del sindicato Alianza de Doctores, está convencida de que el Gobierno ha dado orden de silenciar todo lo relacionado con el coronavirus al máximo. Asegura que su equipo no cesa de recibir llamadas de alerta desde centros de salud de toda Rusia. “Las autoridades ocultan la verdad porque nunca reconocerán que no tienen recursos, que están convirtiendo las unidades de maternidad en hospitales para pacientes con neumonía, que estamos desbordados”, asegura a través de una videollamada. “La mortalidad real del coronavirus no se sabrá nunca, la consulta sobre la Constitución se celebrará en abril pese a cualquier pandemia. Solo el año próximo año, cuando analicemos las estadísticas veremos que ha aumentado la mortalidad entre los ancianos”, advierte.

Como otros especialistas, Vasílieva cree que la Covid-19 se está contabilizando en algunos casos solo como neumonía. En enero, la incidencia de neumonía aumentó un 37% en Moscú respecto al año anterior, según datos de la agencia estatal Rosstat, a los que tuvo acceso RBK. Sin embargo, las cifras de la misma patología proporcionadas por el departamento de Sanidad de Moscú son menores. Una inconsistencia que aviva la desconfianza. El jueves, después de que el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, anunciase en las redes sociales la muerte de una mujer de 79 años infectada con el coronavirus, ingresada en un centro de la capital, la unidad operativa de reacción al coronavirus de Moscú se afanó por aclarar que no había fallecido por la Covid-19, sino que tenía patologías previas y que la causa final fue un trombo.

Cita extraída de este artículo.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XVIII)

En su versión inglesa del Pravda, los chinos van preparando el terreno para explicarnos que, evidentemente, no han vencido al Bicho.

La culpa, por supuesto, está en el exterior.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XVII)

Sobre mis paranoias. Noticia del lunes:

La ministra de Exteriores subrayó en su tuit el “compromiso para agilizar los intercambios comerciales” y añadió que China es “un importante suministrador de material sanitario a miles de pymes españolas” dependientes de esos flujos. González Laya ensalzó la “cooperación para proteger la salud y la economía”. Fuentes de Exteriores aclaran que ese esfuerzo por preservar las exportaciones chinas se extiende a otros sectores económicos, más allá del sanitario.

Cita extractada de este artículo (la negrita es mía).

Además, se nota el creciente nerviosismo cuando sales a comprar. Las miradas que no se cruzan. Las conversaciones tensas entre compañeros de trabajo. Pero, en general, el silencio.

La mitad de los españoles teme perder su puesto de trabajo por la crisis del coronavirus.

¿Cómo será la situación, dentro de dos semanas? ¿Cuando muchos de esos españoles que temen perder sus puestos de trabajo, gran parte de ellos solos en sus casas, le hayan dado un millón de vueltas a lo que se les viene encima?

Mientras la otra mitad, más temerosos si cabe por el riesgo a sus vidas que supone el coronavirus, exijan medidas aún más perniciosas para la economía, poniendo como ejemplo el espectacular éxito chino en la gestión de la crisis sanitaria.

Serán dos Españas a las que les resultará cada vez más complicado entenderse.

CRÓNICAS DE LA PESTE DE LOS ANCIANOS (XVI)

Italia ya ha superado en muertos por coronavirus a China. Según datos oficiales.

Por lo que leí ayer en un artículo, los chinos no cuentan los casos que dan positivo en la prueba, sólo los que desarrollan síntomas. Si es así, es evidente que no tenemos ni pajolera idea del número de infectados que los chinos saben que tienen.

Eso sin contar la censura del propio régimen.

Pero admitimos sin rechistar los datos que nos llegan de allí. Ayer Televisión Española hizo un amago de análisis de cómo se cuentan los infectados en varios países, precisamente a raíz del paso al primer puesto de Italia en número de muertos. Explicaron cómo se hacen las cuentas en la propia Italia, en Corea del Sur y en España. No dijeron nada de China.

¿Por qué nadie dice nada de China? ¿Porque, al parecer, nos están enviando material gratis? ¿Porque, junto a la India (otro que se está cubriendo de gloria con sus datos, igual que Rusia), es uno de los mayores productores de medicamentos genéricos del mundo y no queremos quedarnos sin ellos?

¿No hay ningún puñetero periodista en este país al que le importe conocer la verdad?

¿Queda algún periodista decente en este país?

Mientras tanto, Ren Zhiqiang sigue desaparecido.

Imaginad por un momento que los chinos han llegado a la conclusión de que no pueden parar el país como lo hicieron en Hubei sin que su economía colapse; imaginad que han decidido volver a poner en marcha su economía a pesar de saber que el virus se sigue extendiendo por el país; imaginad que los jerarcas del Partido Comunista Chino han llegado a la conclusión de que es peor para ellos detener el país que dejar que el virus haga su trabajo.

Que en el fondo es eliminar población: en un superpoblado estado-civilización que se acerca a los mil quinientos millones de habitantes (casi una quinta parte de la población mundial).

Y mientras la economía mundial se detiene, China vuelve a ponerse en marcha, produciendo para todos aquellos países que ahora mismo tienen a buena parte de sus ciudadanos confinados en sus casas.

Imaginad.

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